Si tu perro tiene miedo y nunca le ha pasado nada, no eres el único. En Mas Torrencito tenemos tres expertos en el miedo: viven en la misma casa, con la misma gente y la misma rutina, y aun así cada uno tiene su propio catálogo de peligros mortales.
Tres perros, tres catálogos de peligros mortales
Mamas
El radar
Un pitidito del mando del ventilador y ya está en alerta. Si hay truenos, mejor ni hablamos: para ella una tormenta no es «solo ruido».
Masto
El zen
Vive bastante tranquilo. Con una pelota o una piedra en la boca, todavía más: tiene su tesoro y que el mundo siga girando.
Mastitwo
El detective
Ve un cepillo y sale corriendo como si el cepillo le debiera dinero. ¿Por qué? Vete tú a saber. 😂
Lo de Mamas con las tormentas da para mucho. Ya os conté cómo son nuestras noches de tormenta y tramontana, y la última vez acabó dormida viendo El Chiringuito.
¿Por qué mi perro tiene miedo si nunca le ha pasado nada?
Es una de las preguntas que más me hacen los clientes que llegan con perros miedosos.
Solemos buscar una gran historia detrás de cada reacción: «seguro que alguien le pegó con un cepillo», «seguro que tuvo un accidente de coche». Puede ser, claro. Pero tener miedo no demuestra que haya sufrido un trauma.
Lo que dice la ciencia
Y no, no es que vuestro perro sea raro. Uno de los estudios más grandes que se han hecho sobre el tema, dirigido por el genetista Hannes Lohi en la Universidad de Helsinki, analizó 13.700 perros en Finlandia. Esto es lo que encontró:
Fuente: Salonen, Lohi y otros, Scientific Reports, 2020.
Miedo a un ruido… y a otro, y a otro
Más de la mitad de los perros con miedo a un ruido tienen miedo a más de uno. Los truenos y, de propina, el pitido del ventilador. Parece escrito pensando en Mamas.
Más miedo con los años
El miedo a los truenos aumenta con la edad y alcanza su punto máximo a partir de los 8-10 años. Nuestra abuelita de la casa cumple el perfil a la perfección.
¿Se hereda?
En buena parte, sí. El equipo de Lohi encontró diferencias claras entre razas y llegó a localizar dos zonas del genoma relacionadas con el miedo generalizado y con la sensibilidad a los ruidos. Algunos perros nacen con el volumen del miedo más alto que otros.
A eso se suma lo que vivieron de cachorros y las asociaciones que hacen después. A veces basta algo que nosotros ni registramos: un ruido desagradable mientras lo cepillaban, un objeto que apareció de golpe. Y otras veces nunca sabremos qué pasó.
Lo que oyen ellos no es lo que oímos nosotros
Según el Hospital Veterinari Garbí de Barcelona, entre un 15 % y un 30 % de los perros tienen miedo a las tormentas. Tiene hasta nombre técnico: brontofobia. Su oído es mucho más fino que el nuestro, así que un trueno que a nosotros nos parece lejano a ellos les llega con mucha más intensidad.
Pensad en un patinete. Para nosotros es una persona que pasa por la calle. Para un perro puede ser una figura que se acerca deprisa, hace un ruido raro y desaparece antes de que haya entendido qué demonios era aquello.
Entonces, ¿qué hacemos?
Cuando un perro se asusta, quizá la pregunta más útil no sea «¿quién le hizo esto?», sino esta:
«¿Qué necesita ahora para sentirse seguro?»
Con los ruidos: acompañar
A Mamas no le vamos a explicar que el trueno no puede entrar por la ventana. Pero sí podemos dejarle buscar su refugio y acompañarla con calma, sin regañarla y sin dramatizar.
Con los objetos: distancia y chuches
A Mastitwo no le vamos a perseguir por la casa con el cepillo para demostrarle que «no pasa nada». Si para él pasa, pasa.
Los etólogos y veterinarios trabajan estos miedos con dos técnicas que suelen ir juntas: la desensibilización y el contracondicionamiento. Dicho en cristiano: presentar lo que le asusta a una intensidad tan baja que no llegue a asustarse (el cepillo quieto en el suelo, a tres metros) y asociarlo a algo que le encanta (una chuche). Poco a poco y siempre a su ritmo. Si reacciona con miedo, es que hemos ido demasiado deprisa.
Ojo: si un perro empieza a asustarse de repente por cosas que antes toleraba, merece la pena consultar al veterinario. El dolor o algún problema de salud también pueden cambiar su reacción.
Ahora os toca a vosotros
¿A cuál de los nuestros se parece el vuestro? Haced el test y contádnoslo en los comentarios.
Test: ¿a quién de Mas Torrencito se parece tu perro?
Este test no es científico, ni riguroso, ni lo ha validado ninguna universidad finlandesa. Lo ha validado el cepillo de Mastitwo, que no es imparcial. Si a tu perro el miedo le hace pasarlo mal de verdad, el test que cuenta es el del veterinario.
Preguntas frecuentes sobre los miedos en perros
¿Por qué mi perro tiene miedo si nunca le ha pasado nada malo?
Porque el miedo no necesita un trauma. Influyen la genética (hay perros que nacen más sensibles), lo que vivieron o no vivieron de cachorros y asociaciones que a veces ni notamos, como un ruido fuerte justo cuando aparecía un objeto. Muchas veces no hay forma de saber el origen, y tampoco hace falta para ayudarle.
¿Es normal que un perro tenga miedo a los ruidos?
Muy normal. En el estudio de la Universidad de Helsinki con 13.700 perros, la sensibilidad al ruido fue el miedo más común: casi uno de cada tres perros tenía mucho miedo a algún ruido, sobre todo a los petardos. Y el miedo a los truenos tiende a aumentar con la edad.
¿Si consuelo a mi perro cuando tiene miedo, se lo refuerzo?
No. El miedo es una emoción, no una conducta que se «premie». Acompañarle con calma le da seguridad. Lo que no ayuda es contagiarle nervios: hablarle con angustia, cogerlo en brazos a la fuerza o estar pendiente de él con cara de drama. Presencia tranquila, voz normal y dejar que se acerque si quiere.
¿Qué hago durante una tormenta o una noche de petardos?
Dale un refugio: su cama en un rincón interior, un transportín tapado con una manta o el sitio que él elija, aunque sea el baño. Baja persianas y cierra ventanas, pon música o la tele para tapar el ruido, sácale a pasear antes de que empiece y no le obligues a salir mientras dure. Y asegúrate de que lleva chapa y microchip actualizados: con miedo, muchos perros intentan escapar.
¿Se le puede quitar el miedo a un objeto concreto, como el cepillo o la aspiradora?
Muchas veces se puede reducir mucho. Empieza con el objeto quieto y lejos, a una distancia a la que el perro esté tranquilo, y dale algo que le encante cada vez que lo vea. Días después, acércalo un poco. Luego, que lo huela. Luego, un roce de un segundo. Si en algún paso se asusta, vuelve al anterior. Sesiones cortas, sin prisa y sin forzarle nunca.
¿Cómo sé si el miedo de mi perro es un problema serio?
Las señales de alarma son que tiemble o jadee durante mucho rato, deje de comer, rompa cosas intentando huir, se haga daño, se escape o que el miedo aparezca de golpe en un perro que antes era tranquilo. En esos casos, al veterinario: puede haber dolor u otro problema de salud detrás, y existen tratamientos, incluida medicación, que solo debe pautar un profesional. Un etólogo o educador canino especializado en miedos también puede ayudarte.
¿Los perros miedosos empeoran con la edad?
No siempre, pero la sensibilidad a los ruidos, y en concreto a los truenos, suele aumentar en perros mayores. Algunos también pierden vista u oído y se sobresaltan más. Si tu perro mayor se asusta más que antes, merece una revisión veterinaria.
¿Puedo ir de vacaciones con un perro miedoso?
Sí, con algo de planificación. Llévale su cama o su manta, que le dan seguridad en un sitio nuevo; mantén sus horarios de comida y paseo; no le dejes solo en la habitación los primeros días si no está acostumbrado, y elige un alojamiento donde los perros formen parte del día a día. Si vienes a Mas Torrencito, cuéntanoslo al reservar: con Mamas en casa, de miedos sabemos un rato.
Y si vuestro perro no le tiene miedo a nada, tranquilos: a veces los miedosos somos los humanos (que se lo digan a esta clienta).
Mas Torrencito — Parets d’Empordà, Girona. La primera casa rural para mascotas que acepta personas.






