Entrada a las 11:00 (sí, has leído bien, no a las 15:00). Esto es lo que hacemos para que eso sea posible.
Cada verano pasa lo mismo. Llega un mensaje con muy buena onda: «Oye, como hemos pagado, ¿podríamos entrar un poco antes? Queremos aprovechar el día al máximo.»
Lo entiendo perfectamente. Has reservado, quieres exprimir cada hora con tu perro en el jardín y en la piscina. Pero el horario de entrada y salida no es un capricho nuestro: es lo que hace que tu estancia, y la de todos, funcione sin roces.
En Mas Torrencito la entrada es a partir de las 11:00 y la salida entre las 11:30 y las 12:00. No es «a partir de las 3 de la tarde» ni «hasta las 10 de la mañana» como en muchos hoteles: es una franja corta y controlada para que el cambio entre huéspedes sea rápido.
Puede que durante esa media hora coincidas con alguien que todavía está terminando de salir. Eso es normal y lo asumimos: es una transición breve, no un problema. Lo que no podemos permitir es que, una vez pasada la hora de salida, alguien se quede toda la mañana o la tarde en la piscina, la terraza o el jardín mientras ya hay una nueva entrada esperando. Ahí ya no hablamos de una coincidencia de unos minutos: hablamos de que se juntan dos turnos completos, con sus personas, su equipaje y sus perros. Y eso sí es lo que de verdad queremos evitar.
La hora de salida no se refiere solo a la habitación, sino también a las instalaciones. No significa dejar la maleta en el coche y seguir toda la tarde en la piscina: significa que ese turno ha terminado para dar paso al siguiente.

Lo que hay detrás del horario
Mas Torrencito tiene 9 habitaciones, y en verano suele haber salidas y entradas el mismo día. Una breve coincidencia de minutos la podemos controlar sin problema. Lo que no podemos permitir es que quienes ya deberían haberse marchado se queden horas ocupando la piscina, la terraza o el jardín mientras llegan los siguientes huéspedes con sus perros. Con la cantidad de perros que suele haber sueltos en un día normal, eso sí generaría tensión entre animales que no se conocen, en un espacio reducido y con dos grupos completos superpuestos en vez de un simple relevo.
Lo que ganas tú con esto
El horario no es solo una norma, es lo que te garantiza:
- Tranquilidad para tu perro, que llega a un espacio despejado, sin la tensión de otros perros desconocidos de por medio
- Tu habitación, tu terraza, tu hamaca, disponibles y sin nadie más ocupándolas todavía
- Una entrada fluida desde el minuto uno, sin el caos de cruzarte con gente haciendo las maletas
Y funciona en los dos sentidos: el que llega el día que tú te vas quiere exactamente lo mismo que tú quisiste al llegar. Si dejamos entrar antes a alguien, le estamos quitando esa tranquilidad a quien todavía no se ha ido.
No alquilamos por 24 horas
Otra cosa que a veces se malinterpreta: si llegas a las 9 de la noche, tu salida sigue siendo a la misma hora que la de todo el mundo, entre las 11:30 y las 12:00. No alquilamos habitaciones por bloques de 24 horas desde tu check-in, sino por noches con un horario de entrada y salida fijo para todos. Es la única forma de que el engranaje funcione: si cada uno tuviera su propia hora de salida según cuándo llegó, sería imposible organizar limpieza, lavandería y la siguiente entrada.
Por el mismo motivo, en Mas Torrencito no dejamos entrar a nadie que no esté alojado. No es desconfianza ni sobreprotección: es que, para que todo fluya y el sistema de horarios tenga sentido, tiene que aplicarse de forma coherente también en esto.
Cuando se puede, somos muy permisivos
Hoy en día muchos hoteles, gracias a su tamaño y a la cantidad de habitaciones que manejan, pueden ofrecer un late checkout o alargar la estancia pagando un extra. Conozco el caso de una casa rural aquí en Girona que cobra 30€ por cada hora extra de salida. Pero incluso ellos solo pueden hacerlo cuando no viene nadie detrás: si hay entrada ese mismo día, ni con dinero de por medio es posible, porque la logística sigue mandando por encima del precio. Nosotros, por tamaño, no podemos ni plantearlo como servicio de pago fijo: no tenemos el colchón de habitaciones vacías que lo permitiría.
Pero cuando sabemos de antemano que no va a haber nueva entrada ese día, somos de los primeros en ser complacientes, y sin cobrar nada por ello. Tenemos clientes habituales de invierno que se han quedado hasta el domingo a las 9 de la noche disfrutando de Mas Torrencito hasta que se han cansado, y no les hemos cobrado ni un céntimo de más. Eso pasa más de lo que la gente cree.
Pero cuando no se puede, no se puede. Y aquí no hay término medio ni excepciones «solo por esta vez»: si detrás de ti llega alguien a las 11, tu salida es a las 11:30 o a las 12:00, sin vuelta atrás. No es que un día seamos flexibles y otro día no por capricho: es que la flexibilidad depende de si hay margen real detrás, no de las ganas que tengamos de complacer. Cuando el margen no existe, ceder no es ser amables contigo — es dejar tirado al que llega después.
El problema de decir «sí» a uno solo
Aquí viene la parte que más cuesta explicar. A veces sé de antemano que unos huéspedes van a hacer una excursión de todo el día con su perro y van a volver tarde. Ese caso lo tengo controlado y no hay ningún problema en darles margen.
Pero pongamos que ese mismo día, en la habitación de al lado, hay otra familia que también quiere aprovechar su última mañana al máximo con su perro. Si le digo que sí a uno y no al otro, ya no es una cuestión de logística: es una cuestión de trato desigual. Y eso, con el tiempo, genera más roce que la propia norma. Por eso, salvo que la situación esté clara y controlada de antemano, la norma se aplica igual para todos. No es desconfianza, es que el «sí» a uno se convierte fácilmente en el «¿y yo por qué no?» del vecino de habitación.
Un ambiente relajado también necesita normas
Mas Torrencito tiene un rollo relajado: los perros suben a las camas, corretean sueltos, nadie te mira mal por bajar a desayunar en bañador. Pero «ambiente relajado» no es lo mismo que «sin reglas». Ni el sitio más informal que te imagines funciona sin unos horarios mínimos cuando hay varias habitaciones de por medio.
La norma no es contra ti
Está pensada para que tú, y todos los que vienen después, tengáis la misma experiencia tranquila que tú mismo esperabas al llegar. Es cuestión de turnos, como todo en la vida.
Una pequeña reflexión
Al final, todo esto se reduce a algo muy sencillo: entendemos las ganas de aprovechar al máximo, de verdad que sí. Pero hay que ser honestos con uno mismo un momento y reconocer que lo que tú quieres para ti — tu habitación lista, tu espacio, tu tranquilidad — es exactamente lo mismo que quiere la persona que llega después de ti. No es más ni menos que eso. Y si lo miras así, ya no es tan difícil entender por qué el horario tiene que ser el mismo para todos.
Sí, la actitud lo es todo. Y este artículo no es una reflexión teórica: viene justo a raíz de una opinión que nos han dejado en Google esta misma semana. Dejo aquí la reseña de la clienta y nuestra respuesta, porque resume mejor que cualquier argumento todo lo que hemos explicado hasta ahora.
La reseña de la clienta:
«Para nada recomiendo este establecimiento, la amabilidad del dueño Miguel brilla por su esencia. Después de haber llegado a las 20 de la noche al día siguiente pregunté lo de irnos a las 12 para ver si podíamos quedarnos más rato y la contestación por parte de él, fue un auténtico vacile, su contestación: muy fácil, coges tus cosas, las metes en el coche y te vas… Me quedé tan parada que no supe qué responder. Aparte la comida estaba caducada del año 2025. Así que sintiéndolo mucho no volveré nunca.»

Nuestra respuesta:
«Alba, gracias por compartir tu experiencia, aunque lamentamos que la percepción haya sido tan negativa. Sobre el horario de salida: el check-out a las 12h no es una norma improvisada ni una decisión personal — está publicada en las condiciones de reserva, en el mail de confirmación, en el proceso de check-in online, en el WhatsApp que enviamos antes de la llegada, y se recordó verbalmente el mismo día que llegasteis. Cinco veces. Y es una norma universal en cualquier alojamiento del mundo — el horario de salida no depende de la hora de llegada. Lo que implica no es solo dejar la habitación — es dejar todas las instalaciones: la piscina, el jardín, las hamacas, las mesas. Porque los clientes que llegan tienen exactamente el mismo derecho a disfrutarlas que vosotros tuvisteis cuando llegasteis.
Dicho esto, seré honesto: si hubierais venido a plantearlo con otra actitud, con un «Miguel, ¿habría alguna posibilidad de quedarnos un rato más?»… quizás la respuesta habría sido distinta. De hecho, fuisteis vosotros quienes me dijisteis que quedaba una habitación libre — y mi respuesta fue inmediata: pues cogedla y quedaos hasta mañana, con todo el tiempo del mundo para seguir disfrutando de la piscina, el jardín y los espacios con vuestros perros hasta las 12 del mediodía del día siguiente. La solución estaba ahí. Pero por lo visto no era eso lo que buscabais.»
Y ahí está, en dos frases, todo lo que este artículo intenta explicar: el horario no depende de la hora de llegada, se refiere también a las instalaciones, y hay margen real cuando la logística lo permite — de hecho, en este caso concreto se ofreció ese margen y no fue lo que se buscaba. La actitud con la que se pide algo cambia por completo la respuesta que se puede dar.
Por cierto, nos quedamos con la frase «la amabilidad del dueño Miguel brilla por su esencia». No sabemos si era ironía o un lapsus, pero nos ha sacado una sonrisa igualmente.
Preguntas frecuentes
No, salvo casos excepcionales que conocemos de antemano y en los que no hay confluencia con otros huéspedes. La entrada a las 11:00 garantiza que tu habitación esté lista y sin solaparte con quien se va ese mismo día. Si llegas y tu habitación todavía no está preparada (porque el huésped anterior no ha salido o la estamos limpiando), puedes dejarnos tus cosas guardadas y disfrutar mientras tanto de las instalaciones —jardín, terraza, piscina— hasta que esté lista.
Entre las 11:30 y las 12:00 cuando ese día hay una nueva entrada. Cuando no llega nadie después y podemos ofrecer más margen, os lo comunicamos nosotros mismos. Y ojo: la hora de salida se refiere también a las instalaciones, no solo a la habitación. No significa dejar la maleta en el coche y quedarte toda la tarde en la piscina, la terraza o el jardín — significa que ese turno ha terminado para dar paso al siguiente.
No. La hora de salida es la misma para todos los huéspedes, llegues a la hora que llegues. Es la única forma de que la logística de limpieza y la siguiente entrada funcionen sin problemas.
No como servicio fijo. Por nuestro tamaño no tenemos el margen de habitaciones que permite garantizarlo. Cuando sabemos de antemano que no habrá entrada ese mismo día, sí somos flexibles y no cobramos ningún extra.
Porque no siempre podemos saber con certeza si vas a «molestar» o no hasta el último momento, y aplicar la norma de forma desigual entre huéspedes genera más problemas que la propia norma.
No. Por el mismo motivo de logística y coherencia, el acceso está reservado a huéspedes alojados.
Puedes disfrutarla hasta tu hora de salida sin problema. El horario no busca acortar tu estancia, sino evitar que coincida con la llegada de otro huésped y su perro en el mismo espacio.
Mas Torrencito — Parets d’Empordà, Girona. La primera casa rural para mascotas que acepta personas.






