Llega el veroño (y tu perro lo sabe)
Llega octubre y las temperaturas bajan a ese punto perfecto en el que ni te derrites ni te congelas. A los que tenemos perro nos entra una euforia sospechosa. Se llama veroño: esa época bendita en la que los humanos dejamos de sudar como pollos y los perros ya no van buscando la sombra de cualquier farola con la lengua rozando el asfalto. Y no lo decimos solo nosotros: la ciencia también apunta a que es su época favorita para viajar.
El plan parece idílico. Abres el coche, metes al peludo, pones música y te vas a hacer una de esas rutas con perro a menos de una hora de Barcelona.
Peeeeero… todos conocemos el guion de la vuelta:
- Tu perro acaba feliz, pero con un 40 % de materia orgánica pegada al lomo: barro arcilloso, hojas de castaño, cardos y ese perfume a bicho muerto o charca putrefacta.
- Lo envuelves en la toalla vieja del maletero, que solo sirve para repartir la mugre.
- Te comes hora y media de retención en la AP-7, en una sauna aromática de perro mojado.
- Llegas reventado, subes en el ascensor rezando para no cruzarte con el vecino quisquilloso y lo metes a traición en la bañera mientras salpica hasta el techo.
¿Planazo? Planazo a medias.
Hacer ida y vuelta en el día es de masocas. La jugada maestra para que tu escapada con perro desde Barcelona sea redonda es otra: convertirla en una ruta circular. Subes por la costa parando a estirar las patas, haces campamento base en el campo, exploras lo que tienes a un cuarto de hora de la cama y vuelves por el interior, con otra parada bonita para no enfilar la autopista del tirón.

Así te queda el circuito:
- La ida, por la costa: Camí de Ronda de Sant Pol de Mar a Calella y las Gorgues de Salenys, en Les Gavarres.
- El campamento base: Mas Torrencito, en Parets d’Empordà.
- Desde casa: l’Estany de Banyoles, la Fageda d’en Jordà y las pozas de Sadernes.
- La vuelta, por el interior: el pantano de Santa Fe del Montseny.
Etapa 1 · La ida: subiendo por la costa
Sales de Barcelona por la C-32 con el mar a la derecha. Dos paradas y ya estás en el Empordà.
Parada 1: Camí de Ronda de Sant Pol de Mar a Calella (Maresme)
A unos 55 km de Barcelona. El mar en otoño es otra película. Ya no hay toallas a medio centímetro de tu cara ni chiringuitos a reventar. Caminas junto a los acantilados oliendo a salitre, con la brisa de cara y calas tranquilas donde tu perro puede meter las patas.
Lo bueno de octubre: en Sant Pol los perros solo tienen prohibidas las playas del 1 de mayo al 30 de septiembre, así que ahora ya podéis bajar a la arena. La excepción es la playa de Les Banyeretes, donde no pueden entrar en todo el año. En Calella también se permite fuera de temporada.
Truco: ve a primera hora. Te quitas la caminata con fresco, desayunas en Calella y sigues hacia el norte.
Parada 2: Gorgues de Salenys (Santa Cristina d’Aro, Les Gavarres)
A unos 100 km de Barcelona y a unos 45 minutos de Mas Torrencito. Ya a las puertas del Empordà, en la Vall d’Aro. Senderos de bosque mediterráneo entre alcornoques y encinas que bajan hasta las gorgues, unas pozas tranquilas escondidas en el bosque. Si os apetece alargar, la ruta del municipio pasa también por el mirador de Roca Rovira y el pueblito de Romanyà de la Selva.
Punto de partida: Santa Cristina d’Aro. En la oficina de turismo te dan la ruta señalizada.
Perfecta para: la hora de comer. Bocadillo a la sombra, una última estirada de patas y, a media tarde, directos al campamento base.
Etapa 2 · El campamento base: Mas Torrencito
[FOTO 1: Manuela y Shiva en la entrada de Mas Torrencito]
Son las cinco de la tarde, tu perro parece una croqueta de fango y tú sueñas con una cerveza bien fría. En lugar de enfilar la AP-7, sigues unos minutos más hasta Parets d’Empordà, a nuestra casa rural por habitaciones con perro. Aquí la película cambia por completo.
Spa canino. Nada más llegar, pasas por nuestra bañera adaptada con agua calentita y secador profesional de alta potencia. En diez minutos tu perro pasa de jabalí salvaje a peluche esponjoso con olor a limpio. Sin doblarte la espalda y sin inundar tu baño.
Por fin, sin correa. Fuera, en los parques naturales, toca correa y respeto. Aquí no, porque en esta casa los perros no molestan: mandan. El jardín está vallado y los perros andan sueltos, conociéndose, jugando o tumbados al sol mientras tú te tomas un vino en el porche. ¿Que se quiere tirar a la piscina? Que se tire.
Cena y a dormir. Cenamos juntos, con los perros a los pies de las mesas pidiendo con la mirada y sin que nadie te ponga mala cara. Luego, a tu habitación privada: cama grande y el silencio absoluto del campo.
Despertar sin prisas. Desayunas como es debido y eliges plan: una de las rutas de aquí al lado o la mañana entera tirados en el césped rascando barrigas.

Etapa 3 · Desde casa: lo que tienes a un paso
Lo mejor de dormir aquí es que las rutas más bonitas te quedan más cerca de la cama que de Barcelona. Y si te quedas con ganas, el Empordà da para muchas más escapadas. Desayunas, sales y a la hora de comer puedes estar de vuelta en el jardín.
L’Estany de Banyoles y Can Morgat
A unos 15 minutos. Ruta circular para estirar las patas sin sudar una gota de más: caminos anchos, miradores de madera, patos a los que mirar con cara de intensa concentración y praderas abiertas.
Ojo: alrededor del lago el perro va con correa y no puede bañarse. El estany está protegido y las multas por bañarse fuera de las zonas autorizadas no son ninguna broma. Las carreras, mejor guardarlas para el jardín.
La Fageda d’en Jordà y los volcanes
A unos 40 minutos, en la Garrotxa. Caminas sobre tierra volcánica bajo un techo de hayas que en octubre parece un cuadro. El suelo es blando, perfecto para las almohadillas, y el ambiente es de cuento. Aquí el olfateo cotiza en bolsa.
Ojo: es parque natural, así que correa todo el recorrido. En otoño se llena los fines de semana: madruga o ve entre semana, que el aparcamiento de Can Serra se completa pronto.
No la confundas con La Fageda, la cooperativa de yogures que está al lado: las visitas a su finca no admiten perros, aunque pueden esperar atados en su zona de pícnic.
Las pozas de Sadernes y el río Llierca
A unos 40 minutos, en la Alta Garrotxa. Para los más aventureros: cañones de roca caliza, un puente románico de postal y agua turquesa que parece el Caribe, pero fresquita de montaña.
Cómo llegar: la pista hacia la Vall de Sant Aniol está cerrada al tráfico general hasta el 15 de diciembre, así que el coche se queda en el aparcamiento de Sadernes y desde allí sigues a pie. En los días de más afluencia el aparcamiento ha pedido reserva previa: consulta la web del Consorci de l’Alta Garrotxa antes de salir.
Requisito: calzado que se pueda mojar. Si tu perro se tira al agua en una poza donde esté permitido, tú vas detrás seguro.
Etapa 4 · La vuelta: bajando por el interior
Para cerrar el círculo, no vuelvas por donde viniste. Bajas por la AP-7, sales en Sant Celoni y subes al Montseny. Última paseada antes de casa.
El pantano de Santa Fe del Montseny
A unos 65 km de Barcelona. La alfombra crujiente. Si tu perro es fan de correr levantando hojas secas como si fueran confeti, este es su paraíso: hayas monumentales, sombra tupida y un paseo circular casi llano alrededor del embalse.
Ojo: es parque natural, así que correa, y bañarse en rieras, gorgs y en el pantano está prohibido, también para los perros. Las multas pueden ser serias. Los chapuzones ya se los ha dado en Sadernes y en la piscina.
Y a casa: desde Santa Fe tienes algo más de una hora hasta Barcelona. Con el perro limpio, cansado y dormido en el asiento de atrás, ni te enteras de la retención.
¿Cuántas noches?
Todo el circuito de golpe es casi una semana de vacaciones. Elige según el tiempo que tengas:
- 1 noche: una parada de ida, Mas Torrencito y una parada de vuelta.
- 2 noches: añade Banyoles o la Fageda y un día de jardín sin mirar el reloj.
- 3 noches: una selección de las mejores paradas de costa y Garrotxa, con tiempo para disfrutar de la casa.
El circuito de un vistazo
| Etapa | Parada | Distancia | Correa | ¿Agua para el perro? |
|---|---|---|---|---|
| Ida | Camí de Ronda Sant Pol de Mar–Calella | ~55 km de BCN | Recomendable en el camino | Sí, en la playa desde octubre (salvo Les Banyeretes) |
| Ida | Gorgues de Salenys (Santa Cristina d’Aro) | ~100 km de BCN | Según zona | Por confirmar |
| Base | Mas Torrencito | Parets d’Empordà | No: jardín vallado | Sí, la piscina |
| Desde casa | Estany de Banyoles | ~15 min | Sí | No |
| Desde casa | Fageda d’en Jordà | ~40 min | Sí | No |
| Desde casa | Sadernes y el Llierca | ~40 min, coche en el aparcamiento de Sadernes | Según zona | Según la poza |
| Vuelta | Santa Fe del Montseny | ~65 km de BCN | Sí | No |
Preguntas frecuentes
Entre finales de octubre y mediados de noviembre, cuando las hayas de la Fageda d’en Jordà y del Montseny se ponen naranjas y el suelo cruje a cada paso.
No. En Mas Torrencito los perros cenan con vosotros, tumbados a los pies de la mesa, y pasan el día sueltos por el jardín vallado. Aquí no hay que esconderlos ni dejarlos encerrados.
Agua y bebedero plegable, correa (en los parques naturales es obligatoria), bolsas, una toalla vieja, calzado que se pueda mojar y algo de abrigo para la tarde, que en octubre refresca rápido. El barro y el secado déjalos para el spa canino de casa.
El veroño dura poco. En nada llega el frío de verdad y los días cortos. Si quieres la escapada perfecta con tu compañero de cuatro patas, no te compliques con idas y vueltas maratonianas: sube por la costa, duerme en el campo y vuelve por la montaña.
Mas Torrencito — Parets d’Empordà, Girona. La primera casa rural para mascotas que acepta personas.






