(Crónica de una tragedia rural en pleno siglo XXI)
Esto nos pasó hace aproximadamente un año.
Un huésped llegó a Mas Torrencito y descubrió que el WiFi no le llegaba a la cama con la potencia deseada.
No a la casa. No a la habitación. No a la terraza. A la cama.
Y se fue.
No ha sido la única despedida peculiar que hemos vivido por aquí — otra clienta se marchó, según ella, porque había demasiados perros en una casa que se anuncia, precisamente, como pet friendly.
Sí. Puedes estar en una masía de 1412, rodeado de siete hectáreas de jardín, bosque y riachuelo; tener perros por todas partes, una piscina salina, desayuno, una cama enorme y ese silencio que al principio hasta da un poco de miedo…
Pero si TikTok tarda cuatro segundos más en cargar debajo del edredón, aquello deja de ser una escapada rural.
Se convierte en supervivencia extrema.
«Al cien por cien de toda la casa»
Hoy me ha vuelto a venir a la cabeza por una llamada.
Una posible clienta —jubilada— preguntaba si podía asegurarle que el WiFi llegaba al 100% de toda la casa.
Al cien por cien.
No «si había WiFi». No «si podía consultar algo». No «si podría hablar con su familia».
Al cien por cien de toda la casa.
Y yo, que soy un hombre de campo y de perros, me he imaginado a Masto redactando una reclamación porque en el rincón más lejano del jardín se le quedaba congelado el vídeo de un gato tocando el piano.

Nosotros sí tenemos el wifi que pides (y más)
Que conste: en Mas Torrencito tenemos dos fibras, Starlink y WiFi por toda la casa. Porque entendemos perfectamente que haya quien trabaja, quien necesita hablar con casa, poner una peli, mirar una ruta o subir la foto del perro a Instagram.
Pero hemos llegado a un punto curioso.
El problema no es la cobertura, es la costumbre
La gente no viene al campo a desconectar.
Viene a cambiar de fondo de pantalla.
A seguir contestando mensajes, revisando correos, viendo vídeos, peleándose con desconocidos en Facebook y mirando el móvil cada treinta segundos… pero con una encina detrás.
Y luego dicen:
—»Necesito perderme unos días».
No, cariño.
Tú no quieres perderte.
Tú quieres perderte, pero con cobertura total, Netflix en 4K y el cargador a menos de metro y medio de la almohada.
Es la misma exigencia de fondo que vemos con lo de «pet friendly»: todo el mundo quiere la etiqueta, pero pocos quieren lo que de verdad implica.
El perro que no necesita señal
Mientras tanto, fuera, un perro lleva diez minutos oliendo una hoja. No tiene WiFi, no tiene redes sociales, no sabe qué es una notificación y, sinceramente, parece bastante más conectado que todos nosotros.
Quizá el lujo no sea tener WiFi al 100% hasta debajo del colchón.
Quizá el lujo sea apagar el móvil un rato sin pensar que el mundo va a explotar.
Aunque viendo cómo estamos… igual lo primero es más fácil de conseguir.
Haz el test: ¿cuánto te desconectarías tú, de verdad?
Antes de reservar, contesta con sinceridad. Nadie te está viendo. Bueno, tu perro sí.
Mas Torrencito · Test rápido
¿Cuánto te desconectarías tú, de verdad?
Cinco preguntas. Sin trampa. Contesta como lo harías de verdad, no como te gustaría que te vieran contestar.
Preguntas frecuentes sobre el WiFi en Mas Torrencito
Sí. Contamos con dos líneas de fibra óptica y una conexión Starlink de respaldo, con cobertura WiFi en habitaciones, zonas comunes y jardín.
Sí, la señal cubre las zonas exteriores principales de la finca, incluida la zona de la piscina salina.
Sí, muchos huéspedes lo hacen. La combinación de dos fibras y Starlink está pensada precisamente para no depender de una única conexión.
Nadie te obliga a usarlo. La finca tiene siete hectáreas de jardín, bosque y riachuelo para dejar el móvil en la habitación y no mirarlo en todo el día, si es lo que buscas.
Porque lo curioso no es la cobertura, es la exigencia. Cada vez pedimos más conexión para hacer, en teoría, justo lo contrario: desconectar.
Mas Torrencito — Parets d’Empordà, Girona. La primera casa rural para mascotas que acepta personas.






