Nosotros soñamos con agosto, piscinas, playas y terracitas. Pero ¿y si nuestros perros prefirieran octubre, un bosque húmedo, un poco de barro y temperaturas fresquitas? ¿Y qué pasa cuando octubre decide comportarse como agosto y nos regala un Veroño en toda regla? La ciencia tiene algunas cosas muy interesantes que contarnos.
¡Se acabó el verano! ¿O no? 🌞🍂
Bon diaaaa, Benparits & Chuchigueys Míos!!! 🐾🍂😂
A ver, vamos a hablar de una cosa que llevo unos días pensando.
Los humanos somos unos seres bastante curiosos.
Nos pasamos medio año soñando con el verano.
Que si las vacaciones, que si la playa, que si la piscina, que si las terrazas, que si el sol, que si la cervecita fresquita…
¡AYYYY, QUÉ GANAS DE QUE LLEGUE AGOSTO!
Y entonces llega agosto.
Treinta y cinco grados.
Un sol que derrite hasta las ideas.
Nosotros metidos en la piscina y nuestro querido Chuchiguey buscando desesperadamente dos palmos de sombra donde tumbarse.
Y todavía tenemos los santos cojones de decir:
—¡Mira qué bien se lo está pasando el perro de vacaciones!
😂😂😂
Pues igual sí.
O igual está pensando:
«A ver, cariño, yo te quiero mucho, pero si me hubieras traído en octubre tampoco me habría enfadado».
Porque hay algo que me pregunto cada vez más:
¿Y si organizamos las vacaciones pensando en lo que nos gusta a nosotros y no necesariamente en lo que más disfruta nuestro perro?
Y ojo, que no estoy diciendo que los perros odien el verano.
Aquí, en Mas Torrencito, hemos conocido auténticos socorristas de cuatro patas. Perros que ven la piscina y se vuelven locos, que chapotean, nadan y disfrutan como enanos.
Pero también hemos conocido a muchísimos que, cuando aprieta el calor, solo quieren una cosa:
¡QUE LOS DEJEMOS TRANQUILOS Y A LA SOMBRA! 😂
Y luego está lo del otoño… que ya no sabemos muy bien si es otoño, si es verano o si es eso que ahora llamamos Veroño. Pero tranquilos, que a eso llegamos.

🍁 Cuando llega el otoño, el bosque cambia… y los perros también
Hay algo precioso en esta época del año.
Por las mañanas sales al jardín y ya no huele igual.
La tierra está más húmeda.
Las hojas empiezan a caer.
Las temperaturas bajan.
El bosque tiene otra luz, otros sonidos y otros olores.
Y los perros…
¡AYYYY, LOS PERROS!
Los ves salir y parece que alguien les ha instalado una actualización del sistema operativo.
🐶 Versión verano: buscar sombra, beber agua, dormir.
🐶 Versión otoño: investigar, corretear, olfatear, volver a investigar y meter el hocico donde nadie les ha llamado.
JAJAJAJAJA.
Aquí tenemos siete hectáreas de jardín, bosque y naturaleza, y resulta fascinante ver cómo algunos perros parecen redescubrir rincones que ya conocían perfectamente.
Y surge otra pregunta:
¿Qué tiene el otoño que puede resultar tan interesante para ellos?
Pues vamos a ponernos un poquito científicos.
Que una cosa es contar nuestras batallitas y otra demostrar por qué pueden suceder.
🌡️ 1. La ciencia confirma que el calor puede limitar la actividad de los perros
Y aquí empiezan las sorpresas.
Un estudio publicado en 2021 en la revista científica Animals analizó las respuestas de 3.153 propietarios de perrossobre cómo influían las condiciones meteorológicas en la actividad de sus animales.
Los resultados fueron bastante claros.
- El 81,7 % indicó que sus perros reducían la duración del ejercicio cuando hacía calor.
- El 87 % observó que realizaban ejercicio menos intenso.
- El frío, el hielo y la lluvia también podían limitar la actividad, aunque de maneras diferentes.
Es importante señalar que eran observaciones de propietarios, no mediciones directas de todos esos perros.
Pero los datos plantean una reflexión muy interesante.
Mientras nosotros pensamos:
«¡Qué día más maravilloso! ¡Treinta y cinco grados!».
Nuestro perro podría estar pensando:
«Maravilloso para ti, que vas en bañador. Yo llevo el abrigo puesto desde enero y no encuentro la cremallera».
😂😂😂
Los perros regulan buena parte de su temperatura mediante el jadeo. No sudan por toda la piel como nosotros.
Por eso, cuando hace mucho calor, correr y realizar ejercicio intenso puede resultarles más difícil y peligroso.
Y aquí viene algo que merece la pena recordar:
Un perro no necesita pasar calor extremo para sufrir un problema relacionado con las altas temperaturas.
Una investigación del Royal Veterinary College, publicada en 2022, estudió los factores de riesgo de las enfermedades relacionadas con el calor en perros y encontró que el esfuerzo físico era uno de los desencadenantes más habituales.
También identificó mayores riesgos de consecuencias graves en determinados animales, especialmente perros mayores y de hocico corto.
Así que no, no se trata de demonizar el verano.
Se trata de entender que unas vacaciones estupendas para nosotros no siempre significan las condiciones más cómodas para nuestro compañero.
Y quizá esas mañanas fresquitas de octubre permitan hacer paseos que en agosto serían impensables.
🌞🍂 2. Vale, Miguel, pero… ¿y el Veroño?
Ya os veo venir.
—Miguel, muy bonito todo, pero el año pasado en octubre estábamos en manga corta.
¡Pues también!
Porque ahora resulta que tenemos una estación nueva que no venía en los libros del cole: el Veroño.
Ese invento maravilloso en el que te levantas con chaqueta, a mediodía vas en camiseta, por la tarde te sobra todo y por la noche vuelves a buscar la manta.
Y el perro mirándote en plan:
«¿Pero nos abrigamos o no nos abrigamos? Decidíos ya, que yo no me puedo quitar el abrigo».
😂😂😂
Así que seamos honestos: el calendario ya no nos garantiza nada. Octubre puede ser fresquito… o puede decidir que todavía es julio.
Pero aquí está la gran diferencia.
En agosto, el calor aprieta desde primera hora y no suelta hasta bien entrada la noche.
En pleno Veroño, aunque el mediodía sea de manga corta, las mañanas y las tardes vuelven a ser suyas. Hay rocío, la tierra está húmeda, el aire de primera hora es fresco y el bosque invita a salir.
O sea, que el otoño gana incluso cuando hace trampas. 😂
👃 3. La nariz no funciona igual cuando hay que jadear
Y aquí viene algo que me parece fascinante.
Para un perro, olfatear no es un pasatiempo. Es su manera principal de entender el mundo. Es su periódico, su WhatsApp y su Instagram, todo a la vez. De todos sus superpoderes invisibles, es sin duda el más espectacular.
Pero tiene un pequeño problema técnico:
No puede jadear y olfatear a pleno rendimiento al mismo tiempo.
Un estudio de 2024, también publicado en Animals, sobre perros de detección que trabajan en climas calurosos, lo explica muy bien: el jadeo es su principal mecanismo para refrescarse, y precisamente ese jadeo choca con el olfateo, de manera que el rendimiento de estos perros queda limitado por su capacidad de enfriarse.
Otros trabajos con perros de detección ya habían observado que, cuanto más jadeaban, menos precisos eran detectando olores.
Traducido al idioma Chuchiguey:
«Con este calor, o respiro o huelo. Las dos cosas a la vez, imposible. Y prefiero seguir vivo». 😂
Ahora bien, como aquí nos gusta contar las cosas como son, os confieso un detalle:
Un estudio de 2024 publicado en Scientific Reports, con 411 perros de familia sin entrenamiento especial, no encontró que la temperatura (entre 0 y 25 °C) ni la humedad afectaran a su capacidad olfativa.
¿Qué significa eso?
Que el otoño no le da al perro una nariz mágica. Su nariz es igual de prodigiosa en abril que en octubre.
Lo que cambia es que, cuando no tiene que jadear para sobrevivir al calor, puede dedicarse a lo que más le gusta: meter el hocico en todas partes.
Y en un bosque otoñal, con hojas caídas, tierra húmeda, setas y el rastro de todos los bichos que han pasado por la noche… hay MUCHO que leer.
😊 4. Olfatear hace a los perros más optimistas (sí, de verdad)
Y esto ya es para enmarcarlo.
En 2019, las investigadoras Charlotte Duranton y Alexandra Horowitz publicaron un estudio en el que compararon dos grupos de perros durante dos semanas.
🐾 Un grupo practicaba actividades de olfato (lo que en inglés llaman nosework: buscar cosas con la nariz).
🐾 El otro grupo practicaba caminar junto al dueño, al paso, obedeciendo.
Antes y después, les hicieron una prueba de «sesgo cognitivo», que es la forma que tienen los científicos de medir si un animal es más optimista o más pesimista ante una situación ambigua.
¿El resultado?
Los perros que habían pasado dos semanas usando la nariz se volvieron más optimistas. Los que habían pasado dos semanas caminando al pie… se quedaron igual.
La conclusión de las autoras es preciosa: dejar que los perros pasen más tiempo usando el olfato mejora su bienestar.
Ojo, que la ciencia es prudente: el estudio no demuestra que olfatear haga felices a todos los perros, pero sí sugiere que darles libertad para usar la nariz puede contribuir a su bienestar.
Y dicho a lo Mas Torrencito, sin rigor científico pero con mucho conocimiento de causa: un perro que huele es un perro más feliz. 😉
Y ahora pensad en un perro paseando a las ocho de la mañana de un día de octubre, por un bosque húmedo, sin prisa, sin calor y sin que nadie le diga «¡vamos, deja eso ya!».
Pues eso. 🥰
🗓️ 5. Unas vacaciones de Veroño pensadas para ellos
Si os animáis a escaparos con vuestro Chuchiguey en otoño (o en Veroño, que a estas alturas ya no sabemos), aquí van unos consejillos:
🐾 Paseos largos a primera hora o al final de la tarde. Es cuando el aire está más fresco y el bosque más «perfumado».
🐾 Mediodía de siesta. Si el Veroño aprieta, sombra, agua fresquita y a descansar, como en verano.
🐾 Dejadles olfatear sin prisa. El paseo no es para llegar a ningún sitio. El paseo ES olfatear. Y en eso de vivir sin prisas, los perros nos llevan años de ventaja.
🐾 Mirad al perro, no al termómetro. Si jadea mucho, se para o busca sombra, os está diciendo algo. Con los perros mayores y los de hocico corto, todavía más atentos.
🐾 Llevad agua siempre, aunque haga fresco. Correr por el bosque da mucha sed.
🐾 Y una toalla vieja en el coche. Porque el otoño trae barro. Y el barro, para un perro, es la felicidad absoluta. Eso sí, a la vuelta irá dormido como un tronco… hasta la curva de Bàscara. 😂
🧪 TEST: ¿Qué estación prefiere tu perro para sus vacaciones?
Y ahora, la pregunta del millón. ¿Tu Chuchiguey es de verano, de otoño, de invierno… o un indeciso de Veroño como el tiempo de este año? Responde ocho preguntas y lo descubres. 😂
¿Qué estación prefiere tu perro para sus vacaciones?
Verano, otoño, Veroño o invierno… 8 preguntas y salimos de dudas 🐾
🍂 Entonces… ¿verano, otoño o Veroño?
Pues mirad, no os voy a decir que no vengáis en agosto. Que aquí os esperamos con la piscina, la sombra de los árboles y todo el cariño del mundo.
¿Y el invierno? Pues tampoco lo descartéis. Que el frío y la lluvia también pueden limitar la actividad, sí, pero un perro bien abrigado (el suyo de serie, o uno de forro polar para los más frioleros) disfruta muchísimo de un paseo por el bosque en una mañana de enero. Y luego, a secarse junto a la chimenea… o directamente al sofá o a la cama, que aquí también se puede. 🔥🐶
Pero si me preguntáis qué época creo que disfrutan más muchos de nuestros huéspedes de cuatro patas…
Os diría que esas mañanas de octubre en las que salen al jardín, levantan el hocico, huelen la tierra mojada y se lanzan al bosque como si fuera la primera vez. Las vemos cada día, y muchas acaban en nuestro diario de la casa.
Y si encima nos toca Veroño, pues mira: ellos huelen el bosque por la mañana y vosotros os tomáis la cervecita al sol a mediodía.
¡Todos contentos! 😂😂😂
Os esperamos en Mas Torrencito.
Con el abrigo puesto… o sin él. 🐾🍂☀️
❓ Preguntas frecuentes (las que nos hacéis… y las que os da vergüenza hacer)
Depende del perro, pero para muchos la respuesta es el otoño: mañanas y tardes frescas, bosques llenos de olores y mucha menos gente. Un perro de pelo corto y amante del agua puede disfrutar el verano; un husky o un bulldog francés, probablemente, no tanto. Para saber de qué pie cojea el tuyo, haz el test de arriba. 😉
Ese otoño que se cree verano: chaqueta por la mañana, camiseta a mediodía y manta por la noche. Para el perro significa una cosa muy sencilla: paseos largos a primera hora y al atardecer, y siesta en las horas centrales, igual que en verano.
No exactamente. Un estudio de 2024 con 411 perros de familia no encontró que la temperatura (entre 0 y 25 °C) ni la humedad cambiaran su capacidad olfativa. Lo que sí sabemos es que el jadeo y el olfateo se llevan fatal: un perro que no tiene que jadear para refrescarse puede dedicar su nariz a lo que mejor sabe hacer. Su nariz no es mejor en otoño. Simplemente, tiene más tiempo libre. 😂
Hay ciencia detrás. En el estudio de Duranton y Horowitz (2019), los perros que practicaron actividades de olfato durante dos semanas se mostraron más optimistas ante situaciones ambiguas. Los que solo practicaron caminar al lado del dueño, no cambiaron.
Según el Royal Veterinary College, los perros mayores y los de hocico corto (bulldogs, carlinos, bóxers…) tienen más riesgo de complicaciones graves por calor. Y ojo: el esfuerzo físico es uno de los desencadenantes más habituales. No hace falta un día de 40 grados; basta con correr mucho en un día templado.
Mírale a él, no al termómetro. Jadeo intenso, se tumba y no quiere seguir, busca sombra desesperadamente, lengua muy colgando y babeo excesivo. Si lo veis, paradlo todo: sombra, agua fresca (no helada) y, si no mejora rápido, al veterinario.
¡Claro! Con un buen secado después del paseo y un sitio calentito para descansar, muchos perros disfrutan como nunca del frío. Los más frioleros (galgos, chihuahuas, perros mayores) agradecerán un abriguito.
Toallas viejas (muchas), una manta para el coche, agua para los paseos, su cama o mantita de siempre y, si es friolero, un chubasquero o abrigo. Y paciencia con el barro: para él, es parte del plan. Si es vuestra primera escapada juntos, aquí tenéis todo lo práctico para viajar con perros, y para encontrar sitios por el camino, estas apps os sacarán de más de un apuro.
📚 Fuentes
- Estudio sobre la influencia del clima en la actividad de los perros, según 3.153 propietarios. Animals, 2021.
- Royal Veterinary College: factores de riesgo de las enfermedades relacionadas con el calor en perros, 2022.
- Perros de detección trabajando en climas calurosos: termorregulación y consistencia fecal. Animals, 2024. Leer el estudio
- Salamon, A. et al. «Success in the Natural Detection Task is influenced by only a few factors generally believed to affect dogs’ olfactory performance». Scientific Reports, 2024. Leer el estudio
- Duranton, C. y Horowitz, A. «Let Me Sniff! Nosework Induces Positive Judgment Bias in Pet Dogs». 2019. Resumen
Mas Torrencito — Parets d’Empordà, Girona. La primera casa rural para mascotas que acepta personas.






