Sí.
Lo habéis leído bien.
MasTorrencito deja Booking.com.
Y también decimos adiós a Expedia, Hoteles.com y Airbnb
Porque esto no va solo de Booking.
MasTorrencito deja de aparecer en Booking.com, Expedia, en Hoteles.com, en Airbnb y en todas esas plataformas que durante años han utilizado nuestra marca para vender nuestras habitaciones.
Booking es la más grande. Es la que más comisión nos ha cobrado y la que más veces se ha colado delante de nuestro propio nombre en Google. Por eso lleva el título del post. Pero el argumento no cambia ni un milímetro según la plataforma: si alguien nos busca a nosotros por nuestro nombre, no queremos que ni Booking, ni Expedia, ni Hoteles.com, ni Airbnb se pongan en medio cobrando un peaje por algo que no han construido.
No cerramos.
No dejamos de aceptar reservas.
No estamos enfadados porque ayer entrara una reserva por estas plataformas.
Tampoco hemos decidido retirarnos del mundo digital y volver a recibir reservas por paloma mensajera.
Ni mucho menos.
Es más: vamos a aumentar nuestra presencia.
Sí.
LA NUESTRA.
Simplemente hemos dicho:
Hasta aquí.

Booking tiene una función
Las plataformas de reservas pueden ser útiles.
No vamos a negar lo evidente.
Una persona va de paso por Girona y necesita una habitación para dormir esa misma noche con su perro.
Busca un alojamiento pet friendly cerca de Figueres, la Costa Brava o la autopista.
No conoce MasTorrencito.
No ha visto nuestros vídeos.
No sigue nuestras redes sociales.
No ha leído nuestro blog.
No sabe quiénes fueron Manuela o Don Markos o Mastin Titurí o Max el Gorrilla del parking, ni que Masto vigila la piscina, ni que Mastitwo hace lo que le da la gana.
Simplemente necesita una habitación donde pueda alojarse con su perro.
Entra en Booking, encuentra una opción que le encaja y reserva.
Perfecto.
Para eso están las plataformas.
Para enseñarnos a personas que buscan una habitación, una ubicación o unas características determinadas y que todavía no saben que existimos.
En ese caso, Booking ha hecho su trabajo.
Nos ha traído un cliente nuevo.
Y por ese trabajo cobra una comisión.
Podemos entenderlo.
Lo que no entendemos —y ya no estamos dispuestos a seguir aceptando— es algo completamente diferente.
Cuando alguien busca MasTorrencito, no está buscando a Booking
Imaginemos otro caso.
Una persona ve uno de nuestros vídeos.
Lee uno de los artículos que publicamos en el blog.
Nos descubre en Instagram o Facebook.
Un amigo le habla de nosotros.
Ve una fotografía de un perro bañándose en nuestra piscina.
O quizá ya se ha alojado aquí anteriormente y quiere volver.
Esa persona entra en Google y escribe:
MasTorrencito.
No está buscando una casa rural cualquiera.
No está buscando una habitación pet friendly de paso.
No está comparando cien establecimientos.
No necesita que una plataforma le recomiende dónde alojarse.
Ya sabe dónde quiere venir.

Nos está buscando expresamente a nosotros.
Y entonces aparece Booking.com.
Utilizando nuestro nombre.
Con nuestras fotografías.
Con la descripción de nuestra casa.
Con las opiniones de nuestros clientes.
Con la reputación que hemos construido durante casi veinte años.
El cliente entra en Booking, reserva una habitación y nosotros terminamos pagando una comisión.
Y aquí llega la pregunta:
¿Comisión por qué?
¿Quién ha conseguido realmente ese cliente?
¿Booking?
No.
Booking no ha escrito nuestros artículos.
Booking no ha hecho nuestras fotografías.
Booking no ha grabado nuestros vídeos.
Booking no ha respondido a nuestros seguidores.
Booking no ha cuidado el jardín.
Booking no ha preparado los desayunos.
Booking no ha recibido a miles de perros.
Booking no ha construido la historia de MasTorrencito.
Ese cliente ha llegado gracias a nuestro trabajo.
Gracias a nuestra marca.
Gracias a las personas que han hablado de nosotros.
Gracias a los clientes que nos han recomendado.
Gracias a las reseñas que habéis escrito durante todos estos años.
Booking no ha encontrado a ese cliente.
Booking simplemente se ha colocado entre ese cliente y nosotros.
Y después nos cobra por apartarse.
A eso ya no queremos seguir jugando.
Y no lo decimos porque sí: llevamos meses documentándolo
No es la primera vez que lo decimos. Ya contamos que nos prostituimos por una buena opinión en Booking.com. Ya hablamos del tiburón que es Booking.com. Ya explicamos cómo vendimos nuestras almas por un clic rápido. Ya desglosamos con números reales lo que nos ha costado en euros: 300.000€ facturados a través de Booking entre 2021 y 2026, y entre 45.000€ y 50.000€ pagados en comisiones por ello. Y hace poco destapamos su guerra sucia contra la venta directa: el mecanismo con el que Booking puede hacer que su precio salga más barato que el nuestro aunque nosotros hayamos puesto el nuestro un 20% por encima, financiándolo con su propia comisión.
Hoy ya no toca denunciarlo otra vez.
Toca actuar.
Y hay algo más grande detrás: pujan por nuestro propio nombre en Google
Esto tampoco es una sospecha nuestra. Las OTAs —Booking a la cabeza— llevan años pujando en Google Ads por el nombre exacto de cada alojamiento. Cuando alguien busca «MasTorrencito» en Google, no solo puede aparecer Booking en el listado de resultados: puede aparecer arriba, en el anuncio de pago, pagado precisamente con la comisión que nos cobra a cada uno de nosotros.
Hace unos años, Booking llegó a invertir en publicidad de resultados una cifra equivalente al 30% de toda su facturación en solo nueve meses. Buena parte de ese dinero se destina exactamente a esto: a pujar por el nombre de negocios como el nuestro para colocarse delante de nuestra propia web cuando alguien nos busca a nosotros por nuestro nombre.
Dicho de otro modo: la comisión que pagamos financia, en parte, la publicidad que se usa para interceptarnos a nosotros mismos.
MasTorrencito no lo ha construido una multinacional
MasTorrencito no nació en una oficina de Ámsterdam.
No lo decidió un departamento de marketing.
No lo creó un algoritmo.
No apareció porque alguien pagara una campaña de publicidad.
MasTorrencito se ha construido durante casi veinte años.
Con miles de habitaciones preparadas.
Con toneladas de sábanas lavadas.
Con desayunos servidos cada mañana.
Con jardines cuidados.
Con averías reparadas.
Con madrugones.
Con noches sin dormir.
Con llamadas a horas imposibles.
Con huéspedes maravillosos.
Y también con algún que otro miserable del bar de confianza.
Se ha construido con Manuela.
Con Don Markos.
Con Mastín Tirurí.
Con Mamas visitando las mesas durante el desayuno.
Con Masto vigilando la piscina.
Con Mastitwo haciendo de las suyas.
Se ha construido con cada perro que ha corrido por el jardín.
Con cada persona que ha regresado.
Con cada fotografía compartida.
Con cada reseña.
Con cada vez que alguien ha preguntado:
—¿Dónde habéis estado?
Y vosotros habéis respondido:
—En MasTorrencito.
Por eso esta marca no pertenece a Booking.
Ni a Expedia.
Ni a Airbnb.
MasTorrencito pertenece a esta casa y a todas las personas y perros que han formado parte de ella.
No queremos pagar para recuperar a nuestros propios clientes
Durante años hemos aceptado el sistema.
Las plataformas nos daban visibilidad.
Nosotros les dábamos habitaciones.
Ellas cobraban una comisión.
Hasta ahí, todo correcto.
Pero las reglas han cambiado.
Hoy un pequeño alojamiento tiene su propia página web.
Publica contenido.
Mantiene redes sociales.
Responde mensajes.
Escribe artículos.
Invierte en fotografías.
Graba vídeos.
Trabaja su posicionamiento en Google.
Construye una comunidad.
Hace todo el esfuerzo necesario para que alguien recuerde su nombre.
Y cuando por fin esa persona escribe el nombre exacto del alojamiento en Google, aparece una plataforma delante.
La misma plataforma que después cobrará una comisión por una reserva que no ha generado.
Eso no es captar un nuevo cliente.
Eso es interceptar un cliente que ya venía hacia nosotros.
Y una cosa es pagar por publicidad.
Otra muy distinta es pagar un peaje para que un cliente que ya conoce nuestra casa pueda llegar hasta ella.
Y para que quede claro que esto no es solo teoría
Hace poco busqué «MasTorrencito» en Google.
Hice clic.
Era Booking.com.
Yo. El dueño. El que lleva veinte años construyendo esto. Cayendo en la misma trampa de la que llevo meses hablando en este blog.
Si a mí me pasa, sabiendo exactamente cómo funciona, imaginad al resto.
Las plataformas podrán seguir haciendo su trabajo
No tenemos ningún problema con las personas que reservan mediante una plataforma porque no nos conocen.
Al contrario.
Para muchos viajeros, Booking es una herramienta cómoda.
Abren la aplicación.
Indican una fecha.
Marcan que viajan con mascota.
Eligen una zona.
Comparan.
Y reservan.
Es completamente legítimo.
También es legítimo que nosotros utilicemos esas plataformas para llenar una habitación que quizá quedaría vacía.
Pero una cosa debe quedar clara:
Las plataformas deben encontrarnos clientes nuevos, no cobrarnos por los clientes que ya son nuestros.
Quien busque una habitación pet friendly porque está de paso podrá seguir encontrando opciones.
Quien necesite dormir cerca de Figueres, Girona o la Costa Brava podrá seguir reservando.
Quien no conozca MasTorrencito podrá descubrir el alojamiento a través de una plataforma.
Eso no cambia.
Lo que cambia es que, cuando alguien escriba MasTorrencito, queremos que encuentre MasTorrencito.
Nuestra web.
Nuestro teléfono.
Nuestro sistema de reservas.
Nuestras condiciones.
Nuestra historia.
Sin una multinacional colocada en medio utilizando nuestro propio nombre.
El precio será el mismo
Y aquí viene otro asunto importante.
No estamos haciendo esto para castigar a nadie.
Tampoco queremos engañar a los clientes con precios distintos.
Nuestra intención es que el precio de la habitación sea el mismo.
La habitación será la misma.
La cama será la misma.
El jardín será el mismo.
La piscina será la misma.
El desayuno será el mismo.
Y vuestro perro seguirá haciendo exactamente lo que le dé la gana, como siempre.
La diferencia estará en el camino que recorre vuestro dinero.
Cuando reserváis directamente, el importe llega al negocio que habéis elegido.
Sirve para pagar a las personas que trabajan aquí.
Para comprar a nuestros proveedores.
Para lavar las sábanas.
Para mantener el jardín.
Para limpiar la piscina.
Para reparar una ducha.
Para renovar una habitación.
Para pagar la electricidad.
Para pagar los seguros.
Para pagar las nóminas.
Para pagar nuestros impuestos.
Para mantener vivo un pequeño negocio rural en Parets d’Empordà.
Cuando reserváis mediante una plataforma, podéis pagar exactamente lo mismo.
Pero nosotros recibimos menos.
Una parte se marcha en forma de comisión.
Esa comisión puede tener sentido cuando la plataforma ha conseguido realmente el cliente.
Lo que no tiene sentido es pagarla cuando el cliente ya venía buscando MasTorrencito.
Nosotros trabajamos aquí
MasTorrencito está en Parets d’Empordà.
Aquí tenemos la casa.
Aquí trabajamos.
Aquí contratamos.
Aquí compramos.
Aquí arreglamos lo que se rompe.
Aquí invertimos.
Y aquí pagamos nuestros impuestos.
Cada euro que se queda en un pequeño negocio local ayuda a mantener empleo, proveedores y actividad en el territorio.
No estamos pidiendo que nadie reserve directamente por pena.
No somos una ONG.
No queremos caridad.
Queremos algo mucho más sencillo:
Que quien ya ha elegido MasTorrencito pueda reservar en MasTorrencito.
Sin pagar un peaje innecesario.
Sin intermediarios.
Sin que una plataforma cobre por utilizar una marca que no ha ayudado a construir.
Reservar directamente tampoco es más complicado
A veces parece que reservar directamente en un pequeño alojamiento sea una aventura.
Como si hubiera que mandar un fax, esperar tres días y pagar mediante un giro postal.
No.
En nuestra web podéis consultar las habitaciones.
Ver los precios.
Comprobar la disponibilidad.
Y reservar directamente.
Exactamente igual que en una plataforma.
Con una diferencia importante:
Detrás de la reserva estamos nosotros.
Las mismas personas que os recibirán.
Las mismas que prepararán la habitación.
Las mismas que os explicarán cómo funciona el bar de confianza.
Las mismas que os dirán dónde puede correr vuestro perro.
Las mismas que estarán aquí si surge cualquier problema.
No tendréis que rellenar un formulario para explicar a una centralita que vuestra habitación tiene una incidencia.
Nos tendréis delante.
A veces con una sonrisa.
A veces con cara de haber dormido poco.
Pero delante.
Las plataformas no son nuestras amigas
Durante años se ha repetido que las plataformas son «socias» o «colaboradoras» de los alojamientos.
No.
Son empresas.
Nosotros también.
Ellas defienden su negocio.
Nosotros debemos defender el nuestro.
Booking quiere que el mayor número posible de reservas pase por Booking.
Es lógico.
MasTorrencito quiere que las personas que buscan expresamente MasTorrencito reserven en MasTorrencito.
También es lógico.
Esto no es una guerra.
No es una pataleta.
No es una campaña contra nadie.
Es una decisión empresarial.
Una multinacional protege su marca, sus clientes y sus ingresos.
¿Por qué un pequeño negocio no debería hacer exactamente lo mismo?
Nuestra marca no está en venta
Booking puede vender una habitación.
Puede mostrar una cama.
Puede enseñar una piscina.
Puede informar de que aceptamos perros.
Puede atraer a viajeros que necesitan alojamiento por la zona.
Pero MasTorrencito es mucho más que una habitación.
Es una historia de casi veinte años.
Es una manera de entender el turismo rural.
Es una casa en la que los perros no son un suplemento incómodo.
Es un lugar donde los perros se quedan.
Es un bar basado en la confianza.
Son puertas sin cerradura.
Es un jardín que no parece terminar nunca.
Es un riachuelo.
Es una piscina compartida por personas y perros.
Son desayunos que se alargan.
Son conversaciones.
Son encuentros.
Son despedidas.
Son perros que ya no están, pero que siguen formando parte de la casa.
Todo eso no cabe en una ficha de Booking.
Y, desde luego, no pertenece a Booking.
MasTorrencito deja Booking.com
A partir de ahora, cuando alguien busque MasTorrencito, queremos que nos encuentre a nosotros.
No a Booking.
No a Expedia.
No a Airbnb.
A nosotros.
Las plataformas podrán continuar haciendo aquello para lo que deberían servir:
Ayudarnos a llegar a viajeros que todavía no nos conocen.
A personas que buscan una habitación pet friendly.
A quienes están de paso.
A quienes necesitan dormir esa noche cerca de Girona, Figueres o la Costa Brava.
Pero no volverán a utilizar el nombre MasTorrencito para ponerse delante de nuestra propia casa.
Porque no queremos pagar una comisión por recuperar a nuestros propios clientes.
Porque no queremos financiar un sistema que utiliza el trabajo y la reputación de los pequeños negocios para después colocarse entre ellos y las personas que ya los estaban buscando.
Y porque ha llegado el momento de defender aquello que hemos construido.
Si buscas MasTorrencito, ven a MasTorrencito
No tienes que memorizar nada complicado.
Solo nuestro nombre:
mastorrencito.com
Allí encontrarás nuestras habitaciones.
Nuestros precios.
Nuestra disponibilidad.
Y nuestra reserva directa.
Dormirás en la misma cama.
Desayunarás en la misma casa.
Tu perro correrá por el mismo jardín.
Y pagarás el mismo precio.
La diferencia es que tu reserva llegará directamente al lugar que has elegido.
Sin intermediarios.
Sin comisiones innecesarias.
Sin pagarle a nadie por escribir nuestro propio nombre.
MasTorrencito deja Booking.com.
Las plataformas podrán seguir vendiendo habitaciones pet friendly.
Pero MasTorrencito se queda en MasTorrencito.
Preguntas frecuentes
No, para nada. Seguimos aceptando reservas exactamente igual que siempre. Lo único que cambia es la puerta por la que entran: a partir de ahora, esa puerta es mastorrencito.com, no una plataforma que se cuelga nuestro nombre por el camino.
No. El precio de la habitación es el mismo, la cama es la misma, el desayuno es el mismo y tu perro va a seguir haciendo lo que le dé la gana en el jardín. Lo único que cambia es adónde va tu dinero: a nosotros directamente, o a nosotros después de que una empresa holandesa se quede con un 15-27% por el camino.
Sí, 100%. El pago se procesa a través de un motor de reservas seguro, con el mismo nivel de cifrado que cualquier plataforma grande. La diferencia es que, si surge cualquier duda con el cobro, hablas directamente conmigo, no con un chat automático de atención al cliente que no sabe ni dónde está Parets d’Empordà.
Aquí está la verdadera ventaja de reservar directo: no hay letra pequeña de una política genérica que aplica igual a un hotel en Barcelona que a nosotros. Hablas conmigo. Y conmigo, casi siempre, se llega a un entendimiento. Un cambio de fechas, una cancelación por una urgencia, una situación imprevista con vuestro perro: lo hablamos como personas, no como un ticket de soporte. Eso Booking no os lo puede ofrecer.
Se respeta tal cual la hiciste, sin ningún cambio en condiciones ni en trato. Esta decisión mira hacia adelante, no hacia atrás.
Porque durante años cumplió su función: nos dio visibilidad cuando no teníamos ni web decente. El problema no es que exista Booking. El problema es que, con el tiempo, empezó a cobrarnos por clientes que ya eran nuestros, no solo por los que de verdad nos traía. Cuando la balanza se inclinó del todo hacia ese segundo caso, dejó de tener sentido seguir jugando a su juego.
Correcto. Nos deslistamos con nuestro nombre de Booking, Expedia, Hoteles.com y Airbnb. Quien nos busque a nosotros, nos va a encontrar en nuestra propia web. Quien busque «casa rural petfriendly Girona» sin conocernos todavía, seguirá teniendo un montón de opciones ahí fuera — simplemente ya no seremos una de ellas a través de esas plataformas.
Nuestra web tiene el mismo motor de reservas seguro, la misma disponibilidad en tiempo real y las mismas condiciones claras. La diferencia es que, si algo falla, hablas directamente con nosotros — las mismas personas que te van a recibir en la puerta — en vez de con un centro de atención al cliente que no ha pisado nunca Parets d’Empordà.
Por supuesto. Puedes dejarla en Google, que es donde de verdad ayuda a que otros viajeros con perro nos encuentren, o simplemente contárnoslo a nosotros. Lo que no vas a poder hacer es dejarla en Booking, porque ahí ya no vamos a estar.
Mas Torrencito — Parets d’Empordà, Girona. La primera casa rural para mascotas que acepta personas.





