El día que convencí a Dios de crear a los perros
Imaginar un cielo inmenso, con nubes esponjosas como algodón de azúcar. Yo, Miguel, dueño de MasTorrencito, camino de un lado a otro con los brazos cruzados. Dios, majestuoso pero con una túnica llena de manchas de café, me observa con curiosidad.) Miguel: Dios, tenemos un problema serio. Dios: ¿Otra vez? ¿Qué pasó ahora? ¿Se extinguieron […]