(y no, no eran para el perro… creo)
Ahhhh, amigos… ¿Que si me sorprende? ¡PO-SI-BLE-MEN-TE NO! 😂 A estas alturas de la película —y tras cientos, miles de huéspedes perrunos y humanos en Mas Torrencito—, pocas cosas me dejan con la boca abierta… pero siempre hay alguien que te hace esbozar una sonrisilla torcida mientras piensas: «Esto solo me pasa a mí.»
La historia de hoy empieza como muchas otras: una habitación, una salida apresurada, y un objeto olvidado. Bueno, objetos, en plural: una fusta, unas esposas y, atención, una bolsa que no parecía llevar galletitas para el perro precisamente… 🤐
No soy de mirar lo que no me importa —aunque reconozco que la curiosidad me puede más que la dieta en Navidad— pero cuando abres la puerta y ves ese pack… pues chico, una cosa lleva a la otra, y tu mente se va sola a una peli que claramente no es de Disney.

Y claro, lo divertido de esto es que era una clienta de esas que van de serie seria, de las que no sonríen mucho y sueltan comentarios como:
«Mi perrito solo juega conmigo, no quiero que se junte con otros perros.»
Claro, cariño… y tú tampoco, ¿eh? 😏
Es la misma que viene dos, tres, hasta cuatro veces al año (ida y vuelta-…. ida y vuelta…). Desde Suiza hasta Canarias… desde Canarionas hasta Suiza…… En coche. ¡Con su perro! 🚗🐶 Cruzando media Europa para que el perrito pise arena negra y tú respires aire cálido. Admirable. De verdad. Lo que no entiendo es por qué, después de ese pedazo de viaje de 4.000 kilómetros, llegas a la primera casa rural petfriendly que admite personas y… ¡NO QUIERES VER OTROS PERROS! 😳
O sea, te traes a tu peludo al paraíso perruno… pero preferirías que no hubiera más peludos. Solo tú. Y él. Y nadie más. Como si Mas Torrencito fuera una especie de Fifty Shades of Fido.
Y lo curioso es que siempre repite. Siempre. Y siempre igual. Viene, se aloja, disfruta… y deja claro con su mirada que preferiría ser la única habitante del paraíso (ella y su amado perro, claro). Su pareja, por cierto, tampoco dice nada. Se limita a estar. A existir. A veces sospecho que las esposas eran para él… 😬
Y yo, que ya lo veo venir, cuando sé que llegan rezo a San Lázaro de los Collares Perdidos para que ese finde no tengamos mucho «ambiente perruno», no por mí… por su cara. Esa cara de “ay, qué disgusto me voy a llevar si un chihuahua osa mirarme fijo…”
Pero oye, al César lo que es del César: nunca se quejan, nunca ponen mala reseña y pagan religiosamente. Eso sí, la fusta y las esposas se las han dejado varias veces ya. Una vez más, en la misma habitación, detrás de la puerta. ¿Será que quieren dejar marca? ¿Será un mensaje subliminal? ¿O será simplemente que hay fines de semana que dejan huella… aunque no sea en el césped? 🌱🐾
En fin…
Mas Torrencito: el lugar donde los perros corren libres… y las anécdotas también.
Donde puedes venir con botas de agua, fusta o simplemente con tu alma abierta… pero eso sí, ¡prepárate para encontrarte con más de un perro, y más de una historia! 😉
Desde MasTorrencito te deseamos un buen día y que tus perros te acompañen!!!!
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