Soy Miguel, de Mastorrencito, y lo que voy a contar no es un caso aislado: es el reflejo de una falta de respeto que muchos callan pero que todos sufrimos los que trabajamos de cara al público. Y ya está bien.
Este artículo iba a publicarlo ayer por la mañana, nada más ver que no habían venido. Pero respiré hondo. Pensé: «a lo mejor les ha pasado algo», «quizá merecen un poco de tiempo».
Pues no. Visto lo visto, me reitero: son unos MISERABLES.

Juegan con el tiempo y el dinero de los demás como si no valiera nada. Y eso, no se perdona.
Hace unos días me llama un hombre. Que necesita tres habitaciones para la noche anterior. Viene en barco, son seis. Que se le va de precio. Que mejor dos habitaciones triples. Le digo que sí, sin poner pegas.
Luego me llama otra vez: que al final son siete. ¿Y qué hago? Les regalo una tercera habitación, sin coste, para que puedan descansar como personas después de un viaje largo. Lo hago porque creo que tratar bien a alguien trae buen trato de vuelta. A veces me equivoco.
Me lo agradece, claro. De palabra. Palabras vacías.
A las siete de la tarde me avisan: ha habido un accidente y se retrasan. Me piden que les indique sus habitaciones. Bajo, grabo un vídeo, les muestro cada habitación, las camas, el acceso, luces encendidas, salón común preparado. Todo listo. Me dicen que llegan a las 12. Les espero. Porque entiendo lo que es llegar tarde, cansado y desorientado.
00:15. Nada. Ni llegan, ni avisan, ni contestan.
Llamamos. Silencio.
Esperamos. Nada.
Nos vamos a dormir. Día agotador, noche anterior sin dormir. Todo encendido. Todo preparado. Y ni una maldita explicación.
Al día siguiente llamo a una persona del equipo para que no se desplace. Mando un WhatsApp al cliente. Sin respuesta. Les envío la factura. Por mail. Pero si no fueron capaces de dar la cara, ni descolgar ni contestar un whatt,…. ¿qué voy a esperar?
Y ahora viene lo más doloroso de todo: esta gente representa a una asociación de perros…. Un colectivo que se supone comprometido con la defensa, el respeto y la responsabilidad. Pero lo que yo viví fue exactamente lo contrario: irresponsabilidad, desconsideración y desprecio absoluto por nuestro tiempo y trabajo.
Y no. No cuela.
No se puede ir por la vida enarbolando la bandera del amor por los animales y después tratar a las personas como basura. No se puede hablar de nobleza, de valores, de compromiso… y luego desaparecer sin dar la cara. Lo que hicieron no fue un despiste: fue un acto de pura falta de educación.
Aquí, en Mastorrencito, lo damos todo por nuestros huéspedes —humanos y animales—. Preparamos espacios con mimo, atendemos con respeto, y hacemos lo imposible por adaptarnos. Pero a veces parece que cuanto más das, más pisotean.
Y es ahí cuando uno se harta.
De la gente que exige todo y no da nada.
De los que predican respeto mientras te ignoran.
De los que se creen con derecho a todo, solo por tener una causa detrás.
Pues no.
Una causa no justifica la falta de principios.
Solo espero que los perros de esta asociación tengan más suerte que nosotros. Porque si los tratan con el mismo respeto con el que trataron a quienes les ofrecimos alojamiento y ayuda…
Pobres perritos.…… con ese tipo de gente!!!!!
Desde MasTorrencito te deseamos un buen día y que tus perros te acompañen!!!!
—–
Si quieres, puede ver nuestros bonos para fines de semana, bonos jubilados , a un precio increíble.. entra en www.mastorrencito.com o si quieres podéis leer más historia y anécdotas que nos han pasado en MasTorrencito… Clickea aqui… https://mastorrencito.com/




