¿Buscas un fin de semana donde tu perro no tenga que quedarse en casa ni cargar con miradas raras en cada terraza? Girona es uno de los pocos lugares de Cataluña donde viajar con perro no es «tolerarlo»: es parte del plan desde el principio. Pueblos medievales, olor a pan recién hecho, calles de piedra que en verano se mantienen frescas y una cultura local donde ver un perro paseando contigo es lo más normal del mundo.
Llevamos 20 años en esta zona (Parets d’Empordà, Alt Empordà) y estos son los pueblos que de verdad recomendamos, con los detalles que solo se aprenden yendo muchas veces.

¿Por qué Girona y no otro destino con perro?
Porque combina tres cosas que casi nunca van juntas: naturaleza accesible, pueblos con encanto real (no decorados para turistas) y una cultura gastronómica donde las terrazas con perro son la norma, no la excepción. Y porque alojamientos como el nuestro llevan dos décadas diseñando la experiencia para que perro y persona viajen como un equipo, no como «huésped + extra».
Besalú: el clásico que sigue mereciendo la pena
El puente medieval y las calles adoquinadas son de postal, pero el verdadero truco está en el horario: ve a primera hora de la mañana, antes de las 10-11h. A esa hora tienes el pueblo casi vacío, las piedras todavía frescas para las patas de tu perro, y puedes hacer las fotos sin esquivar grupos de turistas. A media tarde en verano, el ambiente cambia mucho —más gente, más calor en el empedrado.
Peratallada: el que recomendamos para días de bajón
Si tu perro es mayor, está nervioso, o simplemente queréis un día tranquilo sin agobios, Peratallada es la opción. Es pequeño, silencioso casi todo el año, y varias terrazas tienen cuencos de agua para perros sin que tengas que pedirlo. Detalles pequeños, pero son los que marcan la diferencia en un viaje largo.
Pals: historia, vistas y el final de día perfecto
El mirador de Pals con vistas a los arrozales del Empordà es de los rincones más fotografiados de la zona, y con razón. Después de la subida al casco antiguo (con calles empinadas, ten en cuenta si tu perro tiene problemas de movilidad o es muy mayor), el plan ideal es buscar una terraza para cenar viendo caer el sol. La mayoría de bares del centro están acostumbrados a tener perros bajo la mesa.
Sant Llorenç de la Muga y Albanya: el secreto que casi nadie conoce
Si los pueblos de la Costa Brava se te quedan pequeños por la masificación de verano, hay una zona a 20 minutos de aquí que muy pocos turistas conocen: Sant Llorenç de la Muga y Albanya, en plena Garrotxa d’Empordà. Aquí no hay colas ni aparcamiento imposible. Hay río, sombra de verdad y silencio.
Sant Llorenç de la Muga es un pueblo pequeño, de casas de piedra, con un puente que cruza el río Muga, de los que se recorren en quince minutos a pie y se quedan en la memoria mucho más tiempo. En verano, el ambiente es tranquilo incluso en agosto —nada que ver con el bullicio costero— y las terrazas junto al río son perfectas para sentarse con el perro mientras se refresca los pies en el agua.

Dos paradas obligadas si vas con perro: Sa Muga, terraza junto al río, perro bienvenido sin pegas y con espacio de sobra para que se tumbe a la sombra mientras tú comes; y Hostal de l’Aigua, mismo rollo, perro bienvenido sin problema, ambiente tranquilo y trato cercano —de los sitios donde notas que están acostumbrados a tener perros y no es solo un cartel en la puerta.
Pero el verdadero tesoro de la zona es el paseo que sigue el curso del río Muga hasta Albanya, con varios gorgs (pozas naturales de agua cristalina formadas entre rocas) donde tu perro puede bañarse sin restricciones de temporada ni carteles de prohibido. A diferencia de las playas de la costa, en julio y agosto estos gorgs siguen siendo de libre acceso. El camino discurre casi todo el tiempo bajo la sombra de encinas y alisos junto al agua, lo que lo convierte en una de las pocas rutas de la zona que se puede hacer cómodamente incluso a mediodía en verano —algo impensable en el Camí de Ronda o en los pueblos del interior sin arbolado.
Albanya es todavía más pequeño que Sant Llorenç, prácticamente un puñado de casas junto al río, pero es el punto perfecto para hacer un descanso, sentarse en alguna terraza con el perro y volver por el mismo camino o completar un circuito si tienes ganas de más kilómetros.
Lo que nadie te cuenta hasta que ya estás allí
El calor del empedrado: en pueblos medievales como Besalú o Pals, las piedras acumulan calor en verano. Si tu perro evita pisar o levanta las patas, dale un descanso a la sombra —no es capricho, es que quema.
En los gorgs del río Muga, el terreno tiene tramos con piedras y raíces; si tu perro tiene problemas de movilidad, elige los primeros gorgs, más accesibles, y no fuerces hasta el final del recorrido. El agua puede tener corriente más fuerte de lo que parece después de lluvias; si ha llovido en los días previos, mejor elegir las pozas más tranquilas y vigilar a perros que no sean buenos nadadores. Aunque hay sombra en el camino, lleva agua para beber igualmente —el agua del río no es la misma que necesita tu perro para hidratarse.
Agua, siempre más de la que crees: en estos pueblos no siempre hay fuentes accesibles para perros. Lleva tu propio suministro.
Bolsas, sin excepción: la limpieza es lo que mantiene estos pueblos abiertos a perros. Cada bolsa que no recoges es un argumento para el próximo cartel de «prohibido».
Pregunta, no asumas: la mayoría de bares aceptan perros, pero las normas pueden cambiar de un sitio a otro incluso en el mismo pueblo. Una pregunta rápida evita sorpresas.
Dónde quedarse para que la escapada no termine al anochecer
Después de un día entero recorriendo pueblos, lo último que quieres es un alojamiento donde tu perro tenga que dormir en el coche o en una zona aparte. En Mas Torrencito, masía del siglo XV en Parets d’Empordà, los perros no son un extra con suplemento: son la razón por la que existimos desde 2005. Sin restricciones de raza, sin límite de perros por habitación, y con espacio de verdad para que corran después de un día de adoquines o de gorgs.
Además, estás a un cuarto de hora tanto de la costa como de Sant Llorenç de la Muga, así que puedes alternar playa, pueblos medievales y río sin mover el coche más de la cuenta.
¿Te animas a planear la escapada? Consulta nuestras ofertas y experiencias.
FAQ (para bloque Gutenberg):
— Besalú, Peratallada, Pals, Sant Llorenç de la Muga y Albanya son algunos de los pueblos del Alt Empordà donde tu perro es bienvenido en la mayoría de terrazas y comercios.
— Sant Llorenç de la Muga y Albanya son ideales en verano porque el paseo junto al río Muga tiene sombra y gorgs donde el perro puede bañarse, sin las aglomeraciones de la costa.
— Sí, los gorgs del río Muga, entre Sant Llorenç de la Muga y Albanya, son de libre acceso para perros, sin restricciones de temporada.
— Sí, Sa Muga y Hostal de l’Aigua son dos terrazas junto al río donde los perros son bienvenidos sin problema.






