Mi 60 cumpleaños: la SORPRESA que jamás olvidaré (GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS)

Mi 60 cumpleaños: la SORPRESA que jamás olvidaré

Yo ya intuía que algo se cocía. Conozco a la Mire, sé que le encanta preparar cosas, sé que sabe currárselo… pero lo de ayer se pasó de rosca. Como para no acordarme el resto de mi vida.

Miguel con la banda de Cumpleaños
Sí, esa banda me la pusieron y la llevé con orgullo toda la tarde.

El día en que perdí el control (y lo llevé fatal)

Empiezo por confesar algo: no sé dejarme llevar. Lo llevo fatal. Y la Mire lo sabe perfectamente. Así que cuando me dijo «tengo algo preparado para los dos a las 12:30», a mí se me activó el modo control total: checkouts, check-ins, desayunos, lavadoras, secadoras, las chicas liando la casa (Lunai y Maribel), depósitos de agua, baterías… todo revisado, todo bajo control, antes de soltar las riendas por un rato.

Llegó la hora y nos fuimos. Le pregunté si íbamos a hacer muchos kilómetros. «Unos cuantos», me dijo. «¿Cuántos asientos meto?», le pregunté. Ostras, pues habrá que cargar el coche un poco, pensé. Cargamos, dimos vueltas, me llevó por aquí y por allá… yo ya intuía algo, pero tocaba dejarse llevar. Y ya sabéis cómo se me da eso.

Entonces me dice que tenemos que parar en La Barratina de Orfes a recoger comida. Y yo pensando: «¿Albert con comida preparada? Ni de coña.» Jajajaja.

Lo que me esperaba ahí fue mayúsculo.

Las cuatro salas

Llegada a La Barratina de Orfes

Subimos. Yo ya contaba con encontrarme un buen grupito de amigos allí. Lo que jamás me imaginé es que había reservado el restaurante ENTERO para mí, con sus cuatro salas.

Se me encogió el corazón.

Mesa con el globo dorado del 60
Otra de las mesas, otra de las salas

En una sala, el Team. En otra, la Fama. En otra, los de Báscara. En otra, los demás. Y sala por sala, todos gritando y felicitando. Fue acojonante, de verdad, de esas cosas que se te quedan grabadas para siempre.

Todos aplaudiendo y felicitando

Os cuento una cosa graciosa: al entrar en la primera sala me sonaba la gente, pero pensé que eran otros clientes del restaurante comiendo por su cuenta, así que les dije «no subáis la voz, que hay gente comiendo». Jajajajaja. No me imaginaba que todos, absolutamente todos, estaban ahí por mí.

No subáis la voz, que hay gente comiendo

La comida, a cargo de La Barratina y de su superjefe y amigo mío, Albert, estupenda como siempre. Pero claro, yo iba de sala en sala saludando a unos y otros, que aquello me recordó a las bodas, que al final no comes nada. Jajajaja. A los de Báscara los saludaba con menos ceremonia, que a esos los veo casi a diario. Pero a los demás, a mis hermosos… ¡OSTRAS!

Sala del restaurante, con perro incluido

Y aquí viene la traca: por la mañana ya me habían felicitado varios haciendo como que estaban en Galicia, otros centrándose en Salamanca, y mi Sobi y la Lola desde Madrid deseándome un buen día… y todos ellos estaban en Báscara. Jajajaja. Anda que si llego a bajar a comprar algo y me los encuentro por la calle… hubiera flipado en colores.

Escondieron los coches en Báscara, los escondieron en Orfes, y sinceramente ME PILLARON DE SORPRESA. Fue la LECHE.

La fiesta no había hecho más que empezar

Salimos del restaurante y yo pensando que ahí se acababa la cosa. Pero no. «Que si vamos por aquí, que si vamos por allá, que si nos acercamos al pabellón»… me tuvieron dando vueltas otra vez, con excusas por todos lados, hasta que me metieron en casa de Eugenia.

Y allí estaban otra vez todos. Toda mi familia. A seguir celebrándolo.

Fiesta en el jardín de Eugenia, con DJ y todo

Porque resulta que la Eugenia había organizado la fiesta de después, en su casa, en el jardín, con DJ y todo. Un curro tremendo, Eu, de verdad, de esos que no se hacen sin muchísimo cariño de por medio.

Celebrando en el jardín
Bailando en el jardín

No me lo esperaba ni por asomo.

OS QUIERO.

Gracias, de corazón, a cada uno de vosotros

Amigos que son amigos… que son FAMILIA. Que vinieron desde Galicia, Salamanca, Madrid, Andorra, Mallorca…

Empiezo por los que vinieron de más lejos, con más años a cuestas de amistad:

La Fama de La Ametlla (bo, la del Vallès, que «como el Vallès no hay res», según ellos, jajaja): Jovita y Climent, Raúl y Gigi, Mireia y Lia (mi superteam), Jordi y Yoyo, Ramon y Esthe, Juan y RosaMari, Chus y Roser, Ivan e Ingrid (que vinieron desde Andorra), Cris y Dani, Vicente, el Tete e Isa.

Luego está el día a día, los que me cruzo casi cada tarde sin necesitar ningún motivo especial:

Mi grupito de Báscara, con los que me tomo unas cervecitas casi a diario, los que tengo más a mano: Ana, Clara, Eugenia (la Eu, que además de la mención especial de arriba por la fiesta del jardín, se merece un aplauso aparte), Moi y Clara, La Guayi y la Nuri, Óscar y Txell, Pilar y Luisa, Tina.

Y por supuesto, la sangre:

Mi familia directa: mis hermanos Andrés y Fernando, Feli, Chusa, mis ñordas Elsa y Alda, Andresín y Lola.

Y para no dejarme a nadie sin su línea, aunque sea corta:

Y muchos más que también estuvieron ahí: Gemma y su mami, Anna (que se acercó desde Mallorca), Andrés, Olga y Aniol, mi querido alcalde Álex y su mujer Dolors, Miquel y Anna, Blanca y Ramon… y seguro que alguno se me olvida, que conste que es del cariño, no del corazón.

A todos: gracias por estar ahí. Gracias por venir. Gracias por perder y «malgastar» un poquito de vuestro tiempo y vuestro dinero por estar conmigo. Gracias de corazón.

Y mil gracias también a los que no pudisteis venir, por trabajo, por tiempo, por quehaceres o compromisos. GRACIAS igualmente, que ya sé que estabais ahí en pensamiento.

Y gracias también a…

A los clientes que teníais alojamiento reservado en esos días y que, sin comerlo ni beberlo, os convertisteis en cómplices de toda esta locura. Gracias por adaptaros, por la paciencia, por entrar en el juego sin rechistar. Sin quereros, también sois parte de esta historia.

A Ana, que hizo de jefa de Mas Torrencito por un día entero. Fue avisando según iban llegando los clientes para que los fuéramos colocando bien, se encargó de todo como si la casa fuera suya. Ana, de verdad, GRACIAS.

Y a todos y todas los que me leéis, los que habéis llamado, escrito, comentado o felicitado, por WhatsApp, Messenger, SMS, Instagram, Facebook, TikTok… a TODOS vosotros, mil gracias. Sé que tengo más de 500 mensajes pendientes de contestar, y prometo hacerlo, uno a uno, aunque me lleve tiempo. A todos y todas: GRACIAS, de verdad. Lleváis un pedacito de mí. Y a los que he ido nombrando a lo largo de este post… de esos se ha desprendido un pedacito de mí. Sobre vosotros.

Dicho esto, también tengo que decirlo: alguno no se portó bien. Y lo sabe. Como dicen en mi pueblo: «si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos tendríamos». Porque es de muy poco recibo que la Mire se lo curre así, que os pida confirmación… y que ni siquiera aparecierais en la comida. Eso es FEO. Muy feo.

Foto de todos juntos, toda la familia
Todos juntos. No hace falta decir nada más.

Mireia merece capítulo aparte

Mireia en la mesa, rodeada de todos

Porque lo de arriba son gracias para todos, pero esto es solo para ti, Mire.

No tengo palabras. Bueno, sí las tengo, y son estas: te quiero, familia. GRACIAS.

Y digo GRACIAS en mayúsculas porque tú eres quien ha hecho esto posible, con todos los contratiempos que te puse por el camino. Empezando por mi operación, que te la solté sin avisar, casi de sopetón. Y esa operación puso en peligro tu viaje a Vietnam, un viaje que llevabas años preparando, con salida el 25… y a mí me operaron el 23. Ahora entiendo esa cara que pusiste cuando te dije la fecha. Jajajaja.

Yo te animé a irte, aunque tú no querías, aunque todo salió genial. Y encima, estando ya en Vietnam, te avisan de que el vuelo se retrasa dos días, o que tienes que adelantarlo, no me acuerdo bien… y me contaron que te pusiste a llorar. Demasiadas cosas, demasiado tiempo organizando todo esto en secreto, para que encima se te complicara el viaje. Y tuviste que adelantarlo.

Pobreta. Y aun así, todo salió perfecto.

Mireia, tú sí que eres el regalo de mi cumpleaños. Y el regalo de mi vida.

De verdad que nunca me lo hubiera esperado. Nunca. Y sinceramente tengo mucha, mucha, mucha suerte de teneros a todos vosotros en mi vida, porque cada uno de vosotros le aporta una pizca de sentido a este personaje que os escribe.

Yo siempre os he dicho, en broma, la misma frase a todos: «qué suerte habéis tenido de conocerme». Pero la verdad, la de verdad, es justo la contraria: qué suerte he tenido YO de encontraros a vosotros en mi camino. Porque si soy como soy, es gracias a cada uno de vosotros. Todos me aportáis un poquito, y todos esos poquitos juntos hacen que sea quien soy.

Ostras… esto ha sonado a discurso de Rajoy. Jajajaja. Pero lo firmo con las dos manos.

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🌿 Sostenibilidad, bienestar y espíritu petfriendly en Mas Torrencito

En Mas Torrencito entendemos la sostenibilidad como algo inseparable del bienestar de las personas… y de sus perros. Vivimos rodeados de naturaleza y compartimos el espacio con animales todos los días, así que cuidar el entorno no es una opción: es parte de nuestra forma de vivir.

Por eso apostamos por un modelo de turismo rural consciente, eficiente y profundamente petfriendly, donde la tecnología, el respeto por el entorno y la convivencia con mascotas van de la mano.


☀️ Energía solar producida en casa

Disponemos de una instalación fotovoltaica formada por:

  • 🔹 72 placas solares

  • 🔹 Potencia unitaria: 450 W

  • 🔹 Potencia total instalada: ~32,4 kWp

Gracias al alto nivel de radiación solar del Empordà, esta instalación permite una producción anual estimada de entre 50.000 y 55.000 kWh, cubriendo una parte muy importante del consumo energético del alojamiento.

➡️ Gran parte de la energía que calienta el agua, ilumina las habitaciones y da confort a huéspedes y mascotas se genera en la propia Masia.


🔋 Baterías para aprovechar cada rayo de sol

La energía solar se complementa con un sistema de almacenamiento de:

  • 🔹 40 kWh en baterías

  • 🔹 Aprovechamiento de excedentes

  • 🔹 Uso de energía propia durante la noche

Esto nos permite:

  • reducir la dependencia de la red,

  • minimizar picos de consumo,

  • y garantizar un suministro más estable, incluso en momentos de alta ocupación (cuando perros y personas disfrutan a pleno rendimiento 🐶😄).


🌡️ Confort térmico eficiente (aerotermia)

La climatización de Mas Torrencito se realiza mediante aerotermia, un sistema altamente eficiente y respetuoso con el medio ambiente:

  • menor consumo energético,

  • reducción de emisiones,

  • temperatura estable y confortable todo el año.

Ideal para que las personas estén a gusto… y los perros duerman tranquilos, sin excesos de calor ni frío.


💧 Uso responsable del agua

Contamos con sistemas de reciclaje de aguas grises, reutilizando el agua procedente de duchas y lavabos para otros usos no potables.

En un entorno rural, cada gota cuenta, especialmente cuando hay jardines, zonas verdes y perros felices correteando.


♻️ Reciclaje y gestión responsable de residuos

Fomentamos una gestión consciente de residuos:

  • separación selectiva,

  • reducción de plásticos,

  • uso responsable de productos de limpieza y consumibles.

Todo ello con el objetivo de mantener un entorno limpio, sano y seguro para personas y mascotas.


🐾 Turismo rural con sentido (y con huellas)

Mas Torrencito es:

  • una casa rural donde los perros son parte de la familia,

  • un proyecto que cuida del entorno natural,

  • y un lugar donde sostenibilidad y petfriendly no son etiquetas, sino una realidad diaria.

Porque creemos que no hay mejor turismo rural que el que respeta la naturaleza… y a quienes la disfrutan con cuatro patas 🐕💚.