Todo está bien…????

Hay días en los que uno se levanta y piensa: “¿Esto va en serio o me estoy despertando dentro de una broma cósmica muy mal contada?”

Porque últimamente, entre la saturación de noticias, los precios absurdos y la pasividad colectiva, tengo la sensación de estar viendo el final de una serie que empezó como comedia y terminó en thriller psicológico.

Corrupción a lo bestia, sin límites, sin vergüenza, y en todos los colores del espectro político. Gobierno tras gobierno, cada uno con su guerra sucia particular, como si ser más rastrero fuese un logro. Mientras tanto, los delincuentes pasean libres, tranquilos, hasta con aires de influencers. Y el sistema judicial… mejor ni hablar. Un despropósito tan descarado que hasta los memes se quedan cortos.

Y luego están los precios. ¡Ay, los precios! Ir a comprar pan se ha vuelto un acto de valentía. Llegás al súper, ves que quedan dos barras, agarrás una rápido, como si fuera oro, y en caja te sueltan: “3,85€”. Por un pan que ni crujiente está. No sabes si morderlo o pedirle matrimonio para justificar el gasto.

Comprar un coche nuevo es otra liga. Todo ha subido mínimo 6.000 euros y nadie te explica por qué. Es simplemente “lo que hay”. Y si no te gusta, pues mala suerte, pagá o caminá.

Pero lo que ya roza lo absurdo, lo que realmente me hace gritar en silencio por dentro… es que YO TENGO CUATRO PERROS.

Sí, leíste bien: cuatro. Cuatro peludos hermosos, leales, adorables… y cada uno con su propio presupuesto anual más alto que el de un estudiante universitario. Porque ahora tener un perro no es tener una mascota: es tener una hipoteca con patas.

Un ejemplo: una pastilla de Bravecto para que no se los coman las pulgas. 40 euros. Por perro. CUARENTA. Y no contentos con eso, le enchufan un 21% de IVA, como si estuviera comprando una joya en lugar de intentar que mi perro no termine como un buffet libre para bichos. ¿En serio las mascotas siguen teniendo el mismo tipo de IVA que un reloj de lujo? ¿A quién se le ocurre?

Y ojo, que no hablo de caprichos. No les estoy comprando zapatillas Gucci ni collares de diamantes. Hablo de cosas básicas: desparasitación, pienso decente, una visita al veterinario sin que se te caiga un riñón del susto.

Mientras tanto, los genios del mundo siguen ahí: Trump diciendo lo que se le canta y Elon Musk jugando a ser Tony Stark pero sin filtro ni edición. Todo en una realidad cada vez más ridícula, donde lo lógico es lo raro y lo absurdo es lo nuevo normal.

Y la gente… nada. Callada. Aguantando. Como si todo esto fuese parte del pack de vivir en el siglo XXI. Nadie protesta, nadie levanta la voz. Nos han metido en una olla a fuego lento y ya ni notamos el calor.

Así que sí. Todo bien, todo correcto…
Y yo con cuatro perros.


REFLEXION


Vivimos en una sociedad que se ha roto por dentro, pero sigue sonriendo para las fotos.

Nos han enseñado a callar, a aguantar, a pagar sin rechistar. A tragarnos la frustración como si fuera parte del menú diario. A normalizar lo absurdo: que una pastilla para tu perro cueste lo mismo que una cena decente. Que el pan sea casi un lujo. Que tener un techo digno parezca un privilegio, no un derecho.

Nos quieren tranquilos, entretenidos, con la cabeza gacha. Distraídos con pantallas mientras la realidad nos muerde los talones. Y lo peor es que lo están logrando.

Los precios suben, la empatía baja. La corrupción es descarada, la justicia es selectiva. El sistema no protege, exprime. Y si protestás, sos un exagerado. Si te quejás, un quejica. Si pensás, un problema.

Tener un perro debería ser una alegría, no una carga financiera. Pero incluso eso lo han contaminado. Lo han convertido en otro negocio, otro impuesto, otra forma de recordarte que nada es gratis, ni siquiera el cariño.

Y sin embargo, seguimos. Porque los queremos. Porque no nos rendimos del todo. Porque todavía hay cosas —y seres— por los que vale la pena bancársela un poco más.

Pero no confundamos resistencia con sumisión.

Porque callarse no es madurar. Aguantar no es normal. Y vivir con miedo al precio de la próxima compra no es vida.

Esto no es sostenibilidad.
Esto es abuso con WiFi.

Y ya va siendo hora de dejar de fingir que está todo bien.


Desde MasTorrencito te deseamos un buen día y que tus perros te acompañen!!!!

—–
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🌿 Sostenibilidad, bienestar y espíritu petfriendly en Mas Torrencito

En Mas Torrencito entendemos la sostenibilidad como algo inseparable del bienestar de las personas… y de sus perros. Vivimos rodeados de naturaleza y compartimos el espacio con animales todos los días, así que cuidar el entorno no es una opción: es parte de nuestra forma de vivir.

Por eso apostamos por un modelo de turismo rural consciente, eficiente y profundamente petfriendly, donde la tecnología, el respeto por el entorno y la convivencia con mascotas van de la mano.


☀️ Energía solar producida en casa

Disponemos de una instalación fotovoltaica formada por:

  • 🔹 72 placas solares

  • 🔹 Potencia unitaria: 450 W

  • 🔹 Potencia total instalada: ~32,4 kWp

Gracias al alto nivel de radiación solar del Empordà, esta instalación permite una producción anual estimada de entre 50.000 y 55.000 kWh, cubriendo una parte muy importante del consumo energético del alojamiento.

➡️ Gran parte de la energía que calienta el agua, ilumina las habitaciones y da confort a huéspedes y mascotas se genera en la propia Masia.


🔋 Baterías para aprovechar cada rayo de sol

La energía solar se complementa con un sistema de almacenamiento de:

  • 🔹 40 kWh en baterías

  • 🔹 Aprovechamiento de excedentes

  • 🔹 Uso de energía propia durante la noche

Esto nos permite:

  • reducir la dependencia de la red,

  • minimizar picos de consumo,

  • y garantizar un suministro más estable, incluso en momentos de alta ocupación (cuando perros y personas disfrutan a pleno rendimiento 🐶😄).


🌡️ Confort térmico eficiente (aerotermia)

La climatización de Mas Torrencito se realiza mediante aerotermia, un sistema altamente eficiente y respetuoso con el medio ambiente:

  • menor consumo energético,

  • reducción de emisiones,

  • temperatura estable y confortable todo el año.

Ideal para que las personas estén a gusto… y los perros duerman tranquilos, sin excesos de calor ni frío.


💧 Uso responsable del agua

Contamos con sistemas de reciclaje de aguas grises, reutilizando el agua procedente de duchas y lavabos para otros usos no potables.

En un entorno rural, cada gota cuenta, especialmente cuando hay jardines, zonas verdes y perros felices correteando.


♻️ Reciclaje y gestión responsable de residuos

Fomentamos una gestión consciente de residuos:

  • separación selectiva,

  • reducción de plásticos,

  • uso responsable de productos de limpieza y consumibles.

Todo ello con el objetivo de mantener un entorno limpio, sano y seguro para personas y mascotas.


🐾 Turismo rural con sentido (y con huellas)

Mas Torrencito es:

  • una casa rural donde los perros son parte de la familia,

  • un proyecto que cuida del entorno natural,

  • y un lugar donde sostenibilidad y petfriendly no son etiquetas, sino una realidad diaria.

Porque creemos que no hay mejor turismo rural que el que respeta la naturaleza… y a quienes la disfrutan con cuatro patas 🐕💚.