Dejé de pagar 10.000 € al año a la lavandería. Esto es lo que de verdad me cuesta hacerlo yo


Durante años, en Mas Torrencito la ropa la lavaba otro. Sábanas, fundas, toallas — todo salía de aquí sucio y volvía limpio, doblado y facturado. El proveedor se llamaba Mclean, «premium laundry services», y durante 2022 me mandó religiosamente una factura cada semana o dos, con su albarán, sus kilos y su IVA.

El contrato, además, tenía una particularidad: era una especie de renting al 50%. Mclean ponía las sábanas y toallas, y yo pagaba el 50% del coste total del servicio — eso abarataba el precio por kilo, pero también significaba que la reposición de ropa (manchas que no salen, toallas desgastadas) iba incluida en el trato con ellos, no era un gasto mío aparte.

Un día decidí que lo hacía yo. Compré lavadoras, secadoras, un rodillo de planchar semi-industrial, y desde entonces la colada de las nueve habitaciones sale de mis manos (y de mis placas solares).

La pregunta que me hacía todo el mundo era la típica: «¿pero eso realmente compensa?». Así que en vez de responder con una intuición, saqué las facturas viejas de Mclean y me puse a hacer números en serio. Esto es lo que encontré — con las correcciones que me han hecho notar tras revisarlo, porque prefiero un artículo exacto a uno que suene más bonito.

El punto de partida: lo que pagaba en 2022

Guardo 33 facturas de Mclean de 2022. Solo de sábanas (sin toallas) lavé 3.036 kg ese año, y el precio por kilo no paró de subir:

Evolución del precio por kilo facturado por Mclean (2021-2022) y estimación a hoy

En siete meses, de diciembre de 2021 a julio de 2022, el precio subió un 18,5%. Desde entonces no tengo tarifas actuales reales de Mclean — lo que sigue es una estimación mía, no un precio que me hayan dado ellos. Aplicando el IPC medio anual oficial español (2023: +3,5%, 2024: +2,8%, 2025: +2,7%), el precio de hoy rondaría los 1,77 €/kg. En un segundo escenario, más exigente, he supuesto una subida del 6% anual por el peso de la energía, el agua, los productos químicos y el transporte en este tipo de negocio — no es una tarifa real ni un dato oficial del sector, es una simulación mía.

Sumando toallas (estimadas a partir de mi ratio actual de sábanas/toallas por juego), el volumen total de ropa de aquel año fueron unos 5.465 kg. Con esa estimación, hoy estaríamos hablando de entre 9.700 € y 11.000 € de base imponible — entre 11.700 € y 13.400 € con IVA incluido.

Esa es, aproximadamente, la factura que dejé de pagar cada año.

Lo que de verdad me cuesta hacerlo yo

Aquí está la parte honesta del artículo, porque es muy fácil vender un ahorro «mágico» y muy poco honesto no contar lo que cuesta hacerlo tú mismo.

Tengo tres lavadoras y tres secadoras Bosch de 15 kg, y para planchar uso un rodillo Miele B995D. Con esa maquinaria, para el mismo volumen de ropa, esto es lo que gasto al año:

ConceptoCoste anual
Agua (~44 m³ de lavado)87 €
Compra adicional de electricidad a la red (con placas solares y baterías)~0 €
Detergente, suavizante y productos547 €
Amortización de lavadoras, secadoras y rodillo (10 años)1.930 €
TOTAL≈ 2.564 €

Una aclaración sobre la electricidad: no compro prácticamente nada a la red porque programo las lavadoras y secadoras según el sol y las baterías. Eso no significa que producirla sea gratis — no le imputo a la lavandería una parte de la amortización de la instalación solar porque esa instalación sirve a toda la casa y ya existía antes de esta decisión, independientemente de la colada. Si no tuviera placas y comprara toda esa electricidad a la red, esta partida serían unos 563 € más al año, a precio medio actual (~0,19 €/kWh).

El rodillo Miele B995D me costó 2.800 € cuando lo compré. Con más de tres años de uso a este ritmo, el ahorro conseguido ya ha permitido recuperar sobradamente esa inversión inicial. Aun así, para no maquillar las cuentas, le sigo imputando aquí una amortización teórica a diez años junto con el resto de la maquinaria.

Lo que todavía no está en esta tabla: la reposición de ropa (sábanas y toallas que se manchan o desgastan) y una partida para averías y mantenimiento de las máquinas. Antes esto iba dentro del renting con Mclean; ahora lo asumo yo directamente con una compra recurrente en Amazon de 6 juegos de sábanas y 6 de toallas cada 3 meses. En cuanto tenga la cifra exacta de ese gasto, la sumo aquí para que la comparación sea justa.

¿Y mi tiempo? Ahí está la trampa de todo esto

Todo el mundo que calcula un «ahorro» haciéndolo uno mismo comete el mismo error: se olvida de poner precio a su propio tiempo. Yo no quería caer en eso.

He estimado una media de unas 7,4 horas semanales de trabajo activo (unas 384 horas al año): cargar y descargar lavadoras y secadoras, clasificar, tratar manchas, tender, doblar y planchar con el rodillo. No cuento el tiempo en que las máquinas funcionan solas mientras hago otra cosa — solo el trabajo activo.

Si le pongo el precio del Salario Mínimo Interprofesional para empleadas de hogar por horas en 2026 (9,55 €/h), eso son 3.667 € más.

Desglose del coste anual con electricidad de red ≈0 € (~6.231 €)

Con eso, mi tiempo es, con diferencia, la partida más grande de lo que «cuesta» hacerlo yo mismo — más de la mitad del total.

Entonces, ¿compensa o no?

Aquí está el resumen de las tres cifras que de verdad importan:

Estimación anual sobre el volumen de ropa de 2022 actualizado a precios de hoy
  • Estimación de lo que pagaría hoy por lavandería externa: ~12.500 €/año
  • Lo que me cuesta hacerlo yo, sin contar mi tiempo: ~2.564 €/año
  • Lo que me cuesta hacerlo yo, poniéndole precio a mi tiempo: ~6.231 €/año

Una nota sobre el IVA, porque quiero ser preciso: para simplificar la lectura, algunos de estos importes son los que efectivamente saldrían de caja (con IVA incluido en el caso de Mclean). Para un cálculo empresarial estrictamente neto habría que descontar el IVA que resulte deducible tanto de la factura de lavandería externa como de la maquinaria, los productos y los suministros propios — ese ajuste podría mover algo la cifra final, aunque no cambia la conclusión de fondo.

Incluso en el escenario más exigente —valorando mi propio trabajo a precio de mercado, y sin ajustar aún el IVA—, dejar de pagar la lavandería externa sigue suponiendo un ahorro real de varios miles de euros al año. Y hay algo que tampoco tiene precio en una hoja de cálculo: el control sobre cuándo se cambian las sábanas, la certeza de que huelen como quiero que huelan, y no depender de una furgoneta que a veces llegaba tarde en pleno agosto con la casa llena.

Una reflexión final (la más importante de todo el artículo)

Llevo algo más de tres años haciendo esto, y siendo sincero: no me ha supuesto una gran carga. Sí hay una parte de logística — ver cuándo puedo poner una lavadora según el sol y las baterías, organizar los tiempos — pero eso es gestión, no sacrificio. Para mí se ha convertido en un «más a más» dentro de mis funciones en la casa, como escribir cada mañana o cualquier otra rutina que ya forma parte de cómo llevo Mas Torrencito. No lo vivo como una tarea aparte que me pesa, sino como una pieza más del engranaje.

Dicho esto, hay dos cosas que para mí han sido clave, y que no salen en ninguna hoja de cálculo. La primera: tienes que tener ganas de hacerlo, o al menos no vivirlo como una obligación impuesta. Si te lo tomas como un «task» más que se suma a la lista interminable de cosas de la casa, esto pesa mucho más de lo que pesa en realidad. La segunda, más práctica: necesitas un espacio cómodo para hacerlo. Yo lo hago en mi cocina, con la tele puesta, viendo Netflix, con aire acondicionado en verano. No es lo mismo planchar tres horas así que hacerlo metido en un cuartito sin ventanas, solo, en silencio y con calor. El sitio donde lo haces cambia completamente si esto es un rato agradable o una condena.

Después de hacer todas las cuentas, la conclusión no es que todo el mundo deba lavar su propia ropa. La conclusión es que externalizar no siempre ahorra tanto tiempo como creemos, y hacerlo dentro tampoco es tan barato como solemos contar.

En mi caso, incluso valorando mis horas, la cuenta sigue saliendo. Pero solo porque tengo espacio, maquinaria, energía solar y una forma de organizarlo que no vivo como una condena.

Y a ti, si pudieras ahorrarte varios miles de euros al año a cambio de dedicar unas siete horas semanales a la lavandería, ¿lo harías dentro o seguirías externalizándolo?


Si tienes una casa rural o un pequeño hotel y has hecho estas cuentas, cuéntame cuánto pagas tú — seguramente aquí descubriremos que las diferencias entre unos negocios y otros son enormes.

Mas Torrencito — Parets d’Empordà, Girona. La primera casa rural para mascotas que acepta personas.

Regala Mas Torrencito: bonos regalo para escapadas con perro en casa rural pet friendly Girona

¿Te ha gustado la entrada? Compártela

🌿 Sostenibilidad, bienestar y espíritu petfriendly en Mas Torrencito

En Mas Torrencito entendemos la sostenibilidad como algo inseparable del bienestar de las personas… y de sus perros. Vivimos rodeados de naturaleza y compartimos el espacio con animales todos los días, así que cuidar el entorno no es una opción: es parte de nuestra forma de vivir.

Por eso apostamos por un modelo de turismo rural consciente, eficiente y profundamente petfriendly, donde la tecnología, el respeto por el entorno y la convivencia con mascotas van de la mano.


☀️ Energía solar producida en casa

Disponemos de una instalación fotovoltaica formada por:

  • 🔹 72 placas solares

  • 🔹 Potencia unitaria: 450 W

  • 🔹 Potencia total instalada: ~32,4 kWp

Gracias al alto nivel de radiación solar del Empordà, esta instalación permite una producción anual estimada de entre 50.000 y 55.000 kWh, cubriendo una parte muy importante del consumo energético del alojamiento.

➡️ Gran parte de la energía que calienta el agua, ilumina las habitaciones y da confort a huéspedes y mascotas se genera en la propia Masia.


🔋 Baterías para aprovechar cada rayo de sol

La energía solar se complementa con un sistema de almacenamiento de:

  • 🔹 40 kWh en baterías

  • 🔹 Aprovechamiento de excedentes

  • 🔹 Uso de energía propia durante la noche

Esto nos permite:

  • reducir la dependencia de la red,

  • minimizar picos de consumo,

  • y garantizar un suministro más estable, incluso en momentos de alta ocupación (cuando perros y personas disfrutan a pleno rendimiento 🐶😄).


🌡️ Confort térmico eficiente (aerotermia)

La climatización de Mas Torrencito se realiza mediante aerotermia, un sistema altamente eficiente y respetuoso con el medio ambiente:

  • menor consumo energético,

  • reducción de emisiones,

  • temperatura estable y confortable todo el año.

Ideal para que las personas estén a gusto… y los perros duerman tranquilos, sin excesos de calor ni frío.


💧 Uso responsable del agua

Contamos con sistemas de reciclaje de aguas grises, reutilizando el agua procedente de duchas y lavabos para otros usos no potables.

En un entorno rural, cada gota cuenta, especialmente cuando hay jardines, zonas verdes y perros felices correteando.


♻️ Reciclaje y gestión responsable de residuos

Fomentamos una gestión consciente de residuos:

  • separación selectiva,

  • reducción de plásticos,

  • uso responsable de productos de limpieza y consumibles.

Todo ello con el objetivo de mantener un entorno limpio, sano y seguro para personas y mascotas.


🐾 Turismo rural con sentido (y con huellas)

Mas Torrencito es:

  • una casa rural donde los perros son parte de la familia,

  • un proyecto que cuida del entorno natural,

  • y un lugar donde sostenibilidad y petfriendly no son etiquetas, sino una realidad diaria.

Porque creemos que no hay mejor turismo rural que el que respeta la naturaleza… y a quienes la disfrutan con cuatro patas 🐕💚.