Esta mañana, a las 8:14, me ha llegado esto.

«Bórranos de tu lista de distribución de mails. Fuiste un pésimo anfitrión y estás resultando un coñazo con tanto rollo de historias.»
Vale. Respira.
El contexto que lo cambia todo
Inma se alojó en Mas Torrencito en octubre de 2022. Vino con un bono de Smartbox — o sea que ni nos eligió específicamente, éramos uno de los alojamientos del catálogo. Entró, estuvo, se fue. Desde entonces, cada martes, le ha llegado el newsletter con todo lo que vamos publicando. Casi cuatro años.
Y esta mañana se ha decidido.
Lo de «pésimo anfitrión» me resulta especialmente misterioso porque, siendo completamente sinceros, no tenemos ni idea de quién es Inma. No nos suena el nombre, no nos suena ninguna incidencia. Lo que sí sabemos con certeza es que en consumiciones en barra, en cenas, en nada, no hay rastro. Cero. Vino, ocupó la habitación y se fue.
Y cuatro años después nos escribe para decirnos que fuimos un pésimo anfitrión.
Hasta aquí todo tiene una lógica retorcida que puedo seguir. Lo que ya no tiene ninguna lógica — o tiene demasiada — es esto.

Ahí está. Al final de cada newsletter, cada martes, durante cuatro años: «Si desea darse de baja de este boletín PINCHE AQUÍ.»
En negrita. Bien visible. Sin letra pequeña. Sin trampa.
Inma no ha pinchado. Inma ha preferido escribirnos un email.
Lo que esto dice del turismo rural — y de nosotros
Podría tomármelo mal. Podría responder. Podría defenderme punto por punto de lo de «pésimo anfitrión» — aunque francamente no sabría ni por dónde empezar dado que no sabemos quién es.
Pero lo que me resulta verdaderamente fascinante es otra cosa.
Cuatro años recibiendo algo que en un solo clic podrías hacer desaparecer para siempre. Cuatro años de relación unilateral con un martes semanal. Y cuando por fin dices algo, lo dices con un email de dos líneas en lugar de con el botón que tienes justo delante.
Hay algo muy humano en eso. Muy reconocible.
Todos tenemos un newsletter que no borramos. Una cuenta que dejamos de seguir pero no del todo. Un sitio al que no volvemos pero del que tampoco terminamos de irnos.
Si quieres ver más anécdotas del día a día en una casa rural petfriendly — las que nadie cuenta y todas son reales — tienes unas cuantas aquí. Y si te preguntas qué tipo de personas encajan de verdad en un sitio como este, esto también te puede interesar.
Inma, ya estás dada de baja.
Y si alguien más lleva tiempo queriendo irse pero no ha encontrado el momento: el botón sigue ahí, al final del mail, cada martes.
PINCHE AQUÍ.
Inma… tómate otro café.
¿Te ha gustado esta historia? En Mas Torrencito pasan cosas así cada día. Perros, personas, momentos que no se olvidan. Si quieres vivirlos en primera persona, echa un vistazo a nuestras habitaciones pet friendly — y trae a tu perro, que aquí es bienvenido como uno más.






