Hoy he podido hablar por fin con Francisco, de TravelGuau. Llevaba tiempo intentándolo, con ganas de ponerme al día, de seguir construyendo puentes entre proyectos que de verdad creemos en esto. Y me ha dado la peor noticia posible.
TravelGuau cierra.
Para gente como yo, como Francisco, como todos los que amamos a los perros y hemos dedicado años a que viajar con ellos sea algo digno y real… es un golpe duro. De esos que no se encajan fácil.
Hay cierres que no son finales. Son huellas.
Hoy, el mapa del turismo pet-friendly en España se queda un poco más pequeño. Porque después de 13 años de abrir caminos donde antes solo había muros, de ponerle nombre, criterio y verdad a eso de «viajar con perro», TravelGuau cierra sus puertas. Y con ella, se apaga una de las luces que más calentó a los que amamos a los de cuatro patas.

No fue solo una web. Fue un puente.
Entre el miedo y la confianza. Entre el «aquí no admitimos mascotas» y el «aquí os esperábamos con la puerta abierta». Fueron 13 años de correos revisados a las tres de la madrugada. De llamadas a dueños de casas rurales preguntando si la valla aguantaba el peso de un pastor alemán o si la escalera era accesible para un perro con displasia. De guías escritas con tinta de experiencia y no de marketing. De no conformarse con un cuenco de plástico en la recepción y llamarlo «pet-friendly».
Detrás de cada ruta recomendada, de cada reseña honesta, de cada comunidad que creció en sus hilos y sus foros, había un equipo que no vendía alojamiento: vendía libertad. La libertad de salir sin que el corazón se parta en dos. La libertad de mirar a tu perro y decirle: «hoy también vamos juntos».
Brújula cuando todo lo demás era ruido
En un mundo donde lo «pet-friendly» se convirtió en etiqueta de usar y tirar, TravelGuau fue coherencia. Fue el amigo que te dice la verdad antes de que reserves, que te advierte de la rampa empinada, que celebra contigo cuando tu perro anciano por fin olfatea el mar sin prisas. No hicieron ruido. Hicieron historia.
Los proyectos así no desaparecen. Se quedan.
En cada casa rural que ahora sabe por qué poner una manta extra en la cama. En cada restaurante que adapta su terraza porque alguien demostró que era rentable y humano. En cada familia que salió a la carretera con el maletero lleno de correas y el pecho lleno de certezas. Ahí sigue TravelGuau. Respirando en lo que dejaron.
Desde Mas Torrencito queremos mandar todo nuestro cariño y ánimo a Francisco, a su equipo y a todos los colaboradores que durante estos 13 años pusieron su tiempo, su energía y su amor en este proyecto. Os lo decimos de corazón: contad con nosotros para lo que venga. Si surge algo nuevo, un proyecto diferente, otra forma de seguir haciendo esto bien… aquí estaremos. Sin dudarlo.
Gracias, equipo TravelGuau. Por los 13 años de valentía tranquila. Por no bajar la guardia cuando era más fácil hacerlo. Por recordar al turismo que incluir no es un favor, es un derecho. Por cada viaje que hicisteis posible, por cada cola que movisteis desde la distancia, por cada «gracias» que nunca os dijeron a tiempo.
El ladrido alegre de miles de perros que hoy viajan sin miedo os lleva siempre en la mochila. 🐾💙
Hasta siempre, TravelGuau. Lo que construisteis ya no tiene vuelta atrás.
Y ahora viene la pregunta incómoda: ¿quién recoge ese testigo?
Porque el turismo pet-friendly en España no necesita más etiquetas. Necesita más lugares que lo entiendan de verdad.
Algunos, pocos, seguimos intentándolo. Sin filtros. Sin postureo. Sin letra pequeña.
Mas Torrencito lleva 17 años siendo ese lugar. No lo decimos nosotros. Lo dicen los perros que vuelven.
Parets d’Empordà 17/04/2026
Miguel, de Mas Torrencito — y en nombre de toda la comunidad pet-friendly de España.





