Hay cosas en Mas Torrencito que se ven.
El jardín. Las habitaciones. La terraza. Los perros corriendo. El agua brillando al sol.
Y hay cosas que no se ven.
Esta es la historia de las que no se ven. Concretamente, la de nuestra piscina.
Cien mil litros. Ni más ni menos.
Nuestra piscina tiene 100.000 litros de agua. No es una piscinita de jardín donde uno mete el pie, se hace una foto con un mojito y ya está. Es casi un pequeño pantano emocional con depuradora.
Y en esa piscina no solo se bañan personas. Se bañan perros. Perros grandes. Perros pequeños. Perros con pelo largo. Perros que vienen de correr por el jardín, que saltan, que chapotean, que persiguen una hoja, que beben un poco, que salen, se sacuden, vuelven a entrar y luego miran el agua como diciendo: «Esto es mío, humano.»
Y nosotros, que somos así de inconscientes, se lo permitimos.
Porque nos encanta verlos felices.
Pero una piscina no se mantiene con amor, buenas intenciones y una canción de Disney.

Dos motores. Trabajando casi todo el día.
Para mantener esa agua limpia tenemos dos motores de 2 CV. Uno funciona unas 16 horas al día. El otro, unas 12 horas al día.
Mientras tú desayunas, el motor trabaja. Mientras tu perro duerme la siesta, el motor trabaja. Mientras estás en la playa, el motor trabaja. Mientras yo miro el agua por la mañana con cara de «hoy te veo rara», el motor sigue trabajando.
Solo la depuración puede suponer tranquilamente más de 1.200 kWh al mes. Y eso es solo la piscina.
El agua entra. El agua sale.
Una persona se mete en una piscina, nada un poco y sale. Más o menos.
Un perro no.
Un perro entra como si llegara tarde a salvar el mundo. Sale con agua en el pelo, en las patas, en la barriga, en las orejas, en la cola y seguramente en el alma. Resultado: reponemos más de 5.000 litros cada día. En un mes de verano, podemos mover una piscina y media solo en reposición.
Y eso no es abrir un grifo mágico. Hay que bombear el agua, filtrarla, equilibrarla, controlar el pH, añadir sal, tratarla, vigilarla.
Porque el agua de una piscina con perros no se cuida sola. Se pelea. Y eso marca la diferencia entre un sitio que dice ser petfriendly de verdad y uno que simplemente admite mascotas
El pozo. Ese gran malentendido.
Aquí el agua viene de pozo propio. Y aquí viene una frase que mucha gente no sabe:
Tener pozo no significa tener agua gratis.
En Catalunya, aunque tengas pozo, tienes contador. Y pagas a la ACA. Y pagas el Canon del Agua. La diferencia es solo quién te pasa la factura. No desaparece la factura.
Con un consumo de unos 200 m³ al mes, el Canon del Agua se va a unos 901 € al mes. No de luz. No de sal. No de cloro. Solo de canon.
Lo aprendimos bien aprendido. De esos aprendizajes que no se olvidan. De los que vienen con un inspector, papeles, cara seria y una multa de 17.000 euros. Desde entonces, cada vez que alguien dice «pero si tenéis pozo…», me da un pequeño tic en el ojo izquierdo. Por eso cuando alguien nos pregunta qué incluye el suplemento por perro, ya sabemos que la respuesta necesita más de dos líneas. Lo contamos con detalle en nuestra guía para elegir una casa rural con perro de verdad.
El pH. Ese número que parece inocente.
Para que el agua esté limpia hay que controlar el pH. Aquí gastamos unos 25 litros de reductor de pH cada semana. Más de 100 litros al mes de producto solo para decirle al agua: «Por favor, compórtate.»
Pero el agua no siempre se comporta. Y entonces empieza el festival: medir, corregir, volver a medir, añadir producto, mirar el agua, dudar, volver a mirar.
La piscina es así. Una criatura sensible. Como un gato, pero de 100.000 litros.
Doscientos kilos de sal. Al mes.
Nuestra piscina es de cloración salina. Suena elegante. La realidad son ocho sacos de 25 kilos al mes que no vienen flotando con música celestial: hay que comprarlos, cargarlos, moverlos, almacenarlos, abrirlos y echarlos. Más pastillas de tricloro y otros productos.
Porque una piscina con perros no es una piscina decorativa. Es una piscina viva. Muy viva. A veces demasiado viva.
El robot. El pobre no limpia, sobrevive.
En una piscina normal un robot limpiafondos puede durar años. Aquí trabaja de abril a octubre, todos los días, con pelos, tierra, hojas, barro y cosas que preferimos no mirar demasiado de cerca. Un robot aquí no hace mantenimiento. Hace campaña militar.
De media dura unos dos años. Pero son dos años de temporada, de abril a octubre. Unos 14 meses reales de trabajo intenso. Cuando compras un robot de 1.200, 1.500 o 2.000 euros y lo divides entre los meses reales que trabaja, el resultado te enseña a mirar las cosas de otra manera.
Y todo esto lo ves cuando miras el agua.
La próxima vez que tu perro se tire a la piscina, lo veas feliz, salga empapado, se sacuda al lado de tu tumbona, vuelva a entrar y sonría con esa cara de «este es el mejor día de mi vida»…
Piensa que detrás de ese momento hay dos motores funcionando, miles de litros repuestos, un contador, un canon, sal, pH, tricloro, robot limpiafondos, bomba de agua, electricidad, limpieza, mantenimiento, averías y un señor mirando el agua cada mañana como quien mira el parte médico de un familiar.
Y aun así, cuando vemos a los perros disfrutar, pensamos lo mismo:
«Bueno… vale la pena.»
SaluDOGS desde Mas Torrencito 🐾💦
FAQS:
Sí. Sin restricciones de raza, sin restricciones de tamaño, sin límite de perros. Es una piscina de 100.000 litros con cloración salina pensada para que personas y perros disfruten juntos. No es un privilegio especial. Es la normalidad aquí.
Sí. Usamos cloración salina, que es más suave para la piel y los ojos que el cloro convencional. El pH se controla varias veces al día y el agua se filtra de forma continua. Un perro que se bebe medio litro de piscina no va a morir. Llevamos veinte años comprobándolo.
Con trabajo constante. Dos motores de depuración funcionando hasta 16 horas al día, reposición diaria de más de 5.000 litros de agua, control de pH, 200 kg de sal al mes y un robot limpiafondos que trabaja de abril a octubre sin quejarse. Casi.
No. En Catalunya, aunque tengas pozo propio, tienes contador y pagas el Canon del Agua a la ACA. Con un consumo de unos 200 m³ al mes, ese canon ronda los 901 € mensuales. Solo de tasa. Sin contar luz, sal, cloro ni nada más. Tener pozo cambia quién te manda la factura. No hace desaparecer la factura.
Más de lo que parece desde fuera. Solo el canon del agua puede superar los 900 € al mes. A eso hay que sumarle electricidad, sal, reductor de pH, tricloro, robot limpiafondos, sistema de cloración salina, mantenimiento, averías y tiempo humano. Una piscina con perros no es un gasto puntual. Es una infraestructura que se mantiene cada día.






