Los geta del bar de la confianza

 Rosas y Cardos — episodio de temporada

Llevamos veinte años con un bar de honestidad. Refrescos, pizzas, platos preparados, helados, whisky, ginebra, martini, ratafia. Todo a la vista, todo accesible, y una libreta al lado con un boli para que cada uno apunte lo que coge. Así de simple. Tan simple que casi resulta ingenuo: confiar en que la gente apunte lo que se come y lo que se bebe sin que nadie esté detrás vigilando.

Y durante veinte años, en general, la gente ha estado a la altura.

Pero hay días en que te enteras de cosas. No porque tú lo veas en el momento —aunque hay cámaras, que conste, y las cámaras no tienen ningún problema de conciencia— sino porque te lo cuentan otros clientes, casi en voz baja, como quien no quiere ser el chivato pero tampoco aguanta callárselo: «oye, esos no están apuntando nada».

Esos eran ocho. Cuatro habitaciones. Y según los testigos, aquello no tenía pinta de despiste puntual. Tenía pinta de rutina organizada. Pizza una noche, platos preparados otra, helados de postre, y luego la sobremesa con whisky, ginebra, martini, ratafia… toda una cena con su ronda de copas, noche tras noche, y la libreta tan tranquila, en blanco, como si el bar funcionara solo por arte de magia.

Y aquí lo digo en plan broma, pero no tanto: si tu perro supiera que has hecho trampas con cuatro euros de martini, seguro que te echaba la bronca. Capullín. Porque ya sabes que ellos no saben mentir — y los que conviven con perros llevan veinte años recordándonos que esa honestidad sin trucos también se puede aplicar a las personas.

Porque aquí ya no hablamos de una cerveza que se te puede pasar por alto. Hablamos de cenas completas. De varias rondas de licor. De cuatro habitaciones que, sumando, se han debido ahorrar una cifra que no es ninguna broma — y que, por cierto, paga el resto: porque un bar de honestidad sin honestidad deja de tener sentido económico, y al final esa cuenta la acaba cuadrando alguien.

Ilustración del bar de honestidad de Mas Torrencito con una libreta de consumiciones en blanco, huéspedes cogiendo comida y bebida sin apuntar y perros observando la escena.
El bar de la confianza de Mas Torrencito: cuando la honestidad funciona… hasta que algunos deciden no apuntar lo que consumen.

Lo que de verdad escuece no es el dinero

Es la jugada. Veinte años montando un sistema que parte de la base de que la gente es decente, y la respuesta de algunos es organizarse —porque ocho personas no dejan de apuntar lo mismo por casualidad cuatro noches seguidas— para ver hasta dónde se puede estirar la cuerda de la confianza ajena antes de que alguien se dé cuenta.

No es la primera vez que nos paramos a pensar en qué tipo de huésped encaja aquí y cuál no. Ya lo contamos hace tiempo al hablar de los perfiles que no encajan en Mas Torrencito: este es un sitio que funciona sobre una base muy simple, la confianza, y esa confianza solo existe mientras hay respeto de por medio. Sin eso, el modelo entero se rompe. Y se rompe para todos.

No voy a poner cámara con cartel de «sonríe, te grabamos» apuntando a la nevera. No voy a empezar a pedir el DNI para sacar un whisky. No voy a convertir el bar de la confianza en un control de aduanas. Porque eso sería dejar que ganen ellos —que la próxima familia que llegue con sus perros y ganas de un fin de semana tranquilo pague, en forma de desconfianza, lo que se llevaron unos cuantos sin apuntar.

Lo que dice una cerveza sin apuntar de una persona

Y aquí me pongo un poco filósofo de barra, lo reconozco, pero es que uno no puede evitar pensarlo: la gente que es capaz de escatimarle un helado o un martini a quien le ha dejado las puertas abiertas de par en par, ¿qué hace con las cosas grandes de la vida? Porque si no eres capaz de apuntar una pizza en una libreta cuando nadie te obliga más que tu propia palabra, mucho me temo que la declaración de la renta tampoco la haces con demasiado escrúpulo. Y como dicen por aquí, quien hace un cesto hace un ciento: el que escatima en lo pequeño porque puede, en lo grande lo hace en cuanto encuentra ocasión. No sé si serán infieles, no sé si engañan a Hacienda, no sé qué clase de socios o de amigos son —pero sospecho que la libreta en blanco dice más de ellos de lo que se imaginan.

Llevamos dos décadas viendo pasar todo tipo de huéspedes (y de perros, que de eso sabemos un rato, hasta de los que otros alojamientos rechazan directamente por la raza y aquí reciben sin hacer preguntas incómodas). Y si algo hemos aprendido es que la confianza que tú das de entrada es la mejor forma de saber, sin preguntar nada, quién es quién.

Que aproveche

Así que que se la coman a gusto, esa pizza que no apuntaron. Que aproveche el martini. Yo no voy a perseguir a nadie puerta por puerta con la factura en la mano. Pero que sepan algo: las cámaras lo vieron. Yo también, aunque fuera después. Y la próxima vez que alguien diga que el turismo rural es solo paz, perros felices y buena gente, me voy a acordar de un grupo de ocho jugando a ver quién se cuela con más cosas, justo debajo del cartel que dice «confiamos en ti».

Que cada uno se quede con lo que se llevó sin apuntar. Yo me quedo con la historia. Y con la libreta, que para la próxima, a lo mejor, empieza a tener menos páginas en blanco.


¿Tú apuntarías hasta la última copa, aunque nadie te estuviera viendo? Cuéntanoslo en los comentarios — y si has estado en algún sitio con honesty bar, cuéntanos cómo te lo encontraste tú.

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Preguntas frecuentes

¿Qué es un bar de honestidad o «honesty bar» en una casa rural?

Es un sistema de autoservicio donde el huésped coge bebidas o comida de una nevera o despensa y apunta él mismo lo que ha consumido en una libreta, sin que haya nadie controlando cada movimiento. Se paga al final de la estancia según lo apuntado.

¿Por qué Mas Torrencito mantiene un bar de honestidad después de veinte años?

Porque encaja con la filosofía de la casa: un espacio que funciona como en casa, sin recepción vigilando ni normas en cada puerta. La inmensa mayoría de huéspedes lo respeta, y eso es lo que permite seguir ofreciéndolo.


¿Qué pasa si un huésped no apunta lo que consume?

No se persigue a nadie puerta por puerta. Pero hay cámaras de seguridad en las zonas comunes, y los propios huéspedes —que suelen ser los primeros en notar comportamientos así— a veces lo comentan espontáneamente.

¿El bar de honestidad incluye alcohol?

Sí, además de refrescos, pizzas, platos preparados y helados, hay opciones como whisky, ginebra, martini o ratafia, todo bajo el mismo sistema de autogestión y confianza.

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🌿 Sostenibilidad, bienestar y espíritu petfriendly en Mas Torrencito

En Mas Torrencito entendemos la sostenibilidad como algo inseparable del bienestar de las personas… y de sus perros. Vivimos rodeados de naturaleza y compartimos el espacio con animales todos los días, así que cuidar el entorno no es una opción: es parte de nuestra forma de vivir.

Por eso apostamos por un modelo de turismo rural consciente, eficiente y profundamente petfriendly, donde la tecnología, el respeto por el entorno y la convivencia con mascotas van de la mano.


☀️ Energía solar producida en casa

Disponemos de una instalación fotovoltaica formada por:

  • 🔹 72 placas solares

  • 🔹 Potencia unitaria: 450 W

  • 🔹 Potencia total instalada: ~32,4 kWp

Gracias al alto nivel de radiación solar del Empordà, esta instalación permite una producción anual estimada de entre 50.000 y 55.000 kWh, cubriendo una parte muy importante del consumo energético del alojamiento.

➡️ Gran parte de la energía que calienta el agua, ilumina las habitaciones y da confort a huéspedes y mascotas se genera en la propia Masia.


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La energía solar se complementa con un sistema de almacenamiento de:

  • 🔹 40 kWh en baterías

  • 🔹 Aprovechamiento de excedentes

  • 🔹 Uso de energía propia durante la noche

Esto nos permite:

  • reducir la dependencia de la red,

  • minimizar picos de consumo,

  • y garantizar un suministro más estable, incluso en momentos de alta ocupación (cuando perros y personas disfrutan a pleno rendimiento 🐶😄).


🌡️ Confort térmico eficiente (aerotermia)

La climatización de Mas Torrencito se realiza mediante aerotermia, un sistema altamente eficiente y respetuoso con el medio ambiente:

  • menor consumo energético,

  • reducción de emisiones,

  • temperatura estable y confortable todo el año.

Ideal para que las personas estén a gusto… y los perros duerman tranquilos, sin excesos de calor ni frío.


💧 Uso responsable del agua

Contamos con sistemas de reciclaje de aguas grises, reutilizando el agua procedente de duchas y lavabos para otros usos no potables.

En un entorno rural, cada gota cuenta, especialmente cuando hay jardines, zonas verdes y perros felices correteando.


♻️ Reciclaje y gestión responsable de residuos

Fomentamos una gestión consciente de residuos:

  • separación selectiva,

  • reducción de plásticos,

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Todo ello con el objetivo de mantener un entorno limpio, sano y seguro para personas y mascotas.


🐾 Turismo rural con sentido (y con huellas)

Mas Torrencito es:

  • una casa rural donde los perros son parte de la familia,

  • un proyecto que cuida del entorno natural,

  • y un lugar donde sostenibilidad y petfriendly no son etiquetas, sino una realidad diaria.

Porque creemos que no hay mejor turismo rural que el que respeta la naturaleza… y a quienes la disfrutan con cuatro patas 🐕💚.