En casa, muchos dueños lo tienen clarísimo: ni sofá ni cama. Pero llegan a Mas Torrencito, nuestra casa rural pet friendly en Girona, y las normas empiezan a temblar. Esta es la historia de esa negociación (que casi siempre gana el perro), de lo que dice la ciencia sobre dormir con perros y de Yuri, mi cuñado perruno, que tiene una doble vida de manual.
La escena del sofá (que se repite casi cada semana)
En Mas Torrencito los perros pueden subirse al sofá y a la cama. Y lo más divertido no es eso: es la cara que ponen algunos dueños cuando se lo digo (aunque hubo una señora que se indignó al descubrir que aquí sí admitimos perros).
La escena es siempre la misma. Llegan los clientes, dejan las maletas, entran en el salón de la masia y pasa esto:
El perro mira el sofá.
El humano mira al perro.
Yo miro a los dos.
—No, no, no, no… ¡Tú ahí no te subes!
—Sí, sí, sí… aquí puede.
—Es que en casa lo tiene prohibido.
—Ya… pero él ha venido de vacaciones.
Y en ese momento el perro, que entiende mucho más español del que creemos, ya está calculando el salto.
Llevo desde 2005 recibiendo familias con perro en esta casa, y si algo he aprendido es que las normas de casa viajan en la maleta… pero no siempre salen de ella.
La cama de dos metros: «me han reservado una suite»
Con la cama pasa exactamente lo mismo, pero con más drama.
—¡Ni se te ocurra! Tú duermes en tu camita.
El perro mira su camita. Luego mira la cama de dos metros, con su colchón, su edredón y sus almohadas. Y piensa:
«Qué detalle. Me han reservado una suite… y encima puedo traer a mis humanos.»
La primera noche suele empezar con el perro en el suelo, muy formal. A la mañana siguiente, en el desayuno, la conversación cambia:
—¿Qué tal la noche?
—Bien… bueno, a las tres de la mañana ya estaba arriba.
—¿Y qué hicisteis?
—Pues nada. Dormir apretados.
El balance de la estancia, casi siempre, es este:
- Sofá: conquistado.
- Cama: inspeccionada y ocupada.
- Almohada: pendiente de negociar.
El caso Yuri: mi cuñado perruno tiene doble vida
Lo curioso es que muchos perros solo hacen esto aquí. Y no hablo de oídas: tengo el caso en la familia.
Os presento a Yuri, mi cuñado perruno.
[FOTO: Yuri, bien instalado en la cama de una habitación de Mas Torrencito]
En casa de mis suegros, Yuri es un perro ejemplar. Un caballero. Al sofá, ni mirarlo. A la cama, ni en sueños. Cada noche se va a su camita, se acurruca y ahí se queda hasta la mañana, como un señor.
Pero luego vienen a Mas Torrencito. Y Yuri cruza la puerta de la masia y se transforma:
- Minuto 1: reconocimiento del terreno.
- Minuto 5: sofá conquistado.
- Primera noche: durmiendo con mis suegros en la cama, entre los dos, como si fuera lo más normal del mundo.
Y lo mejor llega a la vuelta. Llegan a casa, y Yuri, como si nada: a su camita, muy formal. Ni una palabra de lo ocurrido. Ni una mirada de reojo a la cama de sus humanos.
No es que Yuri sea un rebelde. Es que Yuri tiene muy claro que hay dos reglamentos: el de casa y el de vacaciones. Y que lo que pasa en Mas Torrencito… se queda en Mas Torrencito.
Dormir con el perro en la cama: lo que dice la ciencia
Dormir con el perro no es una locura de cuatro dueños blandos: la ciencia lo ha medido, y el resultado es bastante más amable de lo que dicen los agoreros. Estos son los cuatro estudios que más me han llamado la atención.
1. Perro en el dormitorio: sí. Perro en la cama: depende de lo que te importe dormir del tirón
En 2017 la Clínica Mayo (Arizona) puso pulseras de actividad a 40 adultos sanos y a sus perros durante siete noches. Los humanos dormían, de media, el 81 % del tiempo que pasaban en la cama, un resultado considerado satisfactorio. Pero hubo un matiz: la eficiencia del sueño humano era algo menor cuando el perro estaba encima de la cama que cuando estaba simplemente en la habitación.
Y ahora el dato que me encanta: los perros dormían igual de bien en la cama que fuera de ella. Es decir, al perro le da igual. Somos nosotros los que lo notamos.
La doctora Lois Krahn, coautora del estudio, lo resumió con sentido común: se puede integrar al perro en la vida, también por la noche, pero pensando en el propio descanso y sin dejar que el perro haga exactamente lo que le dé la gana. (Yuri, si lees esto, va por ti.)
2. Para el 41 %, la mascota no molesta (o incluso ayuda)
Antes de ese estudio, el mismo equipo de la Clínica Mayo preguntó a 150 pacientes de su centro del sueño. El 41 % de los que tenían mascota consideró que no les molestaba al dormir, o que incluso les ayudaba. Solo el 20 % dijo que les perturbaba el sueño.
3. Mejor el perro que la pareja (según ellas)
Este es el estudio que más risas provoca en el desayuno. En 2018, la investigadora Christy Hoffman (Canisius College, Nueva York) encuestó a 962 mujeres. El 55 % compartía cama con al menos un perro, y el 57 % con una pareja humana.
El resultado: los perros se percibían como menos molestos que la pareja humana y daban más sensación de comodidad y seguridad. Los gatos, en cambio, molestaban tanto como la pareja. Y las dueñas de perro se acostaban y se levantaban antes, con horarios más regulares.
Ojo: es lo que ellas perciben, no una medición con aparatos. Pero como argumento para la sobremesa, imbatible.
4. Los perros saben perfectamente cuándo se les vigila
Y esto ayuda a entender la doble vida de Yuri. En 2003, un equipo del Instituto Max Planck (Call, Bräuer, Kaminski y Tomasello) prohibió a varios perros coger un trozo de comida del suelo. Después cambiaron la atención de la persona: a veces miraba al perro, a veces estaba distraída, de espaldas o fuera de la sala.
Cuando la persona les miraba, los perros cogían menos comida y se acercaban a ella dando rodeos. Cuando no, se la llevaban mucho más. Es decir: los perros saben perfectamente cuándo una norma está siendo vigilada. El estudio no habla de sofás ni de vacaciones, claro. Pero cuando veo a Yuri, no puedo evitar pensar en él.
Test: ¿qué tipo de perro vacacional tienes?
Y ahora, la pregunta del millón: ¿tu perro es de los que respetan el reglamento o de los que tienen doble vida? Seis preguntas, un minuto y un diagnóstico oficial. Y si te quedas con ganas, prueba también nuestro test ¿tu perro sabe cuándo estás mal?
Test Mas Torrencito
¿Qué tipo de perro vacacional tienes?
Seis preguntas, un minuto y un diagnóstico oficial. Responde con sinceridad: aquí no te juzga nadie (bueno, quizá tu perro).
Tu diagnóstico
Déjanos en los comentarios: nombre de tu perro + resultado del test + su mayor conquista de vacaciones. Y si tienes foto de la escena del crimen… queremos pruebas.
¿Por qué los perros se portan distinto de vacaciones?
No soy etólogo, pero después de más de veinte años viendo llegar perros a esta casa tengo mi teoría.
1. Las normas son de un sitio, no del perro. El experimento del Max Planck mostró que los perros se saltan más una prohibición cuando nadie les vigila. Mi impresión, después de tantos años, es que también asocian las normas a un sitio. En casa, el sofá de casa está prohibido. Pero este sofá es otro, huele distinto y nadie le ha dicho nada… hasta que su humano empieza a decir «no, no, no» con poca convicción.
2. Los humanos también están de vacaciones. Y esto es clave. El perro lee a su gente mejor que nadie (de hecho, la ciencia ya ha estudiado cuánto se parecen los perros a sus dueños). Si su humano está relajado, sin prisas, sin despertador y con una copa de vino en la terraza, el perro entiende perfectamente que hoy las normas son negociables.
3. Lugar nuevo, ganas de pegarse a los suyos. En un sitio desconocido, muchos perros buscan más contacto con su familia. Dormir pegados no es solo capricho: es su forma de decir «aquí, contigo, estoy tranquilo». Ese mismo apego es el que, mal gestionado, está detrás de la ansiedad por separación.
4. Aquí nadie les riñe. Y lo sé porque el que no riñe soy yo. Cuando el dueño ve que el anfitrión no se escandaliza, se relaja. Y cuando el dueño se relaja, el perro sube.
Y luego vuelven a casa, al contexto de siempre, a las normas de siempre. Y muchos perros, como Yuri, vuelven a su camita como si nada. Otros intentan colar las normas de vacaciones en casa, y ahí ya depende de lo firme que se ponga cada familia.
Cómo lo hacemos en Mas Torrencito
Aquí el perro puede subirse al sofá y a la cama. Pero que pueda no significa que tenga que hacerlo: eso lo decide cada familia.
Hay dueños que mantienen sus normas a rajatabla, y me parece perfecto. Hay otros que se rinden en el minuto cinco. Y hay una tercera categoría, mi favorita: los que dicen «solo esta noche» el primer día… y el cuarto día ya han perdido la cuenta.
Lo que no vas a encontrar aquí es a nadie mirando mal a tu perro por estar donde está su familia. Mas Torrencito es una casa pet friendly de verdad, no de cartel (y precisamente por eso no encaja con todo el mundo). Y en una casa así el perro es un huésped más, no un problema que hay que esconder en el coche.
¿Y la limpieza?
Es la pregunta lógica, sobre todo de quien no ha venido nunca. La respuesta corta: aquí contamos con que habrá pelos. Toda la ropa de cama se lava y se plancha en casa después de cada estancia, y la siguiente familia encuentra la habitación impecable, como si el perro anterior nunca hubiera negociado la almohada. Si quieres saber qué opinan de verdad quienes ya han venido, aquí tienes lo que dicen nuestras reseñas, lo bueno y lo que falla.
Tres consejos si en casa no le dejas subir
- Decide antes de llegar. Si no quieres que se suba, sé coherente desde el primer minuto. Un «bueno, venga, solo hoy» es un contrato que tu perro firmará encantado.
- Tráete su cama o su manta. Su olor en un sitio nuevo le ayuda a sentirse en casa y a tener su propio rincón.
- Si le dejas, no pasa nada. Muchos perros, como Yuri, vuelven a sus normas de siempre al llegar a casa. Otros intentan colar las de vacaciones: ahí depende de que la familia mantenga las suyas.
Preguntas frecuentes sobre perros en el sofá y la cama
Sí. Es una casa pet friendly de verdad y el perro puede estar donde esté su familia, sofá y cama incluidos. Si lo hace o no, lo decide cada dueño.
Para la mayoría de personas sanas, no. El estudio de la Clínica Mayo de 2017 vio que el perro en el dormitorio no empeoraba el sueño de forma importante. Con el perro encima de la cama, el descanso humano era algo menos eficiente, aunque seguía en valores aceptables.
No hay pruebas de que subirse a la cama cree problemas de conducta por sí solo. Lo que importa es la coherencia: si un día sí y otro no, el perro se lía. Si tienes dudas con un perro concreto, consúltalo con un educador canino.
Depende del perro y de la familia. Muchos, como Yuri, vuelven a su camita sin rechistar; otros intentan colar las normas de vacaciones. Lo que más ayuda es mantener en casa las normas de siempre, con coherencia.
Si tienes alergia o asma, si sufres un trastorno del sueño, o si el perro es muy inquieto o no deja dormir. También con cachorros que aún están aprendiendo rutinas. En esos casos, mejor su cama en el mismo cuarto.
Sí. Toda la ropa de cama se lava y se plancha en casa después de cada estancia. Contamos con que habrá pelos, y por eso la limpieza está pensada para una casa con perros.
Claro, y es buena idea. Su olor le da seguridad en un sitio nuevo, sobre todo si en casa duerme en su camita y quieres que siga así.
Lo que pasa en Mas Torrencito…
…se queda en Mas Torrencito. Y eso vale para el sofá, para la cama y para la almohada que alguien acabó negociando a las tres de la mañana.
Aquí tu perro puede subirse. O no. Tú decides. Pero si algún día le pillas mirando la cama de dos metros con cara de «me han reservado una suite», ya sabes lo que está pensando.
Ahora te toca a ti. Déjame en los comentarios: nombre de tu perro + resultado del test + su mayor conquista de vacaciones.
Y si tienes foto de la escena del crimen… queremos pruebas.
Fuentes
- Patel, S. I. et al. (2017). The Effect of Dogs on Human Sleep in the Home Sleep Environment. Mayo Clinic Proceedings.
- Mayo Clinic Minute: Let the dogs sleep. Mayo Clinic News Network (declaraciones de la Dra. Lois Krahn).
- Krahn, L. E., Tovar, M. D. y Miller, B. (2015). Are Pets in the Bedroom a Problem? Mayo Clinic Proceedings, 90(12), 1663–1665.
- Hoffman, C. L., Stutz, K. y Vasilopoulos, T. (2018). An Examination of Adult Women’s Sleep Quality and Sleep Routines in Relation to Pet Ownership and Bedsharing. Anthrozoös. Resumen en Companion Animal Psychology.
- Call, J., Bräuer, J., Kaminski, J. y Tomasello, M. (2003). Domestic dogs (Canis familiaris) are sensitive to the attentional state of humans. Journal of Comparative Psychology, 117(3), 257–263.
Mas Torrencito — Parets d’Empordà, Girona. La primera casa rural para mascotas que acepta personas.






