y 17 años después… by MasTorrencito

¡La Odisea Telefónica de Teresa y sus Tres Perritas! 🐕🐕🐕

Era la tarde de Reyes, una de esas tardes en las que ya no puedes con tu vida tras semanas de fiestas, comilonas, y sobremesas eternas. Yo, hundido en el abismo de la cuesta de enero, rodeado de montañas de ropa por planchar y con un nivel de motivación subterráneo, decidí tomarme un respiro. Habíamos comido, y yo estaba en mi momento zen: fumándome un cigarrito y degustando un trocito de turrón Vicent (¡ese de trufa con naranja que podría resucitar a cualquiera!). 🍫✨ La tele encendida en modo ruido de fondo y yo pensando que nada podía interrumpir ese instante de paz… Hasta que suena el móvil. 📱

Miro el número, no lo reconozco, y descuelgo:

MasTorencito, buenas tardes, dígame.
Hola, buenas tardes, soy Teresa, una antigua clienta suya… ¿Es usted Miguel?
Sí, soy yo, Teresa, ¿en qué puedo ayudarla? Feliz Año. 🎉

El tono de la señora era amable, de esas personas que te hablan como si te conocieran de toda la vida. Y así empezó lo que parecía ser una conversación rutinaria… pero no, amigos. Esto se iba a convertir en la llamada del año.

Mire, me gustaría reservar para Semana Santa unos días, con las perritas.
Perfecto, Teresa. ¿Cuántas serían?
Pues yo sola… y mis tres perritas. 🐕🐕🐕

En ese momento mi cerebro activó el radar: ¿Tres perritas? ¡Esto ya suena interesante! Pero había que ir con cuidado, que la logística no era sencilla:

¿Qué tal sube usted escaleras? Lo pregunto por el tipo de habitación…
Bueno… me defiendo.

¡Error fatal! 😅 Ya sabía lo que eso significaba: ni de broma iba a subir más de un escalón. Yo ya me imaginaba el drama el día de su llegada, con Teresa y sus tres perritas mirando las escaleras como si fueran el Everest. Así que, descartadas las habitaciones del piso de arriba, fui al plan B:

¿Qué le parece la habitación de la entrada? Es muy amplia y solo tiene un escalón.
Ah, pues sí… me parece bien. ¿Cuánto sería?
150 por día con desayuno. 🥐☕

Y aquí empezó el clásico regateo de las reservas:

¿Cómo que 150? ¡Han subido mucho los precios desde la última vez que estuve! ¿Siguen funcionando igual?
Sí, claro.
¿Y las cenas?
No, las cenas ya no se dan. Le explico cómo funciona ahora…

Y ahí, de repente, me lanza la bomba:

¿Seguimos en la mesa grande todos juntos?

¿Mesa grande? ¿Qué mesa grande? Mi cerebro hizo un rápido viaje al pasado, y entonces lo entendí: la señora había venido hace siglos, porque desde la pandemia las mesas grandes son cosa del Jurásico. Intrigado, le pregunto:

¿Hace cuánto que no viene?
Un poco.
Ahhh, bueno, pues le explico. Lo de la mesa cambió con la pandemia, tuvimos que separarlas… bla bla bla. ¿Para qué fechas más o menos?
Serían 4 o 5 días en abril, con la Semana Santa. Yo y mis tres perritas. 🐕🐕🐕

Aquí ya empezaba a hacer cálculos mentales mientras veía, con ojos de dibujo animado, cómo los billetes volaban hacia mi caja registradora. 💵💵

¿Cuánto sería?
Depende del tipo de habitación.
La mejor.

Le doy el precio, y su respuesta me deja KO:

¡Ostras! ¡Sí que han subido los precios desde la última vez que estuve!
¿Cuándo fue la última vez que estuvo?

Y aquí llegó el momento cumbre:

Hace unos 17 años. 😱
¿Perdón?

Sí, señores. Diecisiete años. La última vez que vino esta señora, probablemente España seguía en la transición entre la peseta y el euro, los Nokia 3310 eran lo más top, y yo tenía algo de pelo en la cabeza. Ella, tan tranquila, continúa:

Sí, el comedor estaba al lado de mi habitación.

Ahí es cuando mi mente se puso a procesar a toda velocidad. ¿El comedor arriba? Madre mía… ¡Si eso fue en la prehistoria! Me mordí la lengua para no soltarle algo como «¿Y cómo no se acuerda de los dinosaurios que pasaban por aquí entonces?», pero opté por ser políticamente correcto:

Señora, eso hace muchísimo tiempo…
Bueno, no me parece tanto.
No, no… Si eso es bueno, significa que se llevó un buen recuerdo de nosotros.
¡Ay sí! Me acuerdo de la perrita golden marrón… ¿Sigue por ahí?

En este punto, la nostalgia se mezcló con el surrealismo. Mi querida Manuela… cómo explicarle que ya no está con nosotros sin entrar en territorios incómodos. Decidí ser breve:

Ay, mi Manuela… No, ya no está.
¿A dónde?

¿A dónde? 😬 Aquí ya no sabía si reír o llorar. Opté por la diplomacia:

No, falleció hace un par de años.
Ay, qué pena, con lo maja que era.

Mientras seguíamos hablando, me di cuenta de que los anuncios de Energy Drink que estaban en la tele ya habían terminado, lo cual significaba que llevábamos al menos 15 minutos de conversación. Pero la cosa continuaba:

¿Cuántas personas serían?
Yo y mis tres perras.
Ah, es verdad que ya me lo dijo antes. 😅

Finalmente, llegó el desenlace de la negociación. Ella, todavía indignada por los precios actuales, lanza su último cartucho:

Es que me parece un poco caro… Yo recuerdo que fue menos.
Normal, señora. Han pasado más de 15 años, ¡las cosas suben!
¿Entonces cuánto sería por los cinco días?
Bueno, por ser clienta antigua y por el cariño a Manuela… se lo dejo en 500 eurillos con desayunos. ¿Le parece bien?
Muchas gracias. ¿Puedo llamarle mañana para confirmar?
¡Claro que sí! Llámeme las veces que sea necesario.

Colgamos, y ahí me quedé reflexionando.

Conclusión:

😂 ¡Qué paciencia hay que tener en este trabajo! 17 años después, y Teresa sigue acordándose de todo como si hubiera sido ayer, aunque el mundo haya cambiado mil veces desde entonces. La nostalgia, las perritas y la memoria selectiva son una combinación explosiva. Al final, más allá de los precios, lo importante es que el recuerdo de nuestra querida Manuela y las viejas mesas grandes siguen vivos en el corazón de nuestros clientes… aunque hayan pasado ¡siglos! 🐾❤️


Desde MasTorrencito te deseamos un buen día y que tus perros te acompañen!!!!

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🌿 Sostenibilitat, benestar i esperit petfriendly a Mas Torrencito
A Mas Torrencito entenem la sostenibilitat com quelcom inseparable del benestar de les persones… i dels seus gossos. Vivim envoltats de natura i compartim l’espai amb animals cada dia, així que cuidar l’entorn no és una opció: és part de la nostra manera de viure.

Per això apostem per un model de turisme rural conscient, eficient i profundament petfriendly, on la tecnologia, el respecte pel medi i la convivència amb mascotes van de la mà.

☀️ Energia solar produïda a casa

Disposem d’una instal·lació fotovoltaica formada per:

🔹 72 plaques solars
🔹 Potència unitària: 450 W
🔹 Potència total instal·lada: ~32,4 kWp

Gràcies a l’alt nivell de radiació solar de l’Empordà, aquesta instal·lació permet una producció anual estimada d’entre 50.000 i 55.000 kWh, cobrint una part molt important del consum energètic de l’allotjament.

➡️ Gran part de l’energia que escalfa l’aigua, il·lumina les habitacions i proporciona confort a hostes i mascotes es genera a la mateixa masia.

🔋 Bateries per aprofitar cada raig de sol

L’energia solar es complementa amb un sistema d’emmagatzematge de:

🔹 40 kWh en bateries
🔹 Aprofitament dels excedents
🔹 Ús d’energia pròpia durant la nit

Això ens permet:

reduir la dependència de la xarxa,
minimitzar els pics de consum,
i garantir un subministrament més estable, fins i tot en moments d’alta ocupació (quan gossos i persones en gaudeixen al màxim 🐶😄).

🌡️ Confort tèrmic eficient (aerotèrmia)

La climatització de Mas Torrencito es realitza mitjançant aerotèrmia, un sistema altament eficient i respectuós amb el medi ambient:

menor consum energètic,
reducció d’emissions,
temperatura estable i confortable tot l’any.

Ideal perquè les persones estiguin a gust… i els gossos dormin tranquils, sense excessos de calor ni de fred.

💧 Ús responsable de l’aigua

Disposem de sistemes de reciclatge d’aigües grises, reutilitzant l’aigua procedent de dutxes i lavabos per a altres usos no potables.

En un entorn rural, cada gota compta, especialment quan hi ha jardins, zones verdes i gossos feliços corrent lliurement.

♻️ Reciclatge i gestió responsable dels residus

Fomentem una gestió conscient dels residus:

separació selectiva,
reducció de plàstics,
ús responsable de productes de neteja i consumibles.

Tot plegat amb l’objectiu de mantenir un entorn net, saludable i segur per a persones i mascotes.

🐾 Turisme rural amb sentit (i amb petjades)

Mas Torrencito és:

una casa rural on els gossos formen part de la família,
un projecte que té cura de l’entorn natural,
i un lloc on sostenibilitat i petfriendly no són etiquetes, sinó una realitat quotidiana.

Perquè creiem que no hi ha millor turisme rural que el que respecta la natura… i aquells que la gaudeixen amb quatre potes 🐕💚