«Y llegó el fin del verano…» Sí, ya sabéis cómo sigue. Y como cada año por estas fechas, en Mas Torrencito la canción suena de fondo mientras hacemos números y doblamos la última toalla. No es que la casa se quede vacía —para nada, ya os lo contamos más abajo— pero sí se acaba esa época del año: la de julio y agosto, la de las reservas largas, la del check-in detrás del check-out sin apenas respirar.
Ha sido un verano lleno. Lleno de check-ins, de checkouts, de coches con jaulas de transporte, de correas colgando de todas las sillas de la terraza… y lleno, sobre todo, de perros. Muchos perros.
Los números (los raros, los que no salen en ningún folleto)
Vamos a lo curioso, que es lo que a nosotros nos gusta contar:
- Más de 100 perros han pasado este verano por Mas Torrencito — los que hemos apuntado, más los que se nos han quedado en la cabeza. No hace falta exactitud de Excel para saber que han sido muchos.
- Unos 150 humanos, aproximadamente. Es decir: casi un perro por humano y pico. Sacad vosotros las conclusiones.
- Solo 34 reservas nos han llegado por Booking.com en todo el verano. Y es que el 90% de las reservas totales han sido directas, hechas por vosotros mismos aquí, en nuestra web. Eso nos hace mucha ilusión — y de paso nos ahorramos comisiones absurdas, que buena falta nos hace.
- Y el dato que más nos gusta: hemos tenido huéspedes con hasta 6 perros a la vez. Sí, 6. Y también huéspedes sin ningún perro — gente encantadora que, por circunstancias de la vida, ahora mismo no tiene, pero que eligió una casa Pet Friendly igualmente. Eso también es cariño hacia lo que hacemos aquí.
Lo que no sale en ninguna hoja de cálculo
Con más de 100 perros conviviendo en el mismo jardín, la misma piscina y los mismos caminos hacia el río, cualquiera pensaría que algo tenía que torcerse. Pues no: ni un solo incidente serio en todo el verano. Algún gruñido por una pelota, algún morro torcido por un palo que «era mío primero»… folklore normal de casa rural con perros. Nada más. Al final, todo se resume en la energía que transmitís; si el humano está en paz, el perro también lo está — algo fundamental cuando viajáis con un peludo recién adoptado, como ya os contamos en nuestro post sobre la Regla 7-7-7 para perros adoptados.
¿Y sabéis qué? También tuvimos, cómo no, a los que no les gustaban los perros reservando una casa que se llama, literalmente, Pet Friendly. Esos, con todo el cariño del mundo, se equivocaron de sitio. Y algún que otro que solo toleraba a los suyos y prefería no compartir espacios — a esos también los recordamos, aunque sea con una sonrisa un poco torcida.

Los de siempre y los nuevos
Este verano ha tenido, como cada año, dos tipos de huéspedes que nos llenan por igual: los que vienen por primera vez y se van enamorados de la casa, y los que llevan viniendo desde hace muchos, muchos años y siempre encuentran un hueco — aunque tengan que apretarse las fechas, aunque tengan que reservar con meses de antelación, aunque el calendario diga que no hay sitio.
Como Ana, que tiene su cita fija por Sant Joan y normalmente se queda hasta la Diada, y este año se adelantó y se fue ayer. Más de dos meses en casa, con sus cuatro perros, y ni un solo altercado. Educada, tranquila, siempre con un libro en la mano, de esas que van y vienen sin que casi te enteres de que están. Y uno de sus perros, Pepe, convertido este verano en el auténtico sheriff de Mas Torrencito — hasta los clientes nuevos llegaban pensando que era nuestro.
Un verano bueno, pero distinto
Si tuviéramos que resumir el verano en una frase sería esta: lleno, pero cambiado. Hemos notado estancias más cortas que en años anteriores, y un consumo de bar más comedido — la gente sigue viajando, sigue viniendo, pero se lo piensa más antes de pedir esa segunda copa de vino en la terraza. Y que quede claro: esto no es una queja de la casa, es una foto del bolsillo de fuera. No es que hayáis venido menos ni peor — es que gastáis con más cabeza, y eso también lo entendemos perfectamente.
Actualización, 6 de septiembre: aunque el calendario diga que el verano se ha acabado, el calor insoportable sigue instalado en nuestras casas y los aires acondicionados siguen funcionando como en pleno julio. Y la casa, para qué engañarnos, sigue llena: hoy tenemos 6 habitaciones ocupadas, mañana 6, pasado mañana 6. Lo que ha cambiado no es el tránsito, es el ritmo — ya no son esas reservas largas de una o dos semanas que teníamos en julio y agosto, sino estancias más cortas que se van encadenando. La casa no se vacía, simplemente cambia de cara cada pocos días.
Y aun así, aquí seguimos. Con Masto vigilando la piscina —seguro que recordando esa autoridad tranquila que le enseñó aquel perrazo del que os hablamos en Mastín Tirurí: el perro que llegó sin permiso—, con la playlist del verano sonando de fondo, y con la sensación de que, aunque se acabe esa intensidad de julio y agosto, el otoño en Mas Torrencito también tiene su encanto — y sus habitaciones ocupadas.
Ya lo dice la canción: llegó el fin del verano. Pero no os vayáis a pensar que aquí se para todo — simplemente cambiamos de marcha. Y aun así, lo echaremos de menos por dos motivos muy concretos: por los clientes de julio y agosto… y por sus dineros. Así de cruda es la realidad de una casa rural. 😄
¿Has sido de los que ha pasado este verano por Mas Torrencito? Cuéntanos en los comentarios cuántos perros traías — a ver si entre todos llegamos a los 100 confirmados con nombre propio.
❓ Preguntas Frecuentes (FAQs)
Para nada. ¡Este verano hemos tenido reservas con hasta 6 perros a la vez! En Mas Torrencito amamos a los animales, y cuantos más seáis en la manada, mejor.
¡Claro que sí! Nos visita mucha gente estupenda que, aunque ahora mismo no convive con un peludo, le encanta el ambiente, el entorno y la convivencia libre de una auténtica casa Pet Friendly.
No. Nuestro jardín, la piscina y los espacios comunes están pensados para que convivan libremente. Como hemos comprobado con los más de 100 perros de este verano, la convivencia suele ser maravillosa sin necesidad de correas (siempre apelando al sentido común y al respeto mutuo).
Siempre recomendamos reservar directamente desde nuestra web. Os aseguráis el trato más directo, las mejores condiciones y, como nos ha demostrado este verano el 90% de nuestras reservas, evitáis plataformas de terceros ahorrando en comisiones.
Que no paramos. Las reservas largas de julio y agosto dan paso a estancias más cortas, pero la casa se mantiene con buena ocupación durante todo septiembre y octubre.
Mejor que buena: sin el calor de julio y agosto, con menos gente y con el Empordà en su punto — otoño es, para muchos perros y sus dueños, la mejor época del año para visitarnos.
Mas Torrencito — Parets d’Empordà, Girona. La primera casa rural para mascotas que acepta personas.






