Mira… hay días en los que el universo te pone a prueba. Y luego están estos días, en los que directamente te lanza una señora portuguesa, seis perros sin castrar y un desfile de despropósitos digno de película.
Lunes. 10:34 a.m.
Me llama una clienta.
—Hola, mire, estoy organizando un viaje desde Portugal y quería pasar unos días en la Costa Brava con mis perros.
—Perfecto, ¿cuántos perros tienes?
—Seis.
😐
SEIS.
Como quien dice «llevo una mochila y un bocata». Así, con toda la paz del mundo.
—¿Seis…?
—Sí, es que me dedico a la cría.
—O sea… ¿hay alguno sin castrar?
—Por supuesto. Todos están enteros.
Respiro. Me froto la cara. Miro al cielo. Y contesto lo que ya sé que va a iniciar una sinfonía de drama:
—Pues lo siento, pero no puedes venir.
—¿Perdona? ¿Y eso por qué?
—Normas de la casa. Además hay mas perros, no solo los suyos… No se aceptan machos sin castrar mayores de dos años, especialmente si son grandes. Solo hay excepciones si son mayores o tienen problemas de salud. Nada personal, pero…

Y entonces… empieza la ópera:
—Eso es discriminatorio. Podríais cerrar a los demás….
—Puede ser.
—Pues no me parece bien.
—Lo entiendo.
—¿Y qué hago yo ahora?
—Lo mismo que hasta hace cinco minutos: seguir buscando.
—Pero no voy a encontrar nada.
—No lo sé, intenta con casas de alquiler completo, allí es más probable que acepten.
—¡Ya he llamado! ¡Y nadie quiere seis perros!
—Lo siento mucho, pero como entenderás…
—¡No, no comprendo nada!
—Pues… que tengas suerte.
—¿Y no puedes hacer una excepción?
—No.
—¿Qué razas son, por cierto?
—Fila Brasileiro.
🤔 ¿Fila qué? Me pilla en blanco. Me suena a marca de altavoces o moto brasileña. Lo busco en Google mientras ella sigue hablando.
Y lo primero que veo en Wikipedia me deja tiesa:
“El Fila Brasileiro, también conocido como cabeçudo boiadeiro, es una raza de perro originaria de Brasil. Ha sido reconocido como el perro más fiel a su amo… y uno de los más agresivos del mundo.”
👏👏👏
¡BRAVO!
¡La señora quería venir con una jauría de tanques blindados con pelo!
—¿Y cuántos pensabas traer, exactamente?
—Cinco o seis.
—¿Y todos en una sola habitación?
—Sí, la más barata que tengas.
—…No puede ser.
—¿Y para cuándo?
—Para el 15 de agosto. Estoy de paso hacia Francia.
✨ Plot twist.✨
—Ah… ¿estás de paso?
—Sí.
—Pues es que ya no hay disponibilidad para esa fecha.
—¡¿Y no podías habérmelo dicho al principio?!
—Señora… usted me dijo que venía a «conocer la Costa Brava», no que iba de paso. Si me lo dice antes, se lo aclaro desde el segundo uno.
—¡Qué impertinente es usted!
Y ahí empieza el Acto II: reproches, ofensas y el eterno “pues no me parece bien”. Otros 5 minutos de pura gloria.
Finalmente cuelga.
Silencio. Paz. Me hago un café. Vuelvo a respirar.
Una hora más tarde… suena el teléfono otra vez.
—Hola, soy yo otra vez. Que no encuentro nada.
Jesucristo de los destinos turísticos, dame paciencia.
—¿Y qué quiere que yo le diga…?
—Y si solo voy con hembras, ¿entonces sí?
…
PAUSA DRAMÁTICA.
Yo, mientras tanto, ya había visto fotos de los Fila Brasileiro. Son como un mastín en esteroides. Auténticos armarios roperos con ojos. Bonitos, sí. Pero ¿meter seis de esos en una habitación con cama de 1,35? ¿Qué es esto, un capítulo de Supervivientes?
—¿Entonces?
—¿Entonces qué…?
—¿Me aceptas o no?
Y yo pensando: ¿Aceptarte a ti, tus perros, tus normas y tu caradura…? ¿Te hago también la cama y te pongo un jacuzzi para los perracos?
—Lo siento. No es posible.
Y así, entre surrealismo y paciencia, colgamos por segunda vez.
Moraleja del día:
No es lo mismo viajar con perros que montar una expedición canina militar.
Tener normas no es discriminar.
Y no, no es impertinencia decirte lo que no quieres oír. Es sentido común.
Pero oye…
¡Qué sería de mí sin estas historias que me da el turismo rural!
No es lo mismo…
A ver si lo dejamos claro de una vez: no es lo mismo llevar seis Yorkshire o seis chihuahuas que seis pericos de más de 50 kilos.
NO.
ES.
LO.
MISMO.
No hablamos de «mascotas». Hablamos de seis tanques peludos, de medio quintal cada uno, con instinto de guardaespaldas y mirada de “yo no juego”.
Y oye, que cada uno viaja con lo que quiere, faltaría más. Pero luego no vengas a exigir lo mismo que alguien que lleva a seis bolitas de 2,5 kg que caben en una cesta de bici.
Porque no, no es lo mismo dormir con seis peluches que con seis toros con collar.
Las normas no discriminan: protegen.
A los demás huéspedes. A los dueños de las casas. A los propios animales.
Una cosa es ser “pet friendly” y otra es montar un parque jurásico en habitación doble económica.
Y como ya lo decía Enrique Iglesias…
🎶 “Es una experiencia religiosa…”
Pues eso. Hay huéspedes que te hacen sentir cosas…
Pero a veces lo que sientes es puro estrés místico.
Desde MasTorrencito te deseamos un buen día y que tus perros te acompañen!!!!
—–
Si quieres, puede ver nuestros bonos para fines de semana, bonos jubilados , a un precio increíble.. entra en www.mastorrencito.com o si quieres podéis leer más historia y anécdotas que nos han pasado en MasTorrencito… Clickea aqui… https://mastorrencito.com/




