Manual de supervivencia en redes sociales: haters, quejas y demás…

Llevas tiempo en redes sociales y ya deberías saberlo: por cada diez personas que te siguen porque les aportas algo, hay una que te sigue para ver cuándo metes la pata. No para aprender. No para disfrutar. Para estar ahí, al acecho, lista para el comentario que nadie pidió y que nadie va a agradecer.

Este post va por ellas. Con todo el cariño del mundo. O casi.

Llevo más de veinte años gestionando la presencia online de Mas Torrencito, una casa rural con perros en el Empordà, y he visto de todo. De. Todo. Lo que cuento aquí no es ficción. No es exageración. Es el día a día de cualquiera que tenga una cuenta activa y no se limite a publicar fotos de paisajes con filtro sepia.


El perro en el riachuelo: la tragedia que solo existió en su cabeza

Subo un vídeo de mis perros jugando en el riachuelo. Agua hasta las rodillas, yo al lado, y detrás una playita tranquila donde ni queriendo podría pasar nada. Un momento bonito, de esos que compartes porque te apetece y punto.

Y aparece Él. O Ella. O La Entidad.

«¿No te das cuenta de que se puede ahogar?»
«Esto es una imprudencia.»

Claro. Porque yo, que llevo dos décadas conviviendo con perros de todas las razas, tamaños y caracteres —incluyendo los llamados PPP, que en este país tienen más burocracia encima que un autónomo— no sé que el agua moja. Gracias por el diploma de experta en catástrofes imaginarias. ¿Me lo mandas por correo ordinario o prefieres burofax?

Lo más curioso es que estas personas no ven un perro feliz chapoteando. Ven el Titanic hundiéndose. Con ellas de directoras de la película, por supuesto.


El niño y el perro: amenaza para la civilización occidental

Otro día, un niño jugando con uno de los perros. Ternura pura. De esas imágenes que te ponen de buen humor aunque hayas tenido un día de perros —nunca mejor dicho.

Respuesta de la audiencia crítica especializada:

«Eso no se debería permitir.»
«Estás invadiendo el espacio del perro.»
«Puede haber un accidente.»

Sí, puede haberlo. También puede haberlo cuando salgo a comprar el pan. ¿Propones que me quede en casa con una burbuja de plástico?

Lo que no entienden es que yo conozco al perro. Conozco al niño. Conozco el contexto. Ellas tienen una pantalla, mucho tiempo libre y muchísimas ganas de opinar sobre una vida que no es la suya.


La profesional del efecto llamada

Tuve una seguidora —ya bloqueada, gracias al universo y a Meta— que tenía un don especial: convertir cualquier comentario mío en un imán para más gente como ella. Publicaba algo, aparecía otra. Y otra. Como si existiera un grupo de WhatsApp secreto titulado «Miguel ha subido algo, vamos pa’llá.»

El momento cumbre fue cuando compartí una story graciosa que ni siquiera era mía. Solo me hizo gracia y la compartí. Su respuesta:

«¡A mí no me hace ni puta gracia!»

Y acto seguido, dejó de seguirme. Devastador. Tardé exactamente cero segundos en recuperarme.

Lo que no esperaba es el efecto secundario: antes de irse, se encargó de movilizar entre 25 y 30 personas para que vinieran a ponernos a caer de un burro en los comentarios. Una operación de descrédito en toda regla, orquestada por alguien a quien no conocía de nada, por una story que ni siquiera era mía.

¿Lo mejor? Que ninguna de esas 25 o 30 personas había reservado nunca en Mas Torrencito. Ni iban a hacerlo. Pero ahí estaban, indignadas, cumpliéndole el favor a su líder espiritual de la queja organizada.

Bloqueadas. Todas. Una por una. Con mucho gusto.


La oferta «engañosa» (o cómo leer sin entender absolutamente nada)

Publicamos una oferta. Clara como el agua. Tres líneas, sin trampa ni cartón:

✅ 2 noches mínimo
✅ 2 personas
✅ Régimen de alojamiento
✅ Habitación doble

Sin letra pequeña. Sin asteriscos. Sin sorpresas escondidas en el párrafo cuatro del punto siete.

Llega un mensaje:

«Esto es publicidad engañosa.»
«¿Por qué?»
«Porque yo quiero una noche y no me deja.»
«Es que la oferta es para dos noches mínimo, como pone.»
«¿Y entra el desayuno?»
«No, es solo alojamiento, como pone.»
«¿Y la terraza?»
«La habitación doble estándar no incluye terraza, como pone.»
«Pues esto es una mierda y una estafa.»

Quería una noche. Con desayuno. Con terraza. Al precio de la oferta. Que no incluía ninguna de esas tres cosas.

Es decir: quería otra cosa. Completamente distinta. Diferente en todos los aspectos. Pero la culpa, naturalmente, era nuestra por no haberlo adivinado.

En 2026, con la IA capaz de resumirte el Quijote en dos párrafos, hay personas que siguen eligiendo la indignación como primera —y única— respuesta. Es casi admirable.


El nuevo fenómeno: el hater con ChatGPT

Esto es reciente y me tiene fascinado de verdad: ahora hay quien usa inteligencia artificial para argumentar sus quejas. Te llegan mensajes con una estructura impecable, bien redactados, coherentes… que huelen a prompt a kilómetros.

Cuatro párrafos explicando por qué tu oferta vulnera la normativa europea de consumidores, con referencias vagas a directivas que no existen o que no aplican, todo perfectamente ordenado con subtítulos y hasta conclusión.

La IA democratizó el acceso al conocimiento. Y también, hay que decirlo, al absurdo sofisticado. Antes el hater llegaba con faltas de ortografía. Ahora llega con bibliografía inventada pero bien formateada.

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🐾 Test del Seguidor Amargado™

Antes de criticar una cuenta, un sorteo, un precio, una foto, un perro mojado o la existencia misma del universo… haz este pequeño test de supervivencia emocional. 😅

Responde con sinceridad. Manuela está mirando. 💛

1. ¿Esta cuenta te aporta algo bueno?
2. ¿Te gusta ver perros felices, casas rurales y cosas bonitas?
3. ¿Sueles comentar para sumar, reír o compartir buen rollo?
4. Si algo no te interesa, ¿eres capaz de seguir haciendo scroll sin montar un comité de crisis?
5. ¿Entiendes que una casa rural, una piscina, la luz, el agua, el personal y las croquetas no se pagan con likes?
6. ¿Cuando ves un sorteo, aceptas que puede tocarle a otra persona sin pedir una investigación de la ONU?
7. ¿Te has quejado alguna vez de una cuenta que sigues voluntariamente?
8. ¿Has pensado alguna vez “esto es carísimo” sin saber lo que cuesta mantenerlo?
9. ¿Crees que bloquear a alguien tóxico es salud mental y no censura?
10. ¿Eres de los que piensan que si una cuenta no te gusta, lo más sano es dejar de seguirla?
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La gran limpieza (y la ganadora de Cáceres)

Todo esto me llevó a una decisión que recomiendo a cualquier cuenta con comunidad real: la purga. Eliminamos de golpe a más de 12.000 seguidores que vete tú a saber de dónde habían salido. De esos que se apuntan a concursos que ni quieren ni pueden disfrutar, que siguen cuentas sin saber muy bien por qué, y que aparecen en los números pero no en la vida real.

Y hablando de concursos: tengo que contaros el caso de la ganadora. Porque esto merece su propio apartado en la historia de Mas Torrencito.

Organizamos un sorteo. Una persona gana. Perfecto, todo en orden. Le escribimos para darle la enhorabuena. Y la respuesta fue, resumiendo:

«Es que yo soy de Cáceres y no puedo venir.»

Pausa larga.

¿De Cáceres? ¿Participaste en el sorteo de una casa rural en el Empordà, Girona, en pleno invierno, a más de 1.100 kilómetros de tu casa, sabiendo de antemano que no podías ni querías venir?

Porque yo no voy a trasladar Mas Torrencito a Malpartida de Cáceres para que puedas disfrutar el premio, hija mía. Eso no está en mis planes. Ni a corto plazo ni a largo. Ni aunque me lo pida la Generalitat.

La solución era tan sencilla que duele explicarla: si sabes que no puedes disfrutarlo, no participes. Y si te despistas y participas y ganas, rechaza el premio para que otra persona —que sí pueda, que sí quiera, que viva a una distancia razonable— se lleve la alegría.

¿O no? ¿Es tan complicado?


El bloqueo: la herramienta más infravalorada de internet

El bloqueo no es agresividad. No es cobardía. No es «no saber gestionar las críticas.»

El bloqueo es higiene digital. Como limpiar la casa: no le tienes manía a la suciedad, simplemente no la quieres dentro. Y cuando alguien entra con los pies embarrados y sin avisar, tienes todo el derecho del mundo a pedirle que salga.

¿Te imaginas poder bloquear gente en la vida real? Vecinos que te paran en el rellano para quejarse del tiempo. Ese conocido en el bar que siempre tiene una opinión sobre cómo llevas el negocio. El cuñado en las cenas de Navidad.

En las redes puedes. Úsalo sin culpa.


El scroll es gratis, cariño

Lo que nunca voy a terminar de entender es por qué alguien sigue una cuenta que le molesta. Si yo veo algo que no me aporta, paso. No comento, no me indigno, no redacto un análisis jurídico con ayuda de la IA. Simplemente. Paso.

Pero hay quien necesita la fricción. Que le des algo en lo que apoyar el enfado del día. Y si no lo encuentran, lo inventan, lo interpretan mal a propósito o lo comparten con sus 25 mejores amigas para que vengan a comentar en grupo.

Para esos existe el bloqueo. Y la satisfacción, esa sí, es completamente gratuita.


Conclusión: veinte años después, lo tengo más claro que nunca

La energía que gastas en los que no quieren entender es energía que le robas a los que sí quieren estar.

Llevo más de dos décadas en esto. He construido una comunidad de más de 160.000 personas en redes de forma completamente orgánica, sin comprar seguidores, sin trucos raros, publicando todos los días con la misma filosofía: honestidad, perros, y las cosas como son.

Y lo que me ha enseñado todo este tiempo es que la calidad de tu comunidad no la miden los números. La miden las personas que están detrás de esos números.

Así que si no te gusta lo que hago, lo que comparto, cómo cuido a mis perros o cómo redacto mis ofertas: la puerta es ancha, el bloqueo es inmediato y el scroll es completamente gratuito.

A los demás —a los que estáis aquí porque os aporta algo, porque os hace gracia, porque compartís este amor un poco loco por los animales— gracias. De verdad. Sois los que hacen que esto tenga sentido después de veinte años.

Reflexión

Llevamos más de veinte años haciendo esto. Veinte años levantándonos antes del amanecer, cuidando perros de todos los tamaños y todas las razas, compartiendo lo que hacemos con honestidad y sin filtros de Instagram que lo pongan todo bonito. Veinte años construyendo algo real, con sus luces y sus sombras, sus anécdotas y sus momentos de «¿esto está pasando de verdad?»

Y en todo ese tiempo hemos aprendido algo fundamental: no se puede contentar a todo el mundo. Ni falta que hace.

Si lo que compartimos no te gusta, no lo mires. Si algo te ofende, deja de seguirnos o bloquéanos directamente — el botón está ahí, es gratuito y no duele. Y si aun así sientes la necesidad irrefrenable de venir a contarnos lo mal que lo hacemos todo, permítenos recordarte las sabias palabras de aquel ilustre político gallego, con más retranca que paciencia: “váyase usted a la mierda”.
Pero nosotros, que somos casa rural y no Congreso, lo dejamos en versión petfriendly: váyase usted a hacer scroll. 🐾

Con todo el respeto del mundo. O sin él, según se mire.

Porque siempre te queda la opción de buscar una página de gatitos graciosos. Aunque ya te avisamos: igual Silvestre hace algo con Piolín que también te parece una barbaridad.

SaluDOGS 🐾

¿Te ha pasado algo parecido gestionando redes o simplemente tienes una anécdota que supera a la de Cáceres? Cuéntamelo en comentarios. Que para eso estamos.


Preguntas Frecuentes sobre comentarios tóxicos en redes sociales

¿Cómo gestionar los comentarios negativos en redes sociales sin perder la cabeza?

Lo primero es distinguir entre crítica constructiva y ruido. Una crítica constructiva dice algo concreto, aporta un punto de vista útil y tiene un tono mínimamente respetuoso. El ruido simplemente busca conflicto. Para el primero, responde con calma y agradece el punto de vista. Para el segundo: bloqueo directo, sin debate, sin explicaciones, sin culpa. No debes nada a quien no te debe respeto.

¿Vale la pena respondera los haters o es mejor ignorarlos?

Depende del contexto. En una cuenta de negocio, responder una vez —con calma, con datos, sin ironía— puede ser útil porque el resto de tu comunidad lo lee. Pero si la persona solo busca pelea, la segunda respuesta ya es un error. Da la información, cierra el hilo y activa el bloqueo si la cosa escala. Dar explicaciones infinitas a quien no quiere entender es regalarle tu tiempo y tu energía. Y eso no sale gratis.

¿Cuándo se debe bloquear a alguien en redes sociales?

Inmediatamente cuando: insulta, acosa, moviliza a otras personas para atacarte de forma coordinada, o lleva la conversación a un lugar donde claramente no hay buena fe. No hace falta esperar a que «cruce una línea»: si ya no quieres que esa persona forme parte de tu espacio, tienes todo el derecho a sacarla. Tu cuenta, tus reglas.

¿Es bueno eliminar seguidores que no interactúan?

Sí, y más de lo que parece. Los seguidores inactivos o de baja calidad perjudican el alcance orgánico de tus publicaciones, porque los algoritmos miden el porcentaje de interacción sobre tu total de seguidores. Una comunidad de 30.000 personas activas rinde infinitamente mejor que una de 100.000 fantasmas. Limpia sin miedo. Los números bajan, los resultados suben.

¿Qué hacer si alguien gana un concurso y no puede o no quiere disfrutar el premio?

Lo correcto —y lo cortés— es comunicarlo cuanto antes para que el premio pueda ofrecerse a otro participante. Organizar un sorteo tiene un coste real: tiempo, recursos, ilusión. Si participas sabiendo que no podrás disfrutarlo, estás quitándole la oportunidad a alguien que sí podría. La próxima vez, antes de darle a «participar», pregúntate honestamente si de verdad puedes y quieres. Y si ganas y no puedes: di que no. Es fácil, es gratuito y es lo que toca.


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🌿 Sostenibilidad, bienestar y espíritu petfriendly en Mas Torrencito

En Mas Torrencito entendemos la sostenibilidad como algo inseparable del bienestar de las personas… y de sus perros. Vivimos rodeados de naturaleza y compartimos el espacio con animales todos los días, así que cuidar el entorno no es una opción: es parte de nuestra forma de vivir.

Por eso apostamos por un modelo de turismo rural consciente, eficiente y profundamente petfriendly, donde la tecnología, el respeto por el entorno y la convivencia con mascotas van de la mano.


☀️ Energía solar producida en casa

Disponemos de una instalación fotovoltaica formada por:

  • 🔹 72 placas solares

  • 🔹 Potencia unitaria: 450 W

  • 🔹 Potencia total instalada: ~32,4 kWp

Gracias al alto nivel de radiación solar del Empordà, esta instalación permite una producción anual estimada de entre 50.000 y 55.000 kWh, cubriendo una parte muy importante del consumo energético del alojamiento.

➡️ Gran parte de la energía que calienta el agua, ilumina las habitaciones y da confort a huéspedes y mascotas se genera en la propia Masia.


🔋 Baterías para aprovechar cada rayo de sol

La energía solar se complementa con un sistema de almacenamiento de:

  • 🔹 40 kWh en baterías

  • 🔹 Aprovechamiento de excedentes

  • 🔹 Uso de energía propia durante la noche

Esto nos permite:

  • reducir la dependencia de la red,

  • minimizar picos de consumo,

  • y garantizar un suministro más estable, incluso en momentos de alta ocupación (cuando perros y personas disfrutan a pleno rendimiento 🐶😄).


🌡️ Confort térmico eficiente (aerotermia)

La climatización de Mas Torrencito se realiza mediante aerotermia, un sistema altamente eficiente y respetuoso con el medio ambiente:

  • menor consumo energético,

  • reducción de emisiones,

  • temperatura estable y confortable todo el año.

Ideal para que las personas estén a gusto… y los perros duerman tranquilos, sin excesos de calor ni frío.


💧 Uso responsable del agua

Contamos con sistemas de reciclaje de aguas grises, reutilizando el agua procedente de duchas y lavabos para otros usos no potables.

En un entorno rural, cada gota cuenta, especialmente cuando hay jardines, zonas verdes y perros felices correteando.


♻️ Reciclaje y gestión responsable de residuos

Fomentamos una gestión consciente de residuos:

  • separación selectiva,

  • reducción de plásticos,

  • uso responsable de productos de limpieza y consumibles.

Todo ello con el objetivo de mantener un entorno limpio, sano y seguro para personas y mascotas.


🐾 Turismo rural con sentido (y con huellas)

Mas Torrencito es:

  • una casa rural donde los perros son parte de la familia,

  • un proyecto que cuida del entorno natural,

  • y un lugar donde sostenibilidad y petfriendly no son etiquetas, sino una realidad diaria.

Porque creemos que no hay mejor turismo rural que el que respeta la naturaleza… y a quienes la disfrutan con cuatro patas 🐕💚.