Se me caen los güevos al suelo.
Mira que he visto cosas… pero lo del otro día, se supera. Clientes de fuera. Llegan. Maleducados no… lo siguiente. La reserva se la hace la hija —imagino que porque ella suelta la pasta— y, cómo no, pilla la habitación más barata. Lo primero que hacen al llegar: ponerse a tocar el claxon como si […]