Cada vez hay más alojamientos rurales que invierten en una piscina aparte para los perros. Nosotros creemos que están resolviendo el problema equivocado.

🤔 La pregunta que lanzamos
Hace unos días contamos la llamada de la señora que se indignó al descubrir que admitíamos perros — sí, has leído bien: tenía tres, y aun así le pareció «una cerdada» que se bañaran en la misma piscina que las personas.
Al final de esa historia le hicimos una pregunta a nuestra comunidad en redes:
🏊🐶 ¿Tú te bañarías en una piscina en la que también se bañan perros?
Esperábamos algo de debate. Lo que recibimos fue casi una declaración de intenciones colectiva. Una tras otra, las respuestas decían básicamente lo mismo, solo que con distintas palabras:
«Primero el perro, luego yo para nadar juntos.»
«Si me dejan un huequito me meto en la piscina.»
«Si la piscina es de perros tengo que ir con mi Drack, que creo que en otra vida fue delfín, y me metería con ellos encantada.»
«Y si me tuviera que meter, me meto y listo.»
Nadie —o casi nadie— contestó «sí, pero prefiero que tenga su propia piscina». Entre quienes ya viajan con perro, que es sobre todo quien nos sigue y quien nos respondió, la respuesta fue casi unánime: la gente quiere meterse con su perro. No verlo nadar desde la reposera. No tenerlo en un chapoteadero aparte, a diez metros, vigilado como quien vigila a un niño que no puede acercarse a los mayores.
Y ahí es donde entra el problema que llevamos tiempo viendo en el sector.
🏗️ El error de la piscina separada
Cada vez son más los alojamientos rurales y hoteles pet friendly que anuncian, como gran novedad, una piscina exclusiva para perros. Suena bien sobre el papel: el perro tiene «su espacio», nadie se siente incómodo, todos contentos.
Nosotros creemos que es un error. Y no solo de dinero —que también, porque construir e higienizar una segunda piscina no es precisamente barato—, sino de filosofía.
Porque se les olvida lo más importante: sus dueños se quieren bañar con ellos.
Nadie necesita una piscina de veinte metros cuadrados solo para el perro. Lo que la gente busca —y lo hemos leído decenas de veces en los comentarios— es una piscina en la que tanto el perro como su dueño puedan nadar juntos y pasarlo bien. Una piscina separada no es una mejora del pet friendly. Es la manera más cara de seguir sin entenderlo.
Es la solución de quien quiere vender «aquí sí admitimos perros» sin tener que resolver la parte incómoda de verdad: que el perro no es un huésped de segunda categoría al que se le reserva un rincón. Es parte de las vacaciones. Y las vacaciones, cuando hay piscina, se comparten.
⚖️ El problema que ninguna piscina arregla
Pero hay algo más de fondo, y es más incómodo que la propia piscina.
En un alojamiento pet friendly de habitaciones —no una casa de alquiler íntegro— siempre van a convivir bajo el mismo techo dos tipos de cliente: el que ama a los perros y el que no. Y ambos han pagado exactamente lo mismo por su estancia.
Al primero le va a molestar que le miren mal por llevar su perro, habiendo pagado igual —o más, con el suplemento— que quien no lleva ninguno. Al segundo le va a molestar tener perros sueltos por el jardín, el comedor o la piscina, y tiene todo el derecho a protestar por ello, le gusten los perros o simplemente les tenga miedo.
No hay piscina, cartel ni norma que resuelva esa tensión. Es una contradicción de origen: dos experiencias distintas, casi incompatibles, conviviendo en el mismo espacio. Y no es un fallo nuestro de gestión, ni de ningún otro alojamiento que pase por lo mismo: ya lo vivimos antes, con clientes a los que la convivencia con otros perros les acabó pesando más de lo que esperaban, y la estancia terminó mal para todos. Lo contamos con detalle en su momento. Es, simplemente, lo que ocurre cuando intentas ser dos cosas a la vez.
Hay quien lo resume mejor que nosotros. Entre los comentarios de esa misma publicación, alguien escribió esto:
«Cada persona es un mundo, y además algunas son pura contradicción (…) lo importante es saber quiénes somos y, acorde a ello, buscar qué queremos.»
Y tiene toda la razón. El problema no es tener perro o no tenerlo. El problema es no saber qué tipo de vacaciones buscas antes de reservar.
🐾 Lo que hacemos nosotros en su lugar
No intentamos resolver esa contradicción a base de infraestructura. No vamos a construir una segunda piscina para «solucionar» algo que no es un problema de metros cuadrados, sino de expectativas.
Lo que hacemos es ser claros desde el principio. La piscina es de los perros. Las personas, si quieren, se bañan con ellos. El comedor es compartido. El jardín es compartido. Y sí, la piscina tiene su sistema de filtración y su control de pH como cualquier piscina de uso compartido, revisado a diario — esto no va de higiene, va de con quién quieres compartir el agua.
Cuando alguien nos pregunta por teléfono si los perros se bañan en la piscina, respondemos sin rodeos: sí, y las personas también si quieren. Si a alguien esto le parece «una cerdada» —como a la señora de la llamada—, mejor que lo sepa antes de reservar que después, con la maleta ya deshecha.
Preferimos perder una reserva por teléfono a base de ser honestos, que ganar una estrella de menos en Booking por sorpresa después.
Porque, al final, no se trata de gustarle a todo el mundo. Se trata de que quien venga sepa perfectamente dónde viene. Y de que quien de verdad quiera nadar con su perro —no verlo nadar desde lejos— sepa que aquí tiene su sitio.

🐶 La piscina es de los perros.
🏊 Usted, si quiere, puede bañarse con ellos.
saluDOGS y que tu perro te acompañe.
Preguntas frecuentes sobre piscinas pet friendly en casas rurales
¿Por qué algunos alojamientos rurales instalan una piscina separada para perros?
Suele hacerse para evitar la incomodidad de que huéspedes con y sin perros compartan el mismo vaso de agua. Es una solución de infraestructura para un problema de filosofía: separar en vez de integrar.
¿Es mejor una piscina compartida o una piscina exclusiva para perros?
Depende de lo que busque el huésped. Quien viaja con su perro y quiere disfrutar las vacaciones junto a él suele preferir una piscina compartida, donde puede nadar con su mascota. Quien prefiere mantener al perro en un espacio separado puede encontrar mejor encaje en alojamientos con piscina exclusiva para perros.
¿Un alojamiento pet friendly con habitaciones puede contentar a la vez a huéspedes con y sin perro?
Es difícil. En un alojamiento de habitaciones compartidas (no de alquiler íntegro), los perros de distintos huéspedes conviven en las zonas comunes. Quien no disfruta de la presencia de perros y quien viaja con el suyo tienen expectativas distintas sobre el mismo espacio, y ambos pagan la misma tarifa.
¿Mas Torrencito tiene piscina exclusiva para perros?
No. En Mas Torrencito la piscina es compartida entre perros y personas, con su correspondiente sistema de filtración, tratamiento y control de pH.
🐾 ¿Y tú? Haz el test
¿QUÉ TAN PET FRIENDLY ERES DE VERDAD?
Todos decimos que queremos a los perros… 😇
Pero llega la piscina, el comedor, el perro mojado y el jardín compartido…
y ahí empiezan las diferencias.
Mas Torrencito — Parets d’Empordà, Girona. La primera casa rural para mascotas que acepta personas.






