Hay reservas que son solo eso, una reserva. Y hay reservas que se te quedan clavadas dentro para siempre. Esta es una de las segundas.
Blade, no te conocíamos de nada. Y sin embargo, hoy formas parte de la historia de Mas Torrencito.
Una llamada, una habitación con terraza, y una petición que no olvidaré
J.C. me llamó hace unos días. Necesitaba una habitación libre, me dijo. Con terraza, si podía ser, porque Blade estaba viejito y enfermito y le vendría bien el espacio.
Le dije que sí, claro. Es lo que hacemos aquí desde hace 20 años: buscar el hueco, poner la terraza, hacer sitio.
No sabía, en ese momento, lo que esa reserva significaba de verdad.

El día en que Blade fue, simplemente, un perro feliz
Llegasteis anteayer. J.C. me contó que Blade tenía cáncer y que le quedaba poco tiempo. Que querían regalarle un día entero en Mas Torrencito antes de despedirse.
Y lo que vi no fue un perro enfermo. Vi a Blade oliendo por el jardín, metiendo el morro donde le daba la gana, cruzándose con los otros perros de la casa como quien saluda a viejos conocidos. Vi la piscina, la terraza, esa tranquilidad campechana que tienen los perros que están, sencillamente, a gusto.
Si no me llegan a decir nada, no me lo hubiera creído.
Un ratito más en la piscina, porque no había prisa
Por la mañana, después de desayunar, J.C. me preguntó si podían quedarse un poco más en la piscina antes de irse, para refrescarse. Claro que sí, le dije. No había ninguna otra llegada hasta la tarde. No había prisa. No había motivo para no dársela.
Así que se quedaron…
Un ratito más de sol,
un ratito más de agua,
un ratito con más perritos, ….
un ratito más de vida.
La llamada de Mireia y la despedida tranquila
Yo había ido a llevar a las chicas al autobús. Estaba tomándome mi caña cuando Mireia me llamó: Blade se le veía un poco cansado, iban a recoger y volver a casa.
Le dije que no pasaba nada, que se fueran tranquilos, que ya les pasaría por WhatsApp lo que debían y que me lo arreglaban cuando pudieran, un Bizum o lo que fuera. Lo de menos, de verdad, era eso.
La foto que no esperaba
Por la tarde me llegó un correo de J.C. Una foto de Blade en el jardín, tomada esa misma mañana en casa. Y un mensaje que no voy a olvidar:
Blade se acababa de ir. Feliz hasta el último momento. Y gracias por haber formado parte de momentos bonitos en su vida.
No pude evitarlo. Se me saltaron las lágrimas ahí mismo.
Gracias, J.C. y Cristina
Hay un tipo de cariño que no se explica, solo se demuestra. Y vosotros lo demostrasteis pensando en Blade hasta el último detalle: eligiendo dónde, eligiendo cómo, queriendo que su despedida fuera con sol, con agua, con otros perros alrededor y sin ninguna tristeza de por medio.
No todo el mundo tiene esa generosidad cuando más duele. Vosotros la tuvisteis. Gracias por confiar en nosotros para algo tan grande, y gracias por dejarnos ser, sin saberlo hasta ese correo, parte de un momento tan importante para vuestra familia.
Un abrazo fuerte para los dos. Ánimo en estos días, que sabemos que no son fáciles. Blade tuvo la despedida que se merecía, y eso, en medio del dolor, también es un regalo.
Lo que me queda de todo esto
Me queda el consuelo de saber que Blade estuvo aquí, y que estuvo feliz, en el último día de su vida. Que un hombre que sabía lo que se avecinaba pensó en traer a su perro a Mas Torrencito para que su despedida fuera con sol, con piscina, con otros perros alrededor, con normalidad.
Veinte años recibiendo perros de todos los tamaños y todas las historias, y hay días que te recuerdan por qué merece la pena seguir haciendo esto.
Gracias, J.C., por confiar en nosotros para ese día. Y gracias a ti, Blade, por dejarnos ser parte de tu último capítulo.
Descansa, campeón.
Mas Torrencito — Parets d’Empordà, Girona. La primera casa rural para mascotas que acepta personas.





