Mi detención by MasTorrencito


Era un día aparentemente normal. Nada hacía sospechar que esa jornada sería recordada como «el día que los Mossos d’Esquadra invadieron mi casa». 🌞🐾 Mi detención by MasTorrencito

📢 ¡BOOM! Tres coches de los Mossos llegaron de repente, rodeando mi casa como si estuvieran rodando una película de acción. Yo, dentro de casa, rodeado de mis adorados perros —6 o 7 en ese entonces, ya ni lo recuerdo con precisión porque eran como una orquesta de ladridos sincronizados—, no tenía ni idea de lo que estaba por suceder.

🚨 Cuando todo comenzó…

Uno de los agentes bajó del coche, miró con ojos como platos a los perros y se le fue todo el valor. «¡Madre mía! ¡Cuántos perros!» gritó. Por si fuera poco, sacó la pistola, como si mis perros fueran lobos salvajes en pleno ataque. 😂 El pobre hombre, absolutamente acojonado, saltó sobre la mesa como un gato asustado.

Mientras tanto, dentro de la casa, el caos reinaba:
🐕 «¡Guau! ¡Guau!» 🐕
👮‍♂️ «¡Que se sienten, coño! ¡QUE SE SIENTEN!»
Parecía una escena sacada de una película cómica. 🤦‍♂️ Yo, desde arriba, escuchaba el barullo, y cuando bajé, no podía creer lo que veía: un agente con el rostro blanco como el papel, temblando más que un caniche en pleno invierno, con los brazos alzados como si los perros fueran a arrestarlo a él.

🎵 El momento heroico:

Di un silbido, de esos que resuenan hasta en el alma, y de repente… ¡milagro! Los perros, todos en silencio absoluto. 🐾 El agente me miró desde la mesa con ojos agradecidos, pero seguía temblando. Lo ayudé a bajar, mientras él balbuceaba disculpas:
— «Ostis… Lo siento… pero, madre mía, ¿cómo han entrado así sin avisar? ¡Es su casa, hombre!»
El agente asintió con la cabeza, respirando profundo, y murmuró:
— «Ya… ostis… Pero ¿cuántos perros tiene?»
— «Es una casa de acogida… Y normalmente no hay tantos aquí, pero hoy…»

Por fin, con el ambiente más calmado, llegó el momento que no me esperaba:
— «Es usted Miguel Chordi Miranda, ¿verdad?»
— «Sí, soy yo. ¿Qué pasa?»

Ahí fue cuando lo soltaron:
— «Venimos a arrestarlo.»
😲 ¿Arrestarme? ¡No podía creer lo que escuchaba!

De repente, los demás agentes me rodearon a una distancia prudente, como si estuvieran esperando que yo sacara una carta bajo la manga.

— «Pero… ¿qué dicen? ¡A mí! ¿Por qué?»
El líder del grupo me miró, con esa cara de «yo solo obedezco órdenes»:
— «No lo sé, señor. Solo cumplo órdenes.»

Ahí ya me calenté un poco:
— «¿Órdenes? ¿Qué órdenes? ¿Dónde está la orden de un juez para entrar así a mi casa privada?»
Por suerte, el hombre traía los papeles en regla, y me los mostró. Efectivamente, ahí estaba: una orden de detención y traslado al cuartel de Banyoles.

— «Muy bien, pues vamos al coche…» —respondí resignado.
Pero antes de salir, les pedí que me permitieran cerrar las cosas de la casa:
— «Un momento, tengo que encerrar a los perros, llamar a alguien que venga, apagar el fuego y las lavadoras… ¿Puedo?»
El líder, algo más relajado después de todo el espectáculo, accedió:
— «Vale, pero que sea rápido. Y siempre con un agente a su lado.»

Así que, mientras yo iba apagando hornos y lavadoras, los perros me miraban con curiosidad, como diciendo: «¿Qué está pasando hoy? Este humano está muy raro.» 🐕💭

Mi detención by MasTorrencito
Mi detención by MasTorrencito

Cuando todo estuvo listo, salí con los agentes, rodeado de miradas curiosas de vecinos y de un par de perros que no dejaban de ladrar como si quisieran defenderme. Ese fue el inicio de una anécdota inolvidable, pero bueno…

Después del caos inicial en casa, con los coches de los Mossos rodeando mi masía y el agente que casi acabó adoptado por mis perros del susto, nos dirigimos al parking. Aún no entendía por qué me querían detener, pero pensé que mejor colaborar antes de que aquello se saliera más de control.

Cuando llegamos al coche patrulla, pregunté con mi mejor tono de persona razonable:
— «Oye, ¿puedo ir con mi coche? Así luego vuelvo más rápido desde Banyoles.»
El agente, que parecía algo más relajado después de sobrevivir al “ataque” de mis perros, respondió:
— «Bueno, vale, pero tienes que seguirnos. Ni se te ocurra perderte.»

🚗 El viaje más aburrido del mundo
Y así comenzó lo que podría describir como una procesión fúnebre en formato caravana. Tres coches de los Mossos iban delante a una velocidad tan lenta que incluso un ciclista podría habernos adelantado. Mientras tanto, en mi coche, iba pensando en todo lo que estaba pasando. «¿Una banda criminal? ¿ETA? ¿Yo? Esto tiene que ser un error monumental.»

Por fin llegamos a Banyoles, y al menos había una ventaja en todo este embrollo: ¡no tuve que buscar aparcamiento! Aparqué junto a los coches patrulla y seguí a los agentes hacia la comisaría.

🚪 Entrando en territorio desconocido
La entrada a las dependencias de los Mossos tenía ese aire intimidante que tienen los edificios oficiales. Una mezcla de eco frío, fluorescentes parpadeando, y el típico olor a café malo y lejía. Me llevaron a una sala pequeña, con sillas de plástico incómodas y una mesa metálica que reflejaba la luz como un espejo barato.

— «Siéntese aquí.»

Obedecí, y entonces comenzó la espera. Al principio traté de no darle importancia, pensando que sería algo rápido, pero pronto me di cuenta de que no tenían prisa. 10 minutos… 20 minutos… ¡Aquello parecía una prueba de paciencia!

🎈 Rompiendo la monotonía
En un momento dado, ya harto de estar sentado como un pasmarote, salí de la sala y me crucé con un agente que parecía estar a punto de servirse un café. Me acerqué con toda la calma del mundo:
— «Disculpa, ¿puedo salir a fumar un cigarro mientras espero?»
El tipo me miró con una mezcla de incredulidad y exasperación:
— «¿Estás loco o qué? ¡Estás detenido!»
— «Ya, pero llevo esperando media vida y nadie me dice nada…»
— «¡Siéntate y espera!»

Volví a la silla como un niño regañado y traté de distraerme mirando el techo, pero aquello era insufrible. Finalmente, apareció un hombre con galones, que entró con paso firme y expresión seria.

👮 El interrogatorio inicial
— «¿Es usted Miguel Chordi Miranda?»
— «Sí, soy yo. ¿Qué pasa ahora?»
El oficial, que parecía querer impresionar con su autoridad, comenzó:
— «Tenemos una orden de detención contra usted por pertenencia a banda criminal.»
¡BOOM! ¿Qué acababa de escuchar?
— «¿Banda criminal? ¿Yo? ¿De qué están hablando?»
— «Según esta orden, usted está vinculado a una rama de ETA en Guipúzcoa.»
— «¿Qué? Pero si viví en San Sebastián hace más de 25 años…»

El oficial no se inmutó y continuó:
— «Aquí dice que se reunió hace 40 días con CATXOPO, MUGUTERRTXA y un tal Mikel Txordi.»
Me quedé mirándolo con los ojos como platos:
— «Un momento… Si ese Mikel Txordi soy yo, ¿cómo voy a reunirme conmigo mismo? Aunque me quiera mucho, no tiene sentido.»

⛓️ Siguiendo el rastro del Tesla
El hombre seguía con su discurso:
— «También dice que viajó en un Tesla alquilado y pasó por Donosti.»
— «¡Eso es imposible! Fui a Salamanca, Palencia, Logroño, Madrid… pero por Donosti ni pasé.»

En ese momento, decidí ofrecer pruebas. Saqué mi móvil y comencé a buscar las facturas de los hoteles donde me alojé durante ese viaje.
— «Aquí tiene: Salamanca, día 1; Palencia, día 2; Madrid, día 3…»
El oficial tomaba notas en una libretita mientras yo le mostraba cada documento. Finalmente, me pidió:
— «Envíeme esto al correo mossosbanyoles@gentcat.cat

📞 Una pausa para la vida real
Mientras esperaba, aproveché para llamar a Ioana, la chica que cuidaba la masía y los perros en mi ausencia.
— «Ioana, ¿todo bien por ahí?»
— «Todo en orden, no te preocupes. Quédate tranquilo.»

Justo en ese momento, el oficial regresó:
— «¿Con quién hablabas?»
— «Con Ioana, la chica que cuida los perros.»
— «Vale. Están comprobando la información. Mientras tanto, puedes salir a fumar un cigarro.»

🌳 La llegada del alcalde: un giro inesperado

Mientras estaba afuera, aprovechando que me habían dado permiso para fumar, traté de ordenar mis pensamientos. La espera dentro había sido agotadora, y ahora solo quería que todo se resolviera de una vez. En esas estaba, disfrutando del cigarrillo bajo el cielo de Banyoles, cuando de repente escuché una voz familiar:

— «¡Ostis, Miguel! ¿Qué haces tú aquí?»

Giré la cabeza y vi a Alex, mi alcalde. Era difícil confundirlo: alto, con su chaqueta gris siempre un poco desabrochada y esa cara amable que te hacía sentir que todo estaba bajo control, aunque se estuviera quemando el mundo.

— «Pues ya ves, Alex… que me han detenido.»

😲 «¿Detenido? ¿Por qué?»
El alcalde me miró con una mezcla de sorpresa e incredulidad.
— «¿Cómo que detenido? ¿Qué has hecho ahora?» —preguntó con media sonrisa, pensando que era alguna de mis típicas historias locas.

— «Según ellos, pertenezco a una banda terrorista de ETA.»

Lo que era una sonrisa se transformó en una carcajada sonora, de esas que podrían levantar sospechas en un funeral.
— «¡Pero qué dices, hombre! ¿Tú, terrorista? ¡No me hagas reír! Venga, va, ¿qué ha pasado realmente?»

— «Eso mismo les estoy diciendo yo, pero según su orden de detención, resulta que hace 40 días estaba en Donosti reunido con unos etarras.»
— «¿Donosti? ¿Tú? Si apenas sales de tu masía… Bueno, excepto para irte de viaje con los perros o algún que otro sarao.»

🤝 El alcalde toma cartas en el asunto
Alex dejó de reírse de golpe y me miró con seriedad:
— «Espera aquí, Miguel. Esto no puede ser. Déjame hablar con el jefe.»

Lo vi entrar en la comisaría con esa confianza que tienen las personas que saben que tienen poder. Alex no era solo mi alcalde, era alguien conocido y respetado en la zona. En mi mente, pensé: «Si alguien puede resolver esto rápido, es él.»

Pasaron unos minutos, y mientras tanto terminé mi cigarrillo. Volví a encender otro porque, la verdad, necesitaba calmar los nervios. Mientras lo hacía, me pregunté si los perros estarían bien, si Ioana tendría todo bajo control y si esto no terminaría siendo noticia en el pueblo: «Detienen a Miguel por ser etarra. ¡Menudo escándalo!»

🕴️ El regreso de Alex, como un héroe local
Al cabo de cinco minutos, Alex salió de la comisaría acompañado por el oficial con galones que antes me había interrogado. Este último ahora parecía mucho más relajado, casi incómodo. Era evidente que la conversación con Alex había cambiado el tono de la situación.

— «Miguel, ven aquí un momento.»

Me acerqué y antes de que pudiera decir nada, Alex soltó:
— «No sabía que conocías a Alex.»

— «Pues si, es mi alcalde y… amigo. Y además de eso, de vez en cuando tomamos cervezas y cenamos juntos. ¿Por qué? ¿Eso cambia algo?»

El oficial titubeó un momento:
— «Bueno, sí. Mucho.»

— «¡Ah, claro! Entonces, si no lo hubiera conocido, ¿me llevaban directo a la cárcel o cómo?» —dije con tono sarcástico. Alex, que estaba al tanto de mi humor, se rio otra vez.

🔍 El desenlace diplomático
Finalmente, el oficial aclaró la situación:
— «Estamos verificando la información de su viaje. Según lo que nos ha mostrado y lo que Alex ha confirmado, parece que todo esto podría ser un error.»

— «Podría ser no, amigo. Es un error. Porque yo no he estado en Donosti.»

El oficial asintió, mirando a Alex como si buscara su aprobación. Alex cruzó los brazos, adoptando ese aire de «me lo debes».

— «Bueno, Miguel. Haz una cosa. Vete a casa y quédate tranquilo. Si necesitamos algo, te notificaremos.»

Yo, medio aliviado pero aún incrédulo, respondí:
— «¿Eso es todo? ¿No hay disculpas ni nada?»

Alex intervino antes de que el oficial pudiera responder:
— «Miguel, déjalo. Bastante lío has tenido por hoy. Ve a casa y relájate. Nos tomamos una cerveza esta semana, ¿vale?»

🌟 La despedida, como en una comedia
Mientras me iba, Alex me siguió un momento y me dijo en voz baja:
— «¿Sabes? Lo que me cuesta entender es cómo han podido confundirte con un etarra… Tú, que si ves una peli de acción ya estás cubriéndote los ojos.»

— «Ya ves, Alex… Con amigos como estos, ¿quién necesita enemigos?»

Ambos reímos. Me subí a mi coche y me fui rumbo a la masía, pensando en cómo un día que empezó tan normal pudo convertirse en una historia digna de contar en las fiestas del pueblo.

Y así terminó todo… o al menos por ahora. 🐾🍺

Desde MasTorrencito te deseamos un buen día y que tus perros te acompañen!!!!

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🌿 Sostenibilidad, bienestar y espíritu petfriendly en Mas Torrencito

En Mas Torrencito entendemos la sostenibilidad como algo inseparable del bienestar de las personas… y de sus perros. Vivimos rodeados de naturaleza y compartimos el espacio con animales todos los días, así que cuidar el entorno no es una opción: es parte de nuestra forma de vivir.

Por eso apostamos por un modelo de turismo rural consciente, eficiente y profundamente petfriendly, donde la tecnología, el respeto por el entorno y la convivencia con mascotas van de la mano.


☀️ Energía solar producida en casa

Disponemos de una instalación fotovoltaica formada por:

  • 🔹 72 placas solares

  • 🔹 Potencia unitaria: 450 W

  • 🔹 Potencia total instalada: ~32,4 kWp

Gracias al alto nivel de radiación solar del Empordà, esta instalación permite una producción anual estimada de entre 50.000 y 55.000 kWh, cubriendo una parte muy importante del consumo energético del alojamiento.

➡️ Gran parte de la energía que calienta el agua, ilumina las habitaciones y da confort a huéspedes y mascotas se genera en la propia Masia.


🔋 Baterías para aprovechar cada rayo de sol

La energía solar se complementa con un sistema de almacenamiento de:

  • 🔹 40 kWh en baterías

  • 🔹 Aprovechamiento de excedentes

  • 🔹 Uso de energía propia durante la noche

Esto nos permite:

  • reducir la dependencia de la red,

  • minimizar picos de consumo,

  • y garantizar un suministro más estable, incluso en momentos de alta ocupación (cuando perros y personas disfrutan a pleno rendimiento 🐶😄).


🌡️ Confort térmico eficiente (aerotermia)

La climatización de Mas Torrencito se realiza mediante aerotermia, un sistema altamente eficiente y respetuoso con el medio ambiente:

  • menor consumo energético,

  • reducción de emisiones,

  • temperatura estable y confortable todo el año.

Ideal para que las personas estén a gusto… y los perros duerman tranquilos, sin excesos de calor ni frío.


💧 Uso responsable del agua

Contamos con sistemas de reciclaje de aguas grises, reutilizando el agua procedente de duchas y lavabos para otros usos no potables.

En un entorno rural, cada gota cuenta, especialmente cuando hay jardines, zonas verdes y perros felices correteando.


♻️ Reciclaje y gestión responsable de residuos

Fomentamos una gestión consciente de residuos:

  • separación selectiva,

  • reducción de plásticos,

  • uso responsable de productos de limpieza y consumibles.

Todo ello con el objetivo de mantener un entorno limpio, sano y seguro para personas y mascotas.


🐾 Turismo rural con sentido (y con huellas)

Mas Torrencito es:

  • una casa rural donde los perros son parte de la familia,

  • un proyecto que cuida del entorno natural,

  • y un lugar donde sostenibilidad y petfriendly no son etiquetas, sino una realidad diaria.

Porque creemos que no hay mejor turismo rural que el que respeta la naturaleza… y a quienes la disfrutan con cuatro patas 🐕💚.